El veredicto de La Escuelita IX, juicio en que se juzgaron delitos de lesa humanidad durante la última dictadura militar, se conoció este martes en Neuquén capital. Los jueces Alejandro Cabral, Alejandro Silva y Ernesto Sebastián condenaron a prisión perpetua a los exintegrantes del Ejército Sergio San Martín y Jorge Di Pasquale. Además, el exgendarme Emilio Sacchitella recibió una pena de cinco años de prisión de cumplimiento efectivo, mientras que los exmilitares Carlos Carretto y Hugo Renes fueron condenados a cuatro años de prisión de cumplimiento efectivo.
El tribunal, en tanto, absolvió al expolicía rionegrino Miguel Ángel Ferrari y declaró extinguida la acción penal respecto del exgendarme Miguel Cil, quien falleció durante el desarrollo del juicio.
En este proceso se investigaron hechos ocurridos entre 1976 y 1979 en distintas localidades de Neuquén y Río Negro, entre ellas San Martín de los Andes, Junín de los Andes, Bariloche, Catriel, Plottier, Neuquén capital, Cipolletti y J.J. Gómez.
La mirada de las Madres sobre el veredicto
Desde el espacio de Madres de Plaza de Mayo de Neuquén y Alto Valle señalaron que asistieron a la lectura del veredicto acompañadas por una importante cantidad de personas comprometidas con la defensa de los derechos humanos y con la consigna de que los 30.000 desaparecidos siguen presentes.
Según expresaron en un comunicado, la jornada comenzó con “enorme desagrado” al escuchar las últimas palabras de los represores condenados, en las que, según remarcaron, intentaron justificar su accionar durante la última dictadura militar.
Luego llegó la lectura de la sentencia y el detalle de los casos que fueron investigados durante el proceso. Para las Madres, el reconocimiento judicial de que los hechos juzgados constituyeron delitos de lesa humanidad representa un aspecto central del fallo. Sin embargo, cuestionaron la disparidad existente entre las penas impuestas a los distintos acusados.
“El Grupo por la memoria y compromiso con las Madres y los 30.000 sentimos que hubo una gran disparidad entre las condenas”, señalaron. La crítica se relaciona con la gravedad de los hechos que fueron analizados durante meses de debate oral: secuestros, privaciones ilegales de la libertad, tormentos y otros delitos cometidos en el marco del aparato represivo estatal que funcionó en Neuquén y Río Negro.
“Una jornada de cierre con sabor a poco”
La evaluación de las Madres fue contundente: consideraron que el cierre del noveno juicio dejó “sabor a poco”, especialmente por el contraste entre las penas y los testimonios que fueron escuchados durante el proceso.
En su comunicado destacaron particularmente a quienes declararon durante el juicio y debieron volver a reconstruir situaciones de enorme dolor ocurridas hace cinco décadas.
Algunos testigos, señalaron, tuvieron que revivir “tantas veces más” aquellos momentos “muy duros y dramáticos”. Otros viajaron desde países vecinos para aportar información sobre secuestros y desapariciones de compañeros y para relatar circunstancias vinculadas con niños que posteriormente fueron enviados al exilio.
Para las Madres, ese compromiso constituye una parte fundamental de la construcción de Memoria, Verdad y Justicia.
“Este es el compromiso que siempre destacaron y valoraron nuestras queridas Madres”, expresaron, al reivindicar la participación de quienes sostuvieron sus testimonios a lo largo de los distintos procesos judiciales por los crímenes de la dictadura.
El noveno juicio de La Escuelita forma parte de una extensa serie de procesos judiciales que, desde hace casi dos décadas, buscan establecer responsabilidades por el funcionamiento del aparato represivo durante la última dictadura militar.La investigación permitió reconstruir el accionar coordinado de distintas fuerzas y organismos estatales y volvió a poner en evidencia que el circuito represivo no estuvo limitado al centro clandestino conocido como La Escuelita.
Dos perpetuas y tres condenas
El fallo del Tribunal Oral Federal N°1 estableció las responsabilidades penales de seis acusados que llegaron a la instancia de veredicto.
Sergio San Martín y Jorge Di Pasquale fueron condenados a prisión perpetua. Emilio Sacchitella recibió cinco años de prisión de cumplimiento efectivo, mientras que Carlos Carretto y Hugo Renes fueron condenados a cuatro años.
Miguel Ángel Ferrari fue absuelto y respecto de Miguel Ángel Cil se declaró extinguida la acción penal debido a su fallecimiento durante el juicio.
La Fiscalía había solicitado prisión perpetua para San Martín y Di Pasquale y penas para los restantes acusados, sosteniendo que los hechos formaron parte de un plan sistemático de persecución y represión ejecutado desde el Estado.