Este martes se conoció que una joven de 23 años, oriunda de Buenos Aires, desapareció mientras realizaba una expedición de buceo en Puerto Madryn. Sofía Devries realizaba una certificación de buceo junto a un grupo que había partido en una embarcación hacia el mar.
La joven realizaba la inmersión con otros buzos cerca de un barco hundido, a alrededor de 26 metros de profundidad, cuando por motivos que aún se desconocen no subió a la superficie junto con los demás participantes. Su novio alertó que se encontraba en una "situación complicada" y cuando intentaron ubicarla no la encontraron.
En el programa Entretiempo, transmitido por AM550 y Canal de Noticias 24/7, dialogaron con un instructor de buceo de Cipolletti, fundador de la Escuela Minchen-Co que funciona en el Club de la ciudad. El buzo, Pedro Arana, relató en la entrevista que, con la poca información que se tiene hasta el momento, se puede asumir que la profundidad era mucha para un curso de iniciación, que no debe superar los 18 metros.
Según su mirada de instructor y buzo, explicó que lo más probable es que haya sufrido algún ataque de pánico, se haya retirado el regulador de aire y allí se haya producido la desorientación. En cuanto a las suposiciones de que se enganchó con algo en la profundidad del mar, Pedro descartó parcialmente esto ya que los barcos sumergidos están preparados para el buceo turístico, por lo cual no tienen ningún elemento que pueda engancharse o complicar la actividad.
"Yo creo que esperanzas no, sería un milagro, la búsqueda comienza en el punto del accidente, sumergida ya no puede estar", manifestó. También recordó que un buceo nunca se hace de a uno, siempre de a dos como mínimo y aunque un instructor puede ir con cuatro alumnos máximo, todo depende de las condiciones del agua y del clima.
El instructor Arana además enfatizó en la importancia de toda la previa a una actividad de buceo, desde el inicio hasta el momento de embarcarse y posteriormente sumergirse.
"El buceo es una actividad totalmente segura, no tiene riesgo siempre y cuando se hagan con todas las precauciones del caso. Haciendo el curso, teniendo un poco de experiencia en piletas, después aguas abiertas a pocas profundidades", relató.
En cuanto a las cuestiones técnicas de un buceo, explicó que las personas que se sumergen no van atadas, pero que siempre se forman parejas para estar atento uno del otro y no separarse. Aunque el grupo puede alejarse o perderse, siempre se debe permanecer con el compañero asignado.
En el caso de perderse, como le habría ocurrido a la joven desaparecida con el novio, primero se realiza una vuelta 360° debajo del agua, se espera un minuto y, en caso de no encontrar al compañero, se asciende y se sabe que el punto de encuentro es la superficie.
Aclaró además que los "accidentes de buceo son escasos y muchas veces se producen por falta de información, es necesario sí o sí hacer un curso. Psicológicamente hay que superar la sensación de respirar abajo del agua", comentó.
"No hay un hecho puntual, los accidentes ocurren por una seguidilla de malos pasos", enfatizó Arana.
Sobre la denuncia que realizó la pareja de Sofia por el accionar de Prefectura Naval, que no habría sido inmediato según dijo, el instructor opinó personalmente que "ponernos en crítica de si actuó o no actuó es un poco desde la ignorancia. Prefectura no puede autorizar a otros buzos a hacer el rescate en una situación extraña porque imaginate si les pasa algo a ellos", sostuvo.
Por estas horas Prefectura ya anunció que la posibilidad de hallarla con vida es nula y que el operativo continuará para encontrar el cuerpo de la joven.