Una capa de hielo de más de dos metros separaba a un grupo de buzos del agua de una laguna de Caviahue. El equipo de Hydra Buceo trabajó durante horas para abrir un acceso y luego realizó una experiencia bajo hielo junto a cinco integrantes de las Fuerzas Armadas y del Ejército.
“Esto que están haciendo es historia”, les dijo el baqueano que los acompañó hasta el lugar. La experiencia fue relatada por Maximiliano Hernandorena, Divemaster de Hydra Buceo, quien destacó en diálogo con Entretiempo por AM550 que el desafío comenzó como una idea entre amigos y terminó convertido en una instancia de capacitación.
La propuesta surgió dentro del grupo de buzos de la escuela. Luciano Galzenati, conocido como “Galche”, impulsó la idea de realizar una inmersión bajo el hielo. Fabián Rocha, director de Hydra Buceo e instructor del equipo, tomó el desafío y decidió llevarlo adelante con un protocolo de seguridad.
El destino elegido fue Caviahue. La zona tiene condiciones similares a las que los buzos pueden encontrar en la Antártida y allí también se realizan entrenamientos vinculados con ese ambiente.
Hernandorena explicó que el grupo llegó sin saber exactamente qué encontraría. El paisaje estaba cubierto de nieve y hielo. Un baqueano de la zona los trasladó con vehículos preparados para avanzar sobre ese terreno y les indicó dónde se encontraba el agua.
Los buzos trabajaron durante horas para llegar al agua
El equipo marcó sobre el hielo una abertura triangular. Después comenzó a retirar la superficie con palas y herramientas manuales hasta encontrar una capa más compacta.
La primera excavación alcanzó unos 2,20 metros. Más abajo apareció una capa de hielo de aproximadamente 30 centímetros que demandó cerca de cuatro horas de trabajo.
“Estuvimos desde las diez de la mañana hasta las cuatro y media de la tarde pegándole, rompiendo, rompiendo, rompiendo”, recordó Hernandorena.
La abertura terminó con unos 2,40 metros por lado y permitió preparar el acceso para las primeras inmersiones. El trabajo se realizó con medidas específicas de seguridad y con un sistema de cuerdas para mantener la comunicación entre quienes estaban debajo del hielo y quienes permanecían en la superficie.
Fabián Rocha fue el primero en ingresar. El director de Hydra Buceo realizó una primera aproximación y luego salieron los demás integrantes del equipo.
La experiencia cambió por completo al atravesar la superficie congelada. “Vos bajás, vas con la linterna porque como no hay nada que refleje, vos ves negro, negro, negro, negro para todos lados”, describió Hernandorena.
La orientación fue uno de los principales desafíos. Los buzos utilizaron la brújula y las señales mediante la cuerda para mantener la referencia con la abertura.
“Vos te movés cinco metros para el costado y perdés la referencia de todo. Es una oscuridad total”, explicó el buzo neuquino.
El grupo también tuvo que adaptarse a la altura. Las lagunas Las Mellizas se encuentran a unos 2.100 metros sobre el nivel del mar y esa condición modifica los tiempos de permanencia bajo el agua.
Cinco buzos realizaron la inmersión bajo el hielo
La experiencia también sirvió para capacitar a cinco integrantes de las fuerzas que se preparan para tareas relacionadas con la Antártida. Dos eran buzos de las Fuerzas Armadas y tres pertenecían al Ejército.
Mientras el equipo preparaba la abertura, Fabián Rocha trabajó con ellos en la superficie. Después, los cinco realizaron una primera inmersión acompañados por los instructores.
“Les dimos un bautismo a cada persona que bajó abajo del hielo”, contó Hernandorena. La práctica les permitió conocer de cerca las condiciones de visibilidad, orientación y seguridad que pueden enfrentar en ambientes congelados.
El vínculo con la preparación antártica fue uno de los motivos que le dio mayor valor a la experiencia. Según explicó el buzo, en Caviahue existen condiciones que permiten recrear parte del entorno que los integrantes del Ejército pueden encontrar durante sus tareas en el continente blanco.
La experiencia también contó con el aporte de otros integrantes de Hydra Buceo. Entre ellos estuvo un buzo antártico identificado como Tatón, quien aportó información para preparar la capacitación.
El agua alcanzó temperaturas muy bajas. La computadora de Hernandorena registró alrededor de dos grados durante la inmersión y el equipo utilizó trajes secos para soportar la exposición.
“Para el buceo de hielo, para vos más o menos tener una exposición medianamente para hacer una exploración, sí o sí necesitás traje seco”, explicó.
Para Hernandorena, la experiencia marcó una diferencia incluso después de años de práctica. “Yo he buceado en un montón de lugares. Cuando bajé en el pozo ese de hielo, era otra cosa. Era algo que yo nunca había vivido”, contó.
El grupo de Hydra Buceo ahora busca continuar con la capacitación y avanzar hacia nuevas especialidades. Hernandorena también se prepara para rendir como instructor internacional de buceo y tiene previsto continuar su formación en técnicas de mayor profundidad y circuitos cerrados.
En Neuquén, mientras tanto, la escuela mantiene su base de entrenamiento en el lago Marimenuco. También realiza prácticas en El Chocón y lleva a sus alumnos hacia Las Grutas para sumar experiencias con agua fría y corriente.
“Seguimos aprendiendo”, resumió Hernandorena. Para el equipo, el desafío bajo el hielo en Caviahue fue una nueva etapa dentro de una actividad que combina entrenamiento, exploración y una particular relación con los ambientes acuáticos de la Patagonia.
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