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La crónica de Chiche Gelblung en 1970 que retrató al norte neuquino como “un mundo olvidado”

La muerte del periodista a los 82 años vuelve a poner en escena aquel controvertido viaje por Andacollo, Las Ovejas y Varvarco. Su relato sobre el aislamiento y la pobreza fue cuestionado años después por reducir la vida de los crianceros a una mirada porteña y prejuiciosa.

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La crónica escrita por el periodista sobre el norte neuquino generó en su momento un fuerte debate.

La muerte este miércoles 9 de septiembre de Samuel “Chiche” Gelblung a sus 82 años reabrió en la provincia de Neuquén la memoria de una de sus crónicas más discutidas y emblemáticas del periodismo argentino.

El 17 de abril de 1970, con apenas 26 años y en sus comienzos como cronista de la revista Gente, Gelblung publicó un extenso informe titulado “Aquí el siglo XX no llegó. Este es el norte del Neuquén”. El trabajo describía la realidad de localidades como Andacollo, Las Ovejas, Invernada Vieja y Varvarco, presentándolas ante el país como un territorio aislado, postergado y marginado de la propia Argentina.

Para sostener su relato, Gelblung estructuró la nota a partir de testimonios y personajes locales que graficaban la distancia entre los habitantes de la cordillera y los estándares de la vida urbana. Entre ellos destacó el testimonio de Lucía Acuña, una niña de 13 años de Las Ovejas que vivía en una pieza de adobe con nueve personas, padecía dolores de estómago crónicos, no asistía a la escuela ni había visto jamás un auto, e ignoraba la provincia donde se encontraba o que el hombre había llegado a la Luna.

Más de cinco décadas después, aquella mirada sobre los crianceros y la trashumancia sigue siendo motivo de debate.

Asimismo, el reportaje presentó a Adelaida Merino, una curandera de 78 años caracterizada como el símbolo del atraso por atender partos y curar con infusiones caseras mientras rechazaba la atención médica, en contrapunto con el doctor Antonio Manuel Gorgni, retratado como la figura civilizadora que cruzaba la nieve para instalar puestos sanitarios y enseñar pautas de higiene. La nota sumaba además la carta de un niño de 13 años trasladado a Buenos Aires por el médico, quien relataba con asombro el descubrimiento de ascensores, escaleras y aviones.

La publicación generó un fuerte impacto político y un profundo rechazo en Neuquén debido a su mirada porteña, prejuiciosa y tutelar. Años más tarde, el historiador Luis Felipe Sapag analizó la crónica en su trabajo “La miseria de los veranadores del Alto Neuquén, según Samuel Chiche Gelblung”, cuestionando la construcción de un “yo-testifical” periodístico que redujo la vida cordillerana a una imagen de miseria, indiferencia y degradación. Frente a esa visión etnocéntrica, Sapag hijo, contrapuso la perspectiva de los propios crianceros, quienes no se percibían como un pueblo miserable u olvidado, sino como una comunidad consciente con estrategias de subsistencia, dignidad y una fuerte identidad ligada a la tierra.

Chiche Gelblung en los años '70.

A más de cinco décadas de aquella cobertura, la predicción de Gelblung sobre la desaparición o huida de los pobladores ante la modernidad quedó desmentida por la historia local. En la actualidad, alrededor de 1.500 familias continúan practicando la trashumancia en los departamentos Minas, Chos Malal y Ñorquín, trasladando sus piños de chivos entre la invernada y la veranada. Aquella forma de vida que el periodismo porteño tildó de arcaica en 1970 es reconocida hoy como el corazón productivo de la región y un patrimonio cultural intangible protegido de la Patagonia neuquina.

 

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