Diciembre se acerca y Río Negro apura las obras y que los trenes lleguen a tiempo. La recuperación del Tren del Valle entró en una etapa decisiva: mientras los históricos “camellos” comienzan a lucir el verde del Tren Patagónico en los talleres de Liniers, el Gobierno provincial refuerza el presupuesto y tiene por delante una serie de trabajos sobre el corredor ferroviario del Alto Valle. La promesa es recuperar el servicio entre Cipolletti y General Roca, pero para cumplirla no alcanza con restaurar las formaciones: hay que poner a punto todo lo que necesitan para volver a transportar pasajeros.
La dimensión económica del operativo quedó expuesta con la incorporación de $3.406.337.500 al presupuesto de Tren Patagónico. Esa partida forma parte de un esquema de inversión previsto de $7.917,25 millones para recuperar el corredor.
Son cifras que muestran el esfuerzo financiero que demanda la reactivación, pero también ponen bajo la lupa el avance de los trabajos: cada peso debe traducirse en reparaciones, infraestructura y condiciones concretas para que el servicio pueda ponerse en marcha dentro del plazo anunciado.
Los camellos verdes
Uno de los frentes ya tiene movimiento en Buenos Aires. Las primeras imágenes difundidas por el especialista ferroviario Pablo Marti Krenz mostraron los trabajos sobre las dos triplas CAF 593, conocidas popularmente como “camellos”, que reciben la nueva pintura verde. La contratación adjudicada a Tecno Rail Service SRL supera los $1.300 millones e incluye también un coche motor liviano. El plan contempla reparaciones mecánicas y eléctricas, acondicionamiento de interiores y revisión de distintos componentes para devolverles condiciones operativas.
Sin embargo, el reloj no se detiene cuando los coches salen del taller. Una vez finalizados los trabajos, las formaciones deberán ser trasladadas desde Buenos Aires hasta Bahía Blanca y, desde allí, continuar hacia Viedma a cargo de Tren Patagónico. Después vendrán las verificaciones técnicas y la preparación para su incorporación al servicio. Con diciembre como horizonte, la coordinación de esas etapas será clave para evitar que una demora en la reparación, el traslado o las pruebas termine corriendo la fecha de regreso.
El otro desafío está en Río Negro, donde la recuperación del servicio exige acelerar las tareas sobre las vías y la infraestructura. El corredor entre Cipolletti y Roca debe estar en condiciones de soportar la circulación regular de trenes de pasajeros. Eso requiere revisar rieles, durmientes, fijaciones y otros componentes, detectar los sectores que necesitan intervención y ejecutar las reparaciones correspondientes. Los trenes pueden estar listos, pero si la infraestructura no ofrece las condiciones necesarias, el servicio no podrá comenzar de manera segura.
A la par, deben avanzar los trabajos en estaciones y andenes, además de la preparación de los nuevos apeaderos previstos en el proyecto. La reactivación necesita paradas acondicionadas para que los pasajeros puedan subir y bajar en condiciones adecuadas.
También será necesario coordinar las intervenciones en los pasos a nivel, revisar la señalización y resolver los dispositivos de protección que correspondan en los cruces con calles y avenidas. En varios sectores urbanos del Alto Valle, la circulación ferroviaria deberá convivir con el tránsito cotidiano, una cuestión que exige planificación y obras concretas.
El plan también contempla sistemas de comunicación y seguimiento satelital que deberán estar preparados para acompañar la operación. No se trata de un agregado menor: la puesta en marcha requiere definir cómo se coordinará la circulación, cómo se atenderán las contingencias y qué procedimientos se aplicarán ante eventuales fallas. La instalación de esos recursos y su integración con el funcionamiento ferroviario forman parte de las tareas que deben quedar resueltas antes de transportar pasajeros.
La meta anunciada para la primera etapa es recuperar el tramo Cipolletti-Roca con cuatro frecuencias diarias. Para llegar a ese punto, la Provincia deberá hacer coincidir varios cronogramas: el de la reparación de los trenes, el de las obras en el corredor, el acondicionamiento de las paradas y la preparación de los sistemas operativos. El desafío es que esos trabajos avancen en paralelo y no se conviertan en una sucesión de etapas que empuje el comienzo del servicio más allá de diciembre.