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De cocinar las tapitas de alfajores a leña a ser un referente en la producción en la Cordillera neuquina

Patricia Pasaron convirtió una necesidad económica en un proyecto de vida. Desde Villa Traful, creó la marca Del Montañés, una empresa familiar que hoy distribuye sus productos en distintos puntos del país. Después de más de 30 años logró tener la escritura definitiva de las tierras donde vive y fabrica.

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Martes, 07 de julio de 2026 a las 19:31
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Del Montañés, la marca de alfajores elaborados en Villa Traful que excede los límites de Neuquén - Foto: Neuquén Informa

La historia de Patricia Pasaron está atravesada no sólo por la necesidad, sino también por una visión de negocio que terminó por dar sus frutos en uno de los paraísos naturales más lindos de la Cordillera neuquina. Desde Villa Traful, eso que comenzó con el horneado de tapidas a leña se transformó en una marca de alfajores que excede los límites de Neuquén y conquista paladares en todo el país.

La historia de la marca de alfajores Del Montañés

En 1992, en medio de una situación económica compleja, Patricia encontró una oportunidad donde muchos hubieran visto apenas una salida momentánea. Comenzó elaborando tapitas de alfajores en una cocina a leña y rápidamente descubrió que aquella actividad podía convertirse en mucho más que una changa. Con dedicación, perseverancia y una fuerte apuesta por el desarrollo local, logró construir una marca que hoy forma parte de la identidad turística y productiva de Villa Traful y de la cordillera toda.

“Me di cuenta de que eso me gustaba, que iba a salir adelante con los alfajores y que iban a pasar a ser mi medio de vida”, recuerda la emprendedora en declaraciones a Neuquén Informa  .

De los viajes por Neuquén y Río Negro al gran negocio familiar

Los primeros años estuvieron marcados por largas jornadas de venta y distribución. Patricia recorría distintos puntos de la región ofreciendo sus productos puerta a puerta.

Su ruta comercial comenzaba en la zona de Confluencia y continuaba hacia Villa La Angostura. Con el tiempo consolidó un recorrido mensual que incluía Neuquén capital, Cipolletti, Plottier, Senillosa y Piedra del Águila.

Aquellas travesías permitieron posicionar a Del Montañés como una marca reconocida entre residentes y turistas que visitaban la cordillera.

Luego de 32 años, Patricia ya cuenta con la escritura de las tierras donde vive y elabora los alfajores Del Montañés - Foto: Neuquén Informa

Actualmente, esa tarea continúa, aunque con una nueva protagonista al volante: su hija, quien asumió la conducción de la empresa familiar y representa la continuidad generacional del emprendimiento.

Del Montañés amplió su producción y llegó a todo el país

Con el paso de los años, el negocio evolucionó junto con los cambios tecnológicos y comerciales. Uno de los momentos de mayor transformación llegó durante la pandemia de COVID-19. Mientras muchas pequeñas empresas enfrentaban dificultades para sostenerse, Del Montañés apostó por la venta online y amplió sus canales de comercialización.

La estrategia permitió llegar a nuevos mercados y sumar productos a la propuesta original. Hoy la firma no solo produce alfajores, sino también chocolates, dulces y licores regionales.  Además, este año reabrió una heladería que Patricia había impulsado años atrás y que debió cerrar en otra etapa de su vida empresarial.

Un producto que se convirtió en parte de la experiencia de Villa Traful

La historia de Del Montañés está profundamente ligada al crecimiento turístico de Villa Traful, una de las localidades más visitadas de la cordillera neuquina. Patricia recuerda que durante años escuchó una frase repetida por visitantes y vecinos: “No te podés ir de Traful sin llevarte alfajores”.

Lo que comenzó como una expresión espontánea terminó convirtiéndose en una especie de sello de identidad para la marca y para el destino turístico. En una región donde el turismo representa una de las principales actividades económicas, emprendimientos como Del Montañés aportan valor agregado, empleo y productos con identidad local.

La escritura, una espera de 32 años

Uno de los momentos más importantes de la historia reciente de la emprendedora ocurrió esta semana. En 1994, dos años después de iniciar su proyecto productivo, la Provincia le había otorgado un acta de posesión precaria sobre el terreno donde construyó su vivienda y su fábrica.

Desde entonces comenzó un largo proceso administrativo que se extendió durante más de tres décadas Finalmente, durante un acto encabezado por el gobernador Rolando Figueroa, Patricia recibió la escritura definitiva de la propiedad. “Una felicidad enorme”, resumió tras concretar un trámite que esperó durante 32 años.

La regularización dominial representa mucho más que un documento. Para los emprendedores del interior neuquino implica seguridad jurídica, posibilidades de inversión y la consolidación de proyectos productivos que generan empleo y arraigo en sus comunidades.

Un legado que continuará en la cordillera neuquina

Cuando habla del futuro de Del Montañés, Patricia no duda. Está convencida de que la empresa seguirá creciendo y acompañando el desarrollo turístico de Villa Traful.

La historia resume buena parte del espíritu emprendedor que caracteriza a muchas familias del interior neuquino: comenzó con una cocina a leña, atravesó crisis económicas, cambios generacionales y desafíos comerciales. Hoy, de cara al mañana, se proyecta con nuevas oportunidades. “Por supuesto que sí, tiene historia para muchos años”, afirma sobre una marca que ya forma parte de la identidad productiva de la cordillera y de toda la provincia.

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