La sidra de Río Negro está cada vez más cerca de tener una identidad propia para ganar espacio en las góndolas y conquistar nuevos mercados. La Secretaría de Agricultura publicó en el Boletín Oficial la solicitud de registro de la Indicación Geográfica Sidras de Río Negro-Patagonia, un paso clave que abre un plazo de 30 días para presentar impugnaciones antes de avanzar hacia el reconocimiento definitivo.
La iniciativa busca distinguir las sidras elaboradas con jugos de manzanas y peras de productores locales, sin utilizar concentrados y con envasado en origen. Esta última condición apunta a fortalecer la industria regional, ya que parte de la producción se envía tradicionalmente a granel para ser embotellada en plantas de Buenos Aires. El objetivo es que una mayor proporción del valor agregado quede en la provincia.
El sello podrá ser utilizado por elaboradores de todo Río Negro que cumplan con el protocolo de calidad establecido. La propuesta fue impulsada por la Asociación Consejo de Promoción y Control Provisorio de la IG Sidras de Río Negro-Patagonia, con el propósito de proteger y promover una actividad ligada a la producción frutícola del Alto Valle.
El diferencial está en las condiciones naturales de la región. Los suelos arcillosos, el clima continental desértico y la amplitud térmica favorecen el desarrollo de manzanas y peras con características particulares, que luego se trasladan a la calidad de la sidra. Esas condiciones agroclimáticas son uno de los principales fundamentos técnicos para justificar la identificación geográfica.
El proyecto comenzó a tomar forma entre diciembre de 2022 y junio de 2023, con la participación de productores, organismos nacionales, gobiernos provinciales y municipales, el INTA, el INTI y universidades. El trabajo permitió establecer los requisitos técnicos y legales necesarios para definir el origen y las condiciones de elaboración de la bebida.
Ahora, con la publicación oficial, se abre una instancia de 30 días para eventuales impugnaciones. Si el trámite avanza, la sidra rionegrina contará con una herramienta para diferenciarse de otros productos y reforzar su presencia comercial, tanto en el país como en el exterior.
La novedad llega antes de las fiestas de fin de año, una de las épocas de mayor consumo de sidra. Pero la industria busca ir más allá del brindis de diciembre y ampliar la demanda durante todo el año. El sello geográfico aparece así como una oportunidad para transformar la calidad de la fruta regional en una ventaja comercial y fortalecer el valor de la producción en origen.