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Lunes 23 de Marzo, Neuquén, Argentina
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Dónde queda el Cajón del Covunco, el paraíso escondido de Neuquén que combina aventura y naturaleza pura

En el extremo norte de Neuquén, entre paisajes agrestes y poco explorados, el Cajón del Covunco emerge como uno de los atractivos naturales más impactantes de la región.

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En el extremo norte de Neuquén, entre paisajes agrestes y poco explorados, el Cajón del Covunco emerge como uno de los atractivos naturales más impactantes de la región. Ubicado dentro del Área Natural Protegida Domuyo y con acceso desde Varvarco, este cañadón ofrece una experiencia única que combina aventura, geología y naturaleza en estado puro.

El recorrido comienza por la Ruta Provincial 43, donde el paisaje ya anticipa lo que vendrá: lagunas encadenadas, arroyos de deshielo y cascadas que aparecen entre la montaña. A medida que se avanza, el terreno se vuelve más inhóspito y el entorno revela la fuerza de la cordillera neuquina.

El Cajón del Covunco se formó a lo largo de miles de años por la acción del agua que desciende desde el Volcán Domuyo, la cumbre más alta de la Patagonia. En su recorrido, el arroyo atraviesa zonas geotérmicas que elevan su temperatura, dando origen a aguas tibias que luego se encajonan entre paredones de basalto de hasta 150 metros de altura.

La travesía no es convencional. No existen senderos marcados y el recorrido obliga a avanzar a campo traviesa y luego, dentro del propio arroyo. Con el agua a la altura de las rodillas, los visitantes deben sortear piedras, mantener el equilibrio y dejarse guiar por el curso natural del cañadón.A lo largo de unos cinco kilómetros, el paisaje cambia constantemente: las paredes se estrechan, el sonido del agua se intensifica y en lo alto es frecuente ver cóndores planeando sobre las corrientes de aire. El entorno genera una sensación de aislamiento y conexión directa con la naturaleza.

El nombre “Covunco” proviene del mapuzungun y significa “aguas calientes”, una referencia directa a las características del arroyo. Hacia el final del recorrido aparece una de las postales más emblemáticas: una enorme roca encajada entre los paredones, atravesada por el agua, que muchos comparan con una gran bellota. Según la tradición local, está vinculada a la leyenda del cacique Domuco.

En los alrededores, la vida rural sigue vigente. Crianceros y arrieros forman parte del paisaje cultural del norte neuquino, manteniendo prácticas ancestrales que se entrelazan con este entorno natural.

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