El comisario general retirado Víctor Ángel Cufré, exjefe de la Policía de Río Negro durante la gestión de Miguel Saiz y también exsecretario de Seguridad cuando el área aún no tenía ministerio propio, murió en las últimas horas. Su figura quedó marcada por haber sido condenado a prisión por ordenar la represión de 2010 en Bariloche, donde murieron dos jóvenes.
Cufré, acostumbrado a lucir chalecos, un bigote fino y prolijo, y un gigante BenBenson & Hedges humeante entre sus dedos, fue uno de los nombres más pesados dentro de la estructura policial rionegrina. Supo construir poder ligado a los sucesivos gobiernos radicales.
Sin embargo, su carrera quedó atravesada para siempre por los hechos del 17 de junio de 2010 en el Alto de Bariloche. Aquella jornada sangrienta, detonada por el asesinato por gatillo fácil del adolescente Diego Bonefoi, derivó en una represión policial que terminó con las muertes de Nicolás Carrasco y Sergio Cárdenas. Años después, la Justicia determinó que Cufré, entonces secretario de Seguridad, fue responsable por haber dado las órdenes que desencadenaron el operativo. A distancia porque no viajó a la ciudad y siguió todo por teléfono desde El Bolsón
En consecuencia, fue condenado a cuatro años de prisión en un fallo histórico: no por haber disparado, sino por su responsabilidad política en el accionar represivo. La sentencia marcó un antes y un después en Río Negro y lo convirtió en uno de los pocos jefes policiales del país en terminar tras las rejas por este tipo de hechos. De hecho, la condena fue ratificada en instancias superiores, incluida la Corte Suprema, consolidando el peso del fallo.
En febrero de 2022 fue detenido y pasó más de un año y medio en prisión hasta que, ya superados los 70 años, accedió al beneficio de la prisión domiciliaria.
Poder absoluto
Pero esa no fue la única polémica que lo rodeó vínculó con causas judiciales. Por el contrario, su nombre también apareció vinculado a la oscura investigación por la desaparición y femicidio de Otoño Uriarte. Durante las distintas instancias que tuvo la causa, aún sin resolver, tuvo un rol.protagonico para que el crimen quedara impune.
Durante el juicio que inicio la exjueza María del Carmen García García, quedó comprobado que Cufré se reunía por fuera del expediente con Roberto Uriarte, padre de Otoño. La comisión paralela la encabezaba junto con el entonces vocal del Superior Tribunal de Justicia, Víctor Sodero Nievas.
El mismo que se encargó de relativizar su desaparición durante las primeras horas de su desaparición, con una polëmica frase: "se fue con un noviecito", dijo desde el búnker montado en una oficina del gobierno en Fernández Oro
Además, en Cipolletti, Cufré enfrentó otro proceso judicial que alimentó su perfil controversial. Fue juzgado por haber autorizado la salida de la cárcel de Juan Manuel Aguirre para pasar Año Nuevo con su padre Juan Carlos, ambos imputados por el homicidio de la bioquímica Ana Zerdán. La situación generó un escándalo mayor cuando se supo que el propio Cufré compartió esa celebración con los acusados, con quienes mantenía una relación de amistad.
Finalmente, tanto los Aguirre como el exjefe policial fueron absueltos por inexistencia de delito, aunque el episodio dejó serias dudas sobre los límites entre lo personal y lo institucional.
Con el paso del tiempo, Cufré se convirtió en un símbolo de una época de la policía rionegrina: la de los hombres fuertes, las decisiones sin grises y las internas feroces. El pasado 17 de febrero de este año, agotó su pena, le sacaron la tobillera eelctrónica y recuperó la libertad
Su muerte, a causa de una dolorosa enfermedad, cierra una historia cargada de poder, controversias y una caída que lo llevó desde la cima de la seguridad provincial hasta una condena que lo dejó del otro lado de las rejas.