Neuquén se ha consolidado como un referente en la producción de Pinot Noir, una cepa delicada que encontró en la Patagonia un ambiente ideal para desarrollar todo su potencial. Esta variedad, que destaca por su piel fina y maduración temprana, se ha convertido en la gran embajadora de la vitivinicultura provincial.
El 18 de agosto se conmemora el Día Internacional del Pinot Noir, una fecha de relevancia para la región. Este año, la celebración tendrá lugar en el Hotel Hilton de Neuquén, donde se reunirán especialistas y referentes del sector. Además, el 22 de agosto se realizará una jornada abierta al público en el Centro de Convenciones Domuyo, con degustaciones, gastronomía y actividades vinculadas a esta cepa emblemática.
La viticultura en Neuquén enfrenta el desafío que supone el cultivo del Pinot Noir gracias a un clima favorable: días soleados, noches frescas y una marcada amplitud térmica. La baja humedad y el agua pura proveniente de los ríos patagónicos completan las condiciones óptimas para elaborar vinos caracterizados por su elegancia, frescura y aromas intensos.
La Ruta del Vino de la Patagonia
San Patricio del Chañar es el epicentro de esta historia. En apenas unas décadas, la estepa se transformó en un oasis de viñedos que posiciona a Neuquén como una de las regiones vitivinícolas más jóvenes y reconocidas del país. La Ruta del Vino de la Patagonia ofrece a los visitantes experiencias enoturísticas durante todo el año, con bodegas abiertas, recorridos entre viñedos y propuestas gastronómicas.
El Pinot Noir neuquino revela en cada copa un perfil aromático que remite a cerezas, frambuesas y delicadas notas florales. Su frescura y versatilidad lo hacen el acompañante ideal para platos típicos patagónicos, desde trucha hasta risottos con hongos de pino, chivito al asador o quesos maduros, destacándose por su elegancia frente a tintos más robustos.
Además del Pinot Noir, Neuquén cultiva otras variedades con éxito, como Malbec, Cabernet Franc, Merlot, Chardonnay y Sauvignon Blanc. Cada una encuentra en el terroir local un espacio para expresar perfiles frescos y equilibrados, enriqueciendo la oferta vitivinícola de la zona.
Más allá de ser solo una cepa, el Pinot Noir en Neuquén representa una forma de entender el territorio y su gente. Es fruto del trabajo constante en un paisaje moldeado por el viento, el sol y el agua, y de una provincia que ha sabido transformar un antiguo desierto en un destino enoturístico que comparte su identidad a través de cada copa.