Un enorme jabalí fue visto durante la tarde de este viernes 3 de octubre en el barrio El Cóndor, en el este de la ciudad de Bariloche. El ejemplar se desplazaba después de las 15 por un sector de monte ubicado entre la calle Esandi y la zona habitada, a pocos metros del crecimiento urbano.
El área conserva espacios de vegetación atravesados por distintas cortadas que permiten el desplazamiento de fauna. El avistamiento volvió a mostrar la cercanía que alcanzó esta especie invasora con sectores urbanizados de la ciudad.
La presencia del jabalí ya se registra en distintos puntos de Bariloche. En este caso, el horario llamó especialmente la atención porque el animal se encontraba activo durante la tarde y cerca de viviendas y calles, según información de El Cordillerano.
El monte mantiene corredores para el desplazamiento de fauna
El sector situado entre Esandi y El Cóndor conserva áreas de monte que quedaron prácticamente rodeadas por el crecimiento de la ciudad. Esos espacios permiten que distintas especies se desplacen hacia sectores cada vez más próximos a las zonas habitadas.
El jabalí tiene una gran capacidad de adaptación. Puede modificar el suelo, afectar la vegetación y alterar las comunidades de fauna nativa, por lo que su expansión es seguida por equipos de investigación y conservación.
Investigadores del CENAC, dependiente del Parque Nacional Nahuel Huapi y del CONICET, estudian cómo utiliza el hábitat, qué consume y cuáles son sus impactos. Esa información sirve para analizar estrategias destinadas al manejo y control de la población.
La especie también aparece registrada de manera regular dentro del Parque Nacional Nahuel Huapi. Su presencia forma parte de una problemática que excede los límites de las áreas naturales y alcanza sectores próximos a la ciudad.
Los investigadores estudian el avance del jabalí
El desplazamiento hacia zonas cercanas a viviendas agrega un desafío al monitoreo de esta especie introducida. Su capacidad para adaptarse a distintos ambientes favoreció su reproducción y expansión en la Patagonia.
Los efectos no se limitan al ambiente natural. Estudios realizados por investigadores del INTA, el CONICET y el Parque Nacional Nahuel Huapi también señalan consecuencias sobre actividades productivas, entre ellas daños en sistemas ganaderos y posibles riesgos sanitarios.