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Lluvias y riesgo de desprendimientos: advierten por la Ruta 40 en San Martín

La Ruta 40 presenta calzada mojada, lluvia intensa y posibilidad de caída de rocas en sectores cercanos a San Martín de los Andes. El antecedente del derrumbe de julio vuelve a poner el foco sobre las laderas.

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Las lluvias intensas pueden aumentar la inestabilidad de las laderas y favorecer desprendimientos sobre los corredores viales de montaña.

Las lluvias intensas que afectan a la cordillera neuquina volvieron a poner bajo atención el riesgo de desprendimientos en las rutas cercanas a San Martín de los Andes. Las precipitaciones pueden favorecer movimientos de suelo y caída de piedras en sectores ubicados al pie de laderas.

Según el parte vial tomado como referencia para esta información, la Ruta Nacional 40 se encuentra transitable en el tramo entre La Rinconada, Junín de los Andes y San Martín de los Andes, aunque presenta calzada mojada, lluvia intensa, posibilidad de formación de hielo y posible caída de rocas. También se solicita circular a velocidad precautoria y portar cadenas.

La advertencia también alcanza al tramo de la Ruta 40 entre San Martín de los Andes y el acceso a Chapelco, donde se señala la posibilidad de caída de rocas y se realizan trabajos de despeje.

 

La Ruta 40 concentra los principales puntos de atención

La situación requiere especial cuidado porque la Ruta Nacional 40 atraviesa sectores de montaña donde la calzada se encuentra próxima a laderas.

Para quienes deban ingresar o salir de San Martín de los Andes, el riesgo no está relacionado únicamente con la posibilidad de encontrar una ruta cortada. Un desprendimiento puede generar obstáculos repentinos sobre la calzada, reducir el espacio disponible para circular y complicar las condiciones de manejo.

Por eso, ante jornadas de lluvia, la recomendación es disminuir la velocidad, mantener distancia con otros vehículos y prestar atención a las indicaciones del personal vial.

La situación tampoco se limita a un único punto. El corredor entre La Rinconada, Junín de los Andes y San Martín de los Andes, además del sector hacia Chapelco, concentra distintos factores que pueden complicar la circulación cuando se combinan precipitaciones, frío y condiciones propias de la montaña.

 

El antecedente que vuelve a poner el foco sobre las laderas

El riesgo adquiere mayor relevancia por lo ocurrido durante el invierno.

El 30 de julio de 2026, un importante derrumbe de barro, árboles y rocas de gran porte obligó a interrumpir completamente la circulación en la Ruta Nacional 40, en el tramo de los Siete Lagos, a unos tres kilómetros de San Martín de los Andes.

El material desprendido cayó sobre la calzada a la altura del kilómetro 2208,7. La magnitud del derrumbe obligó a desplegar maquinaria pesada y equipos de distintos organismos para liberar el camino.

Además de retirar las rocas, los equipos realizaron tareas sobre la banquina y monitorearon la ladera debido a la posibilidad de nuevos desprendimientos asociados a la inestabilidad del terreno y las precipitaciones.

La circulación fue restablecida al día siguiente, luego de los trabajos realizados por Vialidad Nacional y otros organismos.

 

¿Por qué la lluvia puede favorecer los desprendimientos?

En las zonas de montaña, las precipitaciones pueden aumentar la inestabilidad de determinados sectores de las laderas.

El agua puede infiltrarse en el suelo y modificar sus condiciones de estabilidad. Cuando existen sectores debilitados, grietas, material suelto o pendientes pronunciadas, aumenta la posibilidad de que se produzcan deslizamientos de tierra, caída de rocas o desprendimientos de material vegetal.

Por eso, el riesgo no necesariamente desaparece cuando termina la lluvia. Una ladera puede continuar bajo vigilancia después de un episodio de precipitaciones importantes.

El antecedente de julio resulta relevante justamente por eso: después del derrumbe en los Siete Lagos, Vialidad Nacional mantuvo el monitoreo del sector ante la posibilidad de nuevos desprendimientos.

 

El riesgo ya se había manifestado en otros sectores de San Martín

El episodio de julio no fue un hecho completamente aislado.

En abril de 2026, un desprendimiento de piedras también afectó la Ruta Nacional 40 en las inmediaciones de San Martín de los Andes. En aquella oportunidad, rocas de gran tamaño cayeron sobre una camioneta municipal y obligaron a interrumpir momentáneamente la circulación para despejar la calzada.

El episodio ocurrió cerca del sector de La Anónima, en uno de los accesos a la ciudad, y Protección Civil intervino junto con otros organismos. La información difundida entonces señalaba que no era la primera vez que se producía un desprendimiento en ese sector.

Esto permite dimensionar el problema desde otro lugar: la caída de rocas forma parte de los riesgos que deben contemplarse en determinados corredores de montaña de San Martín de los Andes, especialmente durante períodos de precipitaciones.

 

También hay antecedentes recientes en el corredor de los Siete Lagos

El derrumbe de julio dejó además un dato relevante sobre las condiciones del terreno.

Durante los trabajos posteriores al desprendimiento, personal especializado inspeccionó la ladera donde se originó el derrumbe. También intervino un equipo de Incendios, Comunicaciones y Emergencias del Parque Nacional Lanín, que recorrió la parte superior para identificar posibles cursos de agua o sectores inestables.

El operativo involucró a Vialidad Nacional, Vialidad Provincial, Protección Civil, Policía del Neuquén, Gendarmería Nacional, Parques Nacionales, la Municipalidad de San Martín de los Andes y organismos provinciales de emergencia, entre otras instituciones.

El dato es importante porque muestra que el seguimiento de una ladera inestable requiere mucho más que retirar las piedras que llegan a la ruta: también es necesario determinar si pueden producirse nuevos movimientos.

 

El antecedente del derrumbe de julio dejó una vía alternativa

Cuando la Ruta 40 quedó interrumpida entre San Martín de los Andes y Catritre, se utilizó la Ruta Provincial 19, a través de Payla Menuco, como alternativa para determinados desplazamientos.

Sin embargo, que exista un camino alternativo no significa que las condiciones sean iguales a las de una ruta nacional. Durante aquel operativo también se pidió circular con extrema precaución debido a la presencia de nieve, hielo, curvas angostas y sectores deteriorados.

Por eso, ante nuevos episodios de inestabilidad, las alternativas de circulación deben ser confirmadas por las autoridades antes de emprender el viaje.

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