La historia que comenzó el 18 de marzo con escenas de caos y sangre en La Visera tuvo hoy un capítulo decisivo en el Foro Penal de Cipolletti. Kevin Ariel Cárdenas, de 28 años, aceptó su responsabilidad en el ataque a puñaladas contra un integrante de la histórica barra “La 69” y recibió una condena de dos años de prisión condicional, por lo que recuperó la libertad. La resolución judicial incluyó pautas de conducta estrictas y la prohibición de ir a ver a Cipo.
Aquella tarde de mediados de marzo, el plantel de Cipo partía en búsqueda de una nueva temporada en el Torneo Federal A y se renovababa la ilusión del asecenso a la B Nacional. En las puertas de La Visera, sobre calle O'Higgins se juntaron los hinchas para darle fuera a los jugadores. Enre ellos, los históricos de La 69 y los pibes de Los Innombrables, las dos facciones de la barrabrava del club. Los más jóvenes decidieron "pincharla", hubo golpes y corridas. En el asfalto quedó uno de los que se paran en la cabecera, herido de una puñalada que le asestó uno de los que se adueñaron del buffet y tienen base en el barrio La Paz.
En aquel entonces, la Fiscalía había imputado a Cárdenas por tentativa de homicidio, tras acusarlo de apuñalar por la espalda a la víctima en medio de una batalla campal. La gravedad de las lesiones puso en riesgo la vida del herido y derivó en su internación de urgencia. El caso encendió todas las alarmas judiciales y motivó la prisión preventiva del acusado. Pese a su estado de salud grave, el integrante de La 69 decidio no hacer la denuncia.
Sin embargo, con el avance de la investigación y el consentimiento de la víctima, la calificación legal fue reducida a lesiones graves, lo que abrió la puerta a una condena menor. En la audiencia de hoy, Cárdenas se comprometió a cumplir con las pautas impuestas: fijar domicilio, evitar nuevos delitos, controlar el consumo de drogas y alcohol, presentarse bimestralmente ante el Instituto de Asistencia de Presos y Liberados y mantener distancia absoluta de la víctima.
Además, la Justicia dispuso una sanción ejemplificadora: la prohibición de asistir a partidos de Cipolletti, tanto de local como visitante. Una medida que busca cortar el vínculo entre violencia y fútbol.