La violencia en el país

La inseguridad en Cutral Co, un tema político acuciante

La urgencia es mucha, porque es evidente la presión social; y la indignación popular crece ante el desamparo.
jueves, 2 de enero de 2020 · 10:08

La inseguridad en Cutral Co se ha transformado, por imperio de los hechos, en el tema político más importante. Dos casos han llevado (nuevamente) el tema al rango de principal preocupación ciudadana: el de Luciano Fuente, muerto a sus 8 años en octubre pasado por un fragmento de bala; y el de Luis Nahuelcar, muerto a sus 27 años, por un disparo en la cabeza, en el primer día de este año que comienza.

La urgencia es mucha, porque es evidente la presión social; y la indignación popular crece ante el desamparo. En primer lugar, de la fila de las críticas, está el gobierno municipal, el de José Rioseco. No se libra la responsabilidad provincial, ni la nacional en el tema. Mucho más si se considera que la sospecha general cae sobre el accionar del narcotráfico, y la mafia que vive de él, con presuntos tejidos conectados a la trama política general.

Como en otras ocasiones resonantes en el ámbito social, el gobierno neuquino decretó dos días de duelo. La medida oficial, previsible, es formal pero también de fondo, porque reconoce de esa manera la importancia trágica del hecho.

La posible conexión, entre los casos Luciano y Luis, agrava la perspectiva. No está probada todavía, pero no se descarta, y hay indicios de que así puede ser. Porque en Cutral Co están identificados no ya las personas, sino los grupos de personas, que actúan con una impunidad sorprendente. Los que estaban a los tiros cuando lo de Luciano; los que atacaron a la policía cuando sucedió lo de Luis Nahuelcar.

En concreto, como reafirmó este jueves Miguel Angel Riu, superintendente de Seguridad, con conocimiento específico de la realidad de Cutral Co, ya que estuvo destinado en esa ciudad anteriormente, el crimen de Nahuelcar tuvo como escenario inicial la tarea policial de proteger a los bomberos voluntarios, para que pudieran trabajar en un incendio.

Cuando los policías, entre los que estaba Nahuelcar, llegó al lugar tras el primer llamado por el incendio, fueron atacados por ese grupo de personas que la gente de Cutral Co tiene perfectamente identificado. Cuando volvieron, al recrudecer el mismo incendio, e intentaron establecer un perímetro con la seguridad necesaria para el trabajo de los bomberos voluntarios, hubo una inevitable escaramuza con el mismo grupo, que seguía atacando a los uniformados. Cuando se retiraba de allí Nahuelcar recibió el impacto del disparo. Desde atrás.

Ese disparo a traición puede ser determinante desde lo político. Es, un poco, la gota que rebasa el vaso de la paciencia de muchos. Puede ser, tal vez, la diferencia entre “aguantar” una situación bordeando continuamente los límites, y tomar una decisión más firme, más drástica, con aquellos círculos que, mucha gente opina, están protegidos de alguna manera, desde algún pliegue del laberíntico poder.

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