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Cecilia Beitia: "El amor y la sexualidad deben ocupar un lugar en la vida cotidiana de las personas mayores"

La magíster en Gerontología Cecilia Beitia aseguró que el amor, la afectividad y la sexualidad forman parte del envejecimiento saludable. También llamó a respetar la autonomía de las personas mayores para decidir sobre sus vínculos y cuestionó los prejuicios sociales que aún persisten.

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¿El amor tiene edad? Una gerontóloga explica por qué la respuesta es no.

El amor no tiene fecha de vencimiento. Tampoco el deseo, la necesidad de compañía o el derecho a construir nuevos vínculos. Sin embargo, cuando esos sentimientos aparecen en personas mayores, todavía suelen despertar sorpresa, resistencia e incluso rechazo. Sobre este tema reflexionó la magíster en Gerontología y profesora adjunta de la cátedra Familia de la Universidad Nacional del Comahue (UNCo)Cecilia Beitia durante una entrevista en el programa Entretiempo, que se emite por AM550 y 24/7 Canal de Noticias.

La especialista explicó que uno de los grandes desafíos actuales es acompañar el aumento de la esperanza de vida con una nueva forma de comprender la vejez. "Hoy tenemos una vejez mucho más prolongada. Quienes llegan a los 70, 80 o más años en buenas condiciones tienen derecho a que el amor y la sexualidad ocupen un lugar dentro de su vida cotidiana", sostuvo.

Beitia remarcó que reducir la sexualidad únicamente al acto sexual es uno de los principales errores. "El amor se expresa de distintas maneras. A medida que crecemos cambian las hormonas, el cuerpo, las rutinas y también el deseo. Entonces el amor se recrea desde otros lugares: una mirada, una caricia, un acompañamiento o simplemente compartir el tiempo con otra persona", explicó.

En ese sentido, señaló que el envejecimiento también implica aprender nuevas formas de vincularse y construir intimidad, donde la afectividad adquiere un papel central para el bienestar emocional.

"Los adultos mayores tienen derecho a enamorarse", dijo Cecilia Beitia. El mensaje que busca romper un viejo prejuicio.

Nuevas parejas en la tercera edad

La gerontóloga también se refirió a una situación cada vez más frecuente: personas mayores que deciden iniciar una nueva relación después de enviudar, separarse o simplemente volver a enamorarse. Según explicó, muchas veces el principal obstáculo no es la pareja, sino la oposición de los hijos o del entorno familiar. "Las personas mayores tienen derecho a elegir con quién compartir su vida y de qué manera hacerlo. La autonomía es la capacidad de decidir y es una de las últimas cosas que debemos perder", afirmó.

Beitia invitó a las familias a reemplazar el prejuicio por el diálogo. "Antes de decirle que no a una mamá o a un papá, hay que conversar. Preguntar qué está buscando en esa relación, cómo se siente y qué necesita. Muchas veces lo que buscan es compañía."

Incluso destacó que hoy existen numerosos vínculos en los que cada integrante conserva su propia vivienda y comparte salidas, actividades o fines de semana, sin necesidad de convivir. "Esa forma de relacionarse funciona muy bien y beneficia tanto lo cognitivo como lo emocional", señaló.

 

"El amor se expresa de distintas maneras. A medida que crecemos cambian las hormonas, el cuerpo, las rutinas y también el deseo. Entonces el amor se recrea desde otros lugares: una mirada, una caricia, un acompañamiento o simplemente compartir el tiempo con otra persona", explicó Cecilia Beitia.

 

Vivir la sexualidad

Consultada sobre cómo se vive la sexualidad en edades avanzadas, Beitia fue contundente: no existe una única manera. "La sexualidad, el amor y el deseo son experiencias profundamente personales. Los gerontólogos hablamos del paradigma centrado en la persona porque cada historia es diferente."

La especialista citó los trabajos del psicólogo Ricardo Iacub, referente nacional en envejecimiento, quien plantea que la erótica va mucho más allá de la genitalidad. "La erótica es la capacidad de sentir placer, afecto, deseo y conexión con otra persona. Eso no desaparece con la edad."

Durante la entrevista también cuestionó expresiones que aún sobreviven en la sociedad, como llamar "viejo verde" a un hombre mayor que manifiesta deseo o utilizar calificativos despectivos hacia mujeres mayores que viven plenamente su sexualidad.

"Muchas veces esas personas simplemente continúan siendo quienes fueron durante toda su vida. La sexualidad forma parte de la identidad de cada individuo y no desaparece cuando se envejece."

La revolución silenciosa de la vejez: más amor, más autonomía y menos prejuicios.

"La sexualidad, el amor y el deseo son experiencias profundamente personales. Los gerontólogos hablamos del paradigma centrado en la persona porque cada historia es diferente."

El derecho a la intimidad

Finalmente, Beitia recordó que la intimidad es uno de los derechos reconocidos por la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores. "No solo debemos respetar la intimidad cuando una persona necesita ayuda para su cuidado personal. También debemos respetar cómo quiere vivir su afectividad, su sexualidad y sus vínculos."

Para la especialista, hablar de estos temas es una necesidad frente al envejecimiento de la población. "Cada vez somos más los adultos mayores. Por eso es fundamental que estos temas salgan del ámbito académico y lleguen a la sociedad. Hablar del amor, la sexualidad y los derechos en la vejez también es construir una sociedad más inclusiva."

La especialista dejó una idea central: el amor no envejece. Cambia sus formas, se resignifica con el paso de los años y continúa siendo una dimensión esencial para la calidad de vida de las personas mayores.

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