Neuquén proyecta un salto económico hacia 2030 con fuerte reducción de deuda y generación de superávit, pero abre un interrogante clave: destinar esos recursos a cancelar pasivos o reinvertirlos para potenciar el crecimiento. En ese marco, el gobernador Rolando Figueroa delineó una estrategia que combina mayor participación estatal en la renta, impulso a la infraestructura y desarrollo local, con el objetivo de posicionar a la provincia en un nuevo escenario productivo.
“Neuquén puede llegar a 2030 prácticamente sin deuda”, lanzó el gobernador Rolando Figueroa durante una reunión con periodistas. Pero lo más interesante fue el dilema que planteó: “¿Qué hacemos con ese superávit? ¿Cancelamos toda la deuda o invertimos para ganar más?”.
En la reunión -de la que participó Mejor Informado- el mandatario provincial proyectó cómo pretende llegar la Provincia hacia el año 2030. Al mismo tiempo explicó que la provincia ahora exige tres condiciones centrales: inversión en infraestructura, formación de mano de obra local (becas e Instituto Vaca Muerta) y mayor participación económica para Neuquén “No es solo producir más. Si querés una concesión, tenés que pagarle a la provincia”, precisó.
En ese punto, detalló un mecanismo clave: calcular el valor económico de las concesiones y exigir una compensación concreta.
También defendió la estrategia de incrementar la participación estatal en la renta: “Estamos obteniendo mucho más que antes”. Y puso ejemplos como la participación de la empresa provincial en proyectos productivos, acuerdos con operadoras como Tecpetrol y Pluspetrol e incremento de producción que deriva en mayor captación de recursos. “Neuquén empieza a jugar en otra liga”, dijo el gobernador.
Empresas neuquinas y empleo: “que el trabajo quede acá”
Otro eje fuerte fue el desarrollo local: “No queremos un modelo de ‘vengo, saco y me voy’. Queremos que el trabajo quede en la provincia”. En ese sentido, destacó la mayor participación de empresas neuquinas en contratos, la regla de “igualar precio” frente a competidores externos y capacitación de proveedores. “Si una empresa local está cerca en precio, le damos la oportunidad de competir”.
También vinculó esto con el empleo: “La desocupación bajó un 59% y la pobreza un 50%. Son números fríos, pero muestran un rumbo”.
En cuanto al crecimiento que experimenta la provincia, Figueroa resaltó que ese crecimiento acelerado ejerce una presión sobre la infraestructura. “Tenemos 48 mil nuevos habitantes. Solo el año pasado llegaron 21 mil”. Ese dato impacta directamente en servicios: “Son 4 mil chicos más en edad escolar. Por lo tanto, necesitamos 160 aulas nuevas”.
Recordó el punto de partida: “Asumimos con un déficit de 4.000 millones de dólares en infraestructura”.
El plan 2030: menos deuda y superávit
El tramo más ambicioso de la exposición del gobernador ante los periodistas llegó con la proyección hacia el final de la década. Figueroa planteó un esquema claro:
2026: 52% de la deuda cancelada
2027: 66% de la deuda cancelada
2028: 80% de la deuda cancelada
2029: 90% y superávit de 600 millones de dólares
2030: 94% de la deuda cancelada y superávit de 1.800 millones de dólares.
El rol del gas y el GNL
El futuro también está atado al desarrollo energético planteó Figueroa por eso "las decisiones que tomemos hoy definen si vamos a tener GNL o no”. En ese sentido, Figueroa adelantó gestiones internacionales, encuentros con inversores y participación en eventos clave del sector. “Es un momento que no podemos desaprovechar”.
Otro eje fue la distribución del gas en la provincia: “Hay lugares donde vamos a llegar con redes y otros donde no es viable económicamente”. Por eso, explicó un sistema mixto: redes tradicionales donde se pueda, plantas y soluciones alternativas en zonas alejadas y financiamiento para conexiones domiciliarias. “El objetivo es que el gas llegue a todos, de una u otra forma”.
Por último, el gobernador volvió a una idea que atravesó toda la charla: “Esto es un cambio de paradigma en cómo gobernar”. Y dejó una definición más política: “Estamos abriendo los brazos. El que quiera sumarse a este proyecto, bienvenido”.
Figueroa no solo presentó un plan. Intentó, sobre todo, ordenar una narrativa: la de una provincia que, si cumple sus propias proyecciones, podría llegar al 2030 con menos deuda, más infraestructura y un lugar distinto en el mapa económico del país.