La Legislatura de Río Negro analiza el proyecto enviado por el gobernador Alberto Weretilneck para ratificar el convenio con Nación que permitirá a la Provincia asumir progresivamente la gestión de las rutas nacionales 22 y 151: el acuerdo le da a Vialidad Rionegrina capacidad para ejecutar obras, mantener calzadas, intervenir en accesos, puentes y banquinas y controlar la circulación, aunque las trazas conservarán el dominio y la jurisdicción nacional. El convenio tendrá una vigencia de 20 años, establece un traspaso por etapas, fija obligaciones para Nación y busca evitar que Río Negro herede automáticamente las deudas y conflictos generados antes de la transferencia.
El proyecto que llega al recinto no es solamente un cambio administrativo. Detrás del traspaso hay una decisión política de enorme alcance: que Río Negro deje de depender exclusivamente de las decisiones de Vialidad Nacional para intervenir sobre dos corredores estratégicos y pueda establecer sus propias prioridades de mantenimiento y obra. El convenio fue firmado entre la Provincia y Nación y ahora necesita el respaldo legislativo para avanzar.
1. Río Negro manejará la operación
El primer punto es el corazón del acuerdo. Vialidad Rionegrina podrá asumir la gestión operativa de los tramos incorporados y ejecutar obras nuevas, recuperar calzadas y banquinas y realizar tareas de conservación y mantenimiento. Además, podrá intervenir sobre accesos, colectoras, rotondas, puentes, alcantarillas, señalización e iluminación, además de prestar servicios a los usuarios y realizar controles operativos. Pero hay una aclaración fundamental: las rutas seguirán siendo nacionales. El convenio no convierte a la Ruta 22 ni a la Ruta 151 en rutas provinciales. La Nación conserva el dominio y la jurisdicción.
2. El traspaso no será de golpe
Otro punto clave es que Río Negro no recibirá las dos rutas completas de un día para otro. La incorporación será progresiva y cada tramo deberá contar con un convenio específico y un Acta de Toma de Posesión. Allí se establecerá en qué condiciones se encuentra la traza, qué trabajos están pendientes y cuáles serán las responsabilidades que efectivamente asumirá la Provincia. Esto significa que el verdadero impacto del acuerdo se conocerá a medida que comiencen a definirse los primeros sectores que pasarán a manos de Vialidad Rionegrina.
3. Un acuerdo por 20 años
El convenio establece una vigencia de 20 años. La duración no es un dato menor: permite pensar la administración de ambas rutas más allá de una obra puntual o de una reparación de emergencia. La idea es que la Provincia pueda diseñar una política vial de largo plazo, ordenar inversiones y establecer prioridades sobre corredores que tienen un peso enorme para la circulación regional, productiva y energética. En otras palabras, el proyecto no apunta solamente a tapar pozos o reparar sectores deteriorados. Busca darle a Río Negro un horizonte de planificación para las próximas dos décadas.
4. Nación tendrá 60 días para entregar los primeros tramos
El convenio también pone plazos sobre la mesa. Una vez perfeccionado el acuerdo, Vialidad Nacional tendrá hasta 60 días hábiles administrativos para poner a disposición aquellos sectores que no tengan contratos vigentes y estén en condiciones de ser intervenidos. El dato es importante porque marca cuándo podría comenzar a verse en la ruta el efecto concreto del acuerdo. Sin embargo, no todos los kilómetros quedarán automáticamente disponibles: los sectores que todavía tengan contratos de obra deberán atravesar un tratamiento particular.
5. Río Negro busca no quedarse con las deudas de Nación
Uno de los puntos más sensibles del convenio está relacionado con la herencia económica. La Provincia no asumirá automáticamente pasivos, certificados impagos, reclamos, litigios, redeterminaciones ni otras contingencias originadas antes de la transferencia. Cualquier obligación deberá estar expresamente identificada y aceptada en el Acta de Toma de Posesión. Así, el acuerdo intenta establecer una frontera clara: Río Negro se hace cargo de la gestión hacia adelante, pero no acepta convertirse automáticamente en responsable de todos los problemas acumulados durante los años anteriores.
6. Nación deberá entregar los papeles
No se trata solamente de entregar kilómetros de asfalto. Vialidad Nacional tendrá que poner a disposición de la Provincia la documentación técnica existente. El plazo establecido es de 15 días hábiles para entregar proyectos, estudios, relevamientos, presupuestos, planos, informes ambientales y antecedentes administrativos. El objetivo es evitar que Río Negro tenga que empezar desde cero cada vez que quiera intervenir sobre un tramo. Y también permitirá conocer con mayor precisión qué obras fueron proyectadas, cuáles quedaron pendientes y qué información técnica existe sobre cada sector.
7. Río Negro podrá cambiar las prioridades
Este es, probablemente, uno de los puntos con mayor impacto político. Una vez incorporados los tramos, Vialidad Rionegrina podrá definir y reordenar las obras de acuerdo con criterios de seguridad vial, transitabilidad, conectividad productiva, urgencia técnica y disponibilidad de recursos. Los proyectos serán enviados a Nación para su revisión técnica, que tendrá un plazo de 15 días hábiles. Así, el esquema busca que la Provincia pueda determinar qué necesita atención primero y no quedar atada exclusivamente al orden de prioridades que establezca el organismo nacional.
8. Las obras en marcha tendrán otro tratamiento
El traspaso tampoco significa borrar de un plumazo los contratos existentes. El convenio contempla un tratamiento especial para las obras en curso y establece prioridad para la rotonda de Choele Choel y el mejoramiento de la Ruta 151. Cuando existan contratos vigentes, la continuidad o reformulación deberá ser acordada entre Nación, Provincia y las empresas contratistas. La clave está nuevamente en las responsabilidades: Río Negro no asumiría automáticamente las obligaciones anteriores simplemente porque empiece a administrar el tramo.
9. También podrá controlar cargas y circulación
El proyecto incorpora otra facultad concreta: Vialidad Rionegrina podrá controlar pesos, dimensiones y condiciones de circulación en los tramos incorporados. También podrá ordenar el tránsito y labrar actas. Pero existe una diferencia importante: el juzgamiento y el cobro de las multas continuarán bajo responsabilidad nacional. Es decir, Río Negro tendrá herramientas para controlar el estado de la circulación y proteger la infraestructura, pero no se queda automáticamente con todo el circuito administrativo y económico de las infracciones.
10. Por ahora, no hay peajes
Finalmente, el convenio despeja uno de los interrogantes que puede generar cualquier esquema de administración vial: los peajes. El acuerdo no establece ni habilita automáticamente un sistema de cobro. Si en el futuro se quisiera implementar una concesión o algún mecanismo de peaje, sería necesario un nuevo convenio, cumplir con la legislación correspondiente y adoptar una decisión específica. Por lo tanto, el proyecto que analizará la Legislatura no significa que los conductores comenzarán a pagar para circular por las rutas 22 y 151.
Ahora viene la parte más difícil
Con los diez puntos sobre la mesa, el debate legislativo tendrá una pregunta inevitable: cuánto le costará realmente a Río Negro hacerse cargo de dos rutas que durante años acumularon deterioro, obras pendientes y reclamos. El convenio le da a la Provincia capacidad de decisión, pero también la obliga a transformar esa capacidad en obras concretas. De hecho, el proyecto enviado a la Legislatura incluye además herramientas vinculadas con la emergencia vial y el financiamiento para las primeras intervenciones.
Por eso, el verdadero desafío comenzará después de la votación. El papel puede establecer quién administra, quién mantiene y quién decide. Pero serán las máquinas sobre el asfalto, las obras terminadas y las condiciones de seguridad de las rutas 22 y 151 las que finalmente determinarán si el histórico traspaso se convierte en una solución o simplemente en un nuevo capítulo de la larga historia de reclamos por las rutas de Río Negro.