Tener una plaza cerca de casa, caminar bajo la sombra de árboles frondosos o contar con un parque para hacer actividad física son aspectos que influyen en la calidad de vida urbana. En Neuquén capital, la distribución de los espacios verdes y las condiciones que deben reunir para beneficiar a los vecinos forman parte de un debate que combina planificación, ambiente y equidad social.
El técnico forestal Julián Basile abordó el tema en Entretiempo por AM550 durante una columna dedicada a los parques de la ciudad. Allí explicó que las áreas verdes se dividen en espacios pequeños, medianos y grandes, con funciones diferentes, y destacó la importancia de que todos los barrios tengan lugares accesibles, bien arbolados y preparados para el uso cotidiano.
Uno de los criterios que mencionó establece que cada persona debería tener un espacio verde a no más de 300 metros de su vivienda. Sin embargo, la cercanía por sí sola no alcanza: también importan la cantidad de árboles, la sombra que generan y las condiciones generales del lugar.
La regla 3-30-300 establece tres condiciones para los barrios
Basile explicó que la regla 3-30-300 propone tres pautas para mejorar la relación entre la vegetación y la vida urbana. El modelo plantea que las personas puedan ver al menos tres árboles desde su ventana, que el 30% de la superficie del barrio tenga cobertura verde y que exista un espacio verde a menos de 300 metros de cada vivienda.
El especialista aclaró que el porcentaje de vegetación no se calcula simplemente contando árboles plantados en las veredas. El indicador apunta a la cobertura de las copas, conocida como dosel arbóreo, que determina cuánta superficie queda bajo la sombra de los árboles.
También importa el desarrollo de cada ejemplar. Tres árboles pequeños no ofrecen los mismos beneficios que otros de mayor tamaño, con copas frondosas y buena adaptación al entorno. Por eso, la planificación debe contemplar tanto la cantidad como la calidad de la vegetación.
El técnico señaló que en Neuquén existen políticas orientadas a crear nuevos espacios verdes y que se registraron avances en distintos sectores. No obstante, sostuvo que el desafío consiste en desarrollar áreas que realmente respondan a las necesidades de los vecinos.
Los parques lineales conectan distintos sectores de Neuquén
Dentro de la planificación urbana, los parques lineales cumplen una función particular. Son espacios alargados que permiten caminar, hacer actividad física y conectar diferentes zonas, por lo general sobre antiguas vías ferroviarias o junto a corredores que continúan en funcionamiento.
Basile mencionó como ejemplo el corredor que se extiende desde el Parque Central hasta el puente carretero que conecta Neuquén con Cipolletti. También hizo referencia al parque costero, cuyo recorrido se amplía hacia sectores vinculados con Balsa Las Perlas.
A diferencia de los grandes parques, estas áreas no siempre cuentan con superficies amplias para organizar eventos multitudinarios. Su principal aporte consiste en generar continuidad entre espacios públicos y facilitar los desplazamientos recreativos.
La conexión entre estos corredores y otras áreas naturales también permite pensar los espacios verdes como una red. El objetivo es que los distintos sectores de la ciudad no queden aislados, sino que formen parte de un sistema integrado.
La Isla 132 y el Parque Norte reúnen naturaleza y recreación
Neuquén cuenta con grandes parques que concentran actividades deportivas, culturales y recreativas. Uno de ellos es la Isla 132, que funciona como un importante pulmón verde y como sede de propuestas que convocan a vecinos y visitantes.
En ese sector se desarrollan carreras, recitales y encuentros masivos, como la Fiesta de la Confluencia. También hay infraestructura para el uso cotidiano, con bancos, cartelería, gimnasios al aire libre, pistas de pump track y skateparks.
Otro espacio destacado es el Parque Norte, conocido tradicionalmente por muchos neuquinos como El Pinar. Basile recordó que el lugar conserva características de un ambiente agreste y comparte rasgos propios de las áreas naturales protegidas, una condición que también aparece en sectores de la Isla 132.
La península Hiroki es otro punto relevante dentro del patrimonio verde de la capital. Aunque tiene carácter de reserva, también funciona como un lugar de paseo y contacto con la naturaleza.
El Parque Central transformó el antiguo corredor ferroviario
Entre los espacios más representativos de la ciudad aparece el Parque Central, desarrollado sobre el antiguo trazado ferroviario que quedó fuera de uso en 1992. La reconversión de ese sector permitió incorporar un área de recreación en una zona estratégica de Neuquén.
Basile destacó que los grandes parques suelen caracterizarse por contar con superficies de al menos 20 hectáreas. En su descripción, estimó que el Parque Central abarca unas diez manzanas, distribuidas aproximadamente en cinco hacia la calle Independencia y cinco hacia la avenida San Martín.
El lugar reúne distintas propuestas para el público. Tiene kioscos, juegos, instalaciones deportivas, un gimnasio, una calesita y sectores donde emprendedores colocan sus puestos durante los fines de semana. También alberga un museo que suma una dimensión cultural al paseo.
La combinación de actividades permite que el parque funcione como un espacio de encuentro para diferentes edades. Su ubicación y la variedad de servicios lo convierten en uno de los puntos centrales de la red de espacios públicos de la capital.
Los parques de Neuquén también buscan reducir desigualdades
La distribución de plazas y áreas verdes tiene una dimensión social que va más allá del paisaje. Durante la charla, Basile remarcó que la descentralización de estos espacios puede contribuir a que los vecinos de distintos barrios accedan a oportunidades similares de recreación.
La propuesta apunta a que los chicos puedan jugar cerca de sus casas y que las familias dispongan de lugares adecuados para caminar, descansar o compartir actividades sin tener que recorrer grandes distancias. En ese sentido, la calidad de los espacios públicos también forma parte de la equidad urbana.
El especialista reconoció avances en la capital neuquina y destacó el Parque del Este como un ejemplo de integración entre senderos, infraestructura y vegetación. El área conserva humedales y mantiene características de parque agreste, lo que le da un perfil diferente de otros espacios más intervenidos.
También mencionó el Parque Agreste como un lugar atractivo para recorrer a pie y observar el entorno natural. Sin embargo, señaló que las lluvias y la presencia de agua pueden generar dificultades para circular en algunos sectores, una situación que también se presenta en la península Hiroki.
El desafío para Neuquén consiste en continuar ampliando la red de espacios verdes y mejorar los que ya existen. La planificación deberá combinar accesibilidad, árboles de buen desarrollo, conservación de ambientes naturales e infraestructura adecuada para que los parques sean lugares de uso cotidiano en todos los barrios.
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