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Arbolado urbano en Neuquén: qué especies conviene evitar para prevenir accidentes y daños en las veredas

El técnico forestal Julián Basile explicó por qué la elección de especies, las podas y el mantenimiento son claves para reducir peligros. También detalló cómo evitar que las raíces dañen las veredas y las instalaciones subterráneas.

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Las raíces pueden romper veredas y afectar cañerías.

Elegir un árbol para la vereda no es solamente una cuestión estética. Una especie inadecuada, la falta de mantenimiento o una plantación mal realizada pueden generar riesgos para los peatones, levantar el pavimento y dañar cañerías. El técnico forestal Julián Basile abordó estos problemas en su columna del programa Entretiempo por AM550, y explicó qué aspectos conviene evaluar antes de plantar o intervenir un ejemplar.

Las dimensiones de las veredas y el espacio disponible para las raíces son factores centrales al momento de elegir una especie.

Uno de los puntos centrales es la selección de especies según el lugar disponible. No todos los árboles son apropiados para las veredas y algunos requieren cuidados específicos por el tamaño de sus ramas, el peso de sus frutos o la forma en que crecen sus raíces.

Basile también advirtió que la gestión del arbolado urbano necesita planificación. Las tareas de poda, extracción de frutos y retiro de ejemplares deben realizarse con criterio y medidas de seguridad, especialmente cuando hay viviendas, peatones, vehículos y servicios subterráneos cerca.

 

Los árboles frutales pueden sumar riesgos en espacios públicos

El especialista explicó que, en general, se desaconseja plantar frutales que producen frutos grandes en veredas y otros espacios de circulación. La caída de esas piezas puede lastimar a una persona, mientras que los restos que quedan en el suelo ensucian el paso peatonal.

También existen razones sanitarias. En la región, la Fundación Barrera Zoofitosanitaria Patagónica (FunBaPa) desalienta el uso de determinadas especies frutales porque pueden servir de hospedadoras para insectos que afectan la producción. Entre ellos mencionó la carpocapsa y la mosca de la fruta, que representan un problema para las chacras cercanas.

Otro inconveniente aparece cuando las personas intentan cosechar frutos desde las ramas. En esos casos pueden quebrarlas y perjudicar el crecimiento del árbol. Las moras y algunos ciruelos de jardín son ejemplos de especies que, además, pueden dejar frutos sobre las veredas.

Basile señaló que la decisión no debe tomarse únicamente por el gusto personal. Antes de plantar, conviene consultar las especies recomendadas para cada sector y considerar tanto la seguridad de quienes circulan como el cuidado del ejemplar y su entorno.

 

Las raíces pueden romper veredas y afectar cañerías

El espacio disponible también determina cómo crecerá un árbol. Cuando la cazuela de plantación es demasiado pequeña, las raíces pueden presionar el pavimento y levantarlo. 

En algunos casos es posible levantar una parte de la vereda, intervenir las raíces y reconstruir el sector. Sin embargo, estas tareas tienen costos y requieren evaluar la situación para evitar daños mayores. Extraer un árbol grande también puede resultar caro y exige maquinaria, permisos y medidas de seguridad.

El trabajo se vuelve más delicado cuando hay instalaciones de gas u otros servicios bajo tierra. Basile advirtió que una intervención sin planificación puede romper cañerías y provocar situaciones peligrosas para quienes viven en la zona. Por eso, recomendó no improvisar extracciones ni encargarlas a personas sin el equipamiento y los conocimientos necesarios.

El cuidado preventivo también incluye revisar ejemplares que pueden desprender ramas. El especialista explicó que los municipios deben evaluar el riesgo y realizar las intervenciones necesarias para mantener seguros los árboles ubicados en calles y espacios públicos.

La elección de especies debe respetar las condiciones de cada vereda

Para quienes planean plantar en Neuquén, Basile recomendó consultar la normativa municipal sobre arbolado urbano. Las dimensiones de la vereda y el espacio disponible condicionan qué especies se pueden colocar. 

La preparación del suelo es otro factor importante. Basile sugirió realizar un hoyo amplio y profundo, incorporar una proporción reducida de compost y evitar que la tierra se compacte demasiado. Estas condiciones favorecen la aireación y permiten que el agua se infiltre hacia las zonas donde crecen las raíces.

El riego también requiere atención. En lugar de concentrar el agua junto al tronco, aconsejó distribuirla hacia los bordes de la cazuela, donde se encuentran muchas de las raíces encargadas de absorberla. Dejar suficiente espacio alrededor del ejemplar ayuda, además, a reducir los problemas que pueden aparecer a medida que crece.

La recomendación central es planificar antes de plantar y buscar asesoramiento cuando sea necesario intervenir un árbol. Una elección adecuada y un mantenimiento responsable permiten conservar los beneficios del arbolado urbano sin sumar riesgos evitables para los vecinos ni daños a la infraestructura.

 

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