El Ministerio de Infraestructura llamó a licitación pública para la construcción de las redes de cloacas y gas del barrio Portal de las Rosas, en Picún Leufú. La obra tiene un plazo de ejecución de 180 días corridos y las ofertas se abrirán el 8 de octubre.
La decisión tiene un peso político que excede lo técnico. Los reclamos por servicios básicos en Picún Leufú tienen historia: en 2016 vecinos de la localidad llegaron hasta la Legislatura para exigir obras de cloacas, agua y recolección de residuos, después de haber protestado sobre la Ruta 237. Durante años, el sistema cloacal fue uno de los puntos de mayor tensión entre la comunidad y el Estado.
Ese ciclo empezó a cerrarse en diciembre pasado. En el 54° aniversario de la localidad, el ministro de Gobierno, Jorge Tobares, anunció junto a la intendenta Perla Díaz la construcción de una nueva planta de tratamiento de líquidos cloacales, y admitió sin rodeos que Picún Leufú “viene sufriendo dificultades desde hace años con el sistema cloacal, un problema que incluso ha dividido a Picún Leufú”. La planta fue proyectada para acompañar el crecimiento demográfico de las próximas dos o tres décadas y para resguardar el Lago Ezequiel Ramos Mejía y los acuíferos de la zona.
La licitación que ahora se pone en marcha es el complemento concreto de aquel anuncio: si la planta resuelve el tratamiento a escala de la localidad, las redes de Portal de las Rosas resuelven la conexión efectiva de las familias del barrio. Es el paso que traduce el anuncio en obra y la obra en servicio.
Y ahí está el punto central de la gestión. La obra no llega porque un sector haya hecho más ruido que otro, ni porque una medida de fuerza haya forzado una respuesta de apuro. Llega porque existe un plan de gobierno con un orden de prioridades definido, que ordena las intervenciones según urgencia real y no según presión mediática. Es una manera distinta de administrar: en lugar de apagar incendios, planificar; en lugar de responder al que grita más fuerte, avanzar paso a paso sobre lo que efectivamente hace falta primero.
Esa lógica responde a una decisión del gobernador Rolando Figueroa, que fijó como prioridad de gestión llevar los servicios básicos a todos los rincones de la provincia. Cloacas, gas, agua: infraestructura que no se inaugura con cintas espectaculares, pero que define la calidad de vida cotidiana de las familias y determina si un barrio puede crecer o queda condenado al parche permanente. Picún Leufú no es una excepción en ese esquema, es parte de él.
El desafío es de escala provincial. Aún existen familias neuquinas que siguen sin acceso a red de gas o de cloacas y atraviesan el invierno con leña, garrafa o calefacción eléctrica, con el impacto que eso tiene en el bolsillo y en la salud. Ese déficit no se salda de un día para el otro ni con anuncios aislados: se salda con un cronograma de obras sostenido, localidad por localidad, barrio por barrio. Portal de las Rosas es uno de esos pasos que se están convirtiendo en realidad.