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De los problemas de Neuquén a las soluciones: el desafío que puso a más de 100 estudiantes a innovar

Joaquín Perren, secretario ejecutivo de ANIDE, destacó que el verdadero desafío de HackaNeuquén es transformar la curiosidad en vocaciones científicas y el conocimiento en una herramienta para mejorar la vida de la comunidad.

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Más de 100 estudiantes participaron de la tercera edición de HackaNeuquén, que los desafió a pensar soluciones para problemas concretos de la provincia.

¿Qué se puede hacer con toneladas de vidrio que terminan como residuos? ¿Cómo aprovechar los restos de poda para calefaccionar una urbanización? ¿De qué manera reducir la congestión vehicular en los horarios de traslado escolar?

Las respuestas no salieron esta vez de un despacho, una oficina técnica o un laboratorio. Fueron parte del desafío que enfrentaron más de un centenar de estudiantes de distintas carreras y localidades de Neuquén durante la tercera edición de HackaNeuquén.

Para Joaquín Perren, secretario ejecutivo de la Agencia Neuquina de Innovación para el Desarrollo (ANIDE), allí está una de las claves de la propuesta: poner a los jóvenes frente a problemas concretos del territorio y desafiarlos a transformar esas dificultades en ideas, proyectos y posibles soluciones. “Es un laboratorio creativo, es una maratón de innovación”, explicó Perren durante una entrevista en el programa Entretiempo, por AM550.

La tercera edición comenzó el 8 de agosto en Plaza Huincul y concluyó el sábado 22 en la Facultad de Economía y Administración de la Universidad Nacional del Comahue. Durante dos semanas, estudiantes universitarios y terciarios participaron de capacitaciones, mentorías y jornadas de trabajo para abordar cinco desafíos vinculados directamente con distintas regiones de la provincia.

Pero, más allá de quién ganó, Perren puso el foco en lo que considera el resultado más importante de la experiencia: la posibilidad de que los estudiantes comprendan que el conocimiento también puede construirse a partir de las necesidades cotidianas de una comunidad.

Joaquín Perren, secretario ejecutivo de ANIDE, destacó el rol del HackaNeuquén para despertar vocaciones científicas entre los jóvenes.

Cinco problemas reales, cinco desafíos para pensar Neuquén

Los desafíos atravesaron buena parte del territorio provincial. En Loncopué, la consigna fue encontrar alternativas para aprovechar los residuos de vidrio sin necesidad de trasladarlos y generar, al mismo tiempo, valor económico y social.

Otro de los desafíos estuvo vinculado con San Patricio del Chañar y la posibilidad de utilizar la biomasa y los residuos de poda para calefaccionar una urbanización popular.

La región Confluencia también aportó problemáticas concretas. Una de ellas estuvo relacionada con la optimización del uso de vehículos durante los traslados escolares y la congestión que se genera en los horarios pico. Otra propuso mejorar la articulación entre quienes quieren realizar donaciones y quienes las necesitan.

El quinto desafío surgió a partir de una propuesta del INTA: encontrar una forma de reutilizar lavarropas en desuso para lavar lana y utilizarla como aislante térmico en viviendas rurales, particularmente en la zona de Ramón Castro. “Cinco desafíos, cinco regiones, cinco adoptantes y 17 equipos”, resumió Perren.

Para el secretario ejecutivo de ANIDE, esa diversidad territorial es uno de los aspectos centrales de HackaNeuquén. “Lo más importante es que imaginen ideas que mejoren la calidad de vida de nuestra gente, que mejoren la calidad de vida de las poblaciones donde aterrizan cada uno de estos desafíos”, señaló.

Equipos interdisciplinarios trabajaron en propuestas para abordar desafíos vinculados con el ambiente, la movilidad, la energía y las necesidades sociales.

Jóvenes, ciencia y problemas concretos

La tercera edición dejó cifras récord. Hubo más de 100 estudiantes inscriptos, se duplicó la cantidad de equipos respecto de experiencias anteriores y se amplió la participación territorial, con jóvenes provenientes de localidades como Chos Malal, Andacollo y Buta Ranquil, entre otras. En total, participaron estudiantes de Neuquén capital, Plottier, Plaza Huincul, Zapala, Picún Leufú, Senillosa, San Martín de los Andes y distintas localidades del Alto Neuquén.

También hubo una amplia diversidad de carreras e instituciones. Ingeniería, arquitectura, salud, ciencias sociales, economía, ambiente, minería y energía fueron algunas de las disciplinas que confluyeron en los equipos. Esa interdisciplinariedad, para Perren, no es un dato menor. “Los problemas complejos del territorio hay que abordarlos desde diferentes ángulos”, afirmó.

Uno de los aspectos que más destacó fue precisamente la posibilidad de que estudiantes con formaciones muy diferentes compartieran una misma mesa de trabajo y construyeran soluciones en conjunto. La propuesta, explicó, busca mostrar una manera diferente de producir conocimiento: interinstitucional, vinculada al territorio y conectada con necesidades concretas.

En HackaNeuquén participaron la Universidad Nacional del Comahue, la Universidad Tecnológica Nacional, universidades privadas e institutos terciarios, además de organismos y actores vinculados con el sistema científico-tecnológico y distintas comunidades de la provincia. “Para el gobierno de la provincia, el Hacka es fundamental porque muestra cómo se debe producir conocimiento”, sostuvo Perren.

La tercera edición de HackaNeuquén reunió a jóvenes de distintas disciplinas, instituciones y localidades de la provincia.

La curiosidad como punto de partida

Más de la mitad de los participantes cursaba los primeros años de sus carreras. Para ANIDE, ese dato también tiene un valor especial. El evento no apunta solamente a que los jóvenes presenten un proyecto o ganen una competencia. La búsqueda es más amplia: despertar la curiosidad y acercarlos al mundo de la ciencia, la tecnología y la innovación. “Hacka es importante porque incentiva las vocaciones científicas, despierta la curiosidad”, explicó Perren.

Agregó una idea que resume uno de los objetivos de la iniciativa: “Esa curiosidad casi con seguridad se va a volver pasión y esa pasión esperamos que, en algún tiempo, se vuelva un medio de vida”.

La apuesta es que los jóvenes puedan encontrar en una carrera científico-tecnológica no sólo una instancia de formación, sino también una posibilidad de desarrollo personal y profesional. En ese sentido, Perren planteó que la innovación no debe pensarse como algo lejano o reservado para grandes centros tecnológicos. Puede comenzar con una pregunta concreta surgida en una localidad, un problema cotidiano o una necesidad de una comunidad.

 

Los ganadores y los proyectos que llegaron a la final

La tercera edición de HackaNeuquén concluyó con 17 equipos en la Gran Final, realizada en la Facultad de Economía y Administración de la Universidad Nacional del Comahue.

El primer lugar fue para Zorros Patagónicos, con 92,18 puntos, por su proyecto “Eco-Terrazo Loncopué”, una propuesta para abordar el tratamiento y reutilización de residuos de vidrio.

El equipo estuvo integrado por estudiantes de distintas disciplinas, entre ellas arquitectura, ingeniería de petróleo, ingeniería química, medicina y enfermería.

El proyecto propone utilizar la molienda del vidrio para transformarlo en productos de mayor valor, como baldosas, losas y bachas, con la posibilidad de generar empleo local y empleo verde.

“Esta combinación de miradas permitió generar un sistema que, por medio de la molienda de ese vidrio, permite generar productos de alto valor”, destacó Perren. Según explicó, la intención es que la propuesta pueda continuar su camino después de la competencia y avanzar en articulación con el municipio, la Secretaría de Ambiente y ANIDE. “Terminó el evento, pero comienza la innovación y comienza el desarrollo”, remarcó.

El segundo lugar fue para Gradiente Sur, con 90,30 puntos; el tercero para InnovaSur, con 86,27; el cuarto para Norte Topográfico, con 85,04; el quinto para Serie del Mate, con 82,30; el sexto para TecnOrgánico, con 81,76; y el séptimo para Los Cuímicos, con 75,44 puntos.

El Premio del Público fue para el equipo Universidad de la Patagonia, que obtuvo 73 de los 212 votos registrados durante la jornada final.

 

Después del Hacka, empieza el desafío

Para Perren, el resultado final no representa el cierre de la experiencia. La intención es que las ideas surgidas durante las dos semanas de trabajo puedan encontrar continuidad y, en algunos casos, convertirse en proyectos aplicables a los territorios que plantearon los desafíos. “Hacka recién comienza”, sostuvo el secretario ejecutivo de ANIDE.

Ese concepto parece resumir la apuesta detrás de la iniciativa: que un evento de innovación no termine con la entrega de premios, sino que deje capacidades, vínculos y nuevas preguntas.

La tercera edición de HackaNeuquén volvió a reunir a estudiantes de distintas localidades y carreras para hacer algo que, en definitiva, parece sencillo de explicar pero complejo de llevar adelante: mirar un problema real, poner en juego el conocimiento y animarse a pensar que una solución también puede nacer de ellos.

Porque, más allá de los puntajes y de los ganadores, el desafío que deja HackaNeuquén es otro: que cada vez más jóvenes encuentren en la ciencia, la tecnología y la innovación una herramienta para intervenir sobre el lugar donde viven y ayudar a construir el futuro de Neuquén.

 

La entrevista a Joaquin Perren

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