La relación entre Fito Páez y la Biblioteca Popular Moquehue comenzó a partir de una cadena de contactos que conectó a una vecina de esa localidad neuquina con el entorno cercano del músico. La mujer tenía una amiga en común con Nacho Iraola, quien trabaja en contacto con el cantautor. A través de ese vínculo, le hicieron llegar información sobre la biblioteca, sus actividades y las necesidades de una comunidad que busca sostener el acceso a la lectura.
Regina Montes, fundadora y referente de la institución, explicó en diálogo con Entretiempo por AM550, que la gestión nació cuando esa persona acercó los datos sobre el espacio cultural. La información llegó a Iraola y, desde allí, al músico rosarino. "Esta persona le pasa la información de la Biblioteca Popular Moquehue y las actividades que realiza", relató Montes al reconstruir cómo se inició el acercamiento.
El contacto tuvo una respuesta concreta durante la 50° Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. Para participar de la presentación musical en ese encuentro, el músico puso una condición: no cobrar por su actuación y, en cambio, impulsar una colecta solidaria de libros. La propuesta convocó a más de 30 editoriales, entre ellas Albatros, Colihue y Del Naranjo.
La decisión del artista estuvo vinculada con la información que había recibido sobre la biblioteca y sus lectores. Según explicó Montes, los ejemplares reunidos no fueron simplemente materiales disponibles para donar. Las editoriales aportaron colecciones pensadas para responder a las necesidades de chicos, adolescentes y adultos que utilizan el espacio.
La propuesta de Páez encontró una necesidad concreta en la cordillera
La Biblioteca Popular Moquehue funciona desde 2015 y mantiene una actividad estrechamente relacionada con la comunidad. Su fundadora contó que el espacio ocupa un edificio pequeño que anteriormente funcionaba como centro de salud y que fue adaptado para recibir libros y lectores. Las limitaciones edilicias conviven con una tarea sostenida, especialmente junto a la Escuela Primaria N° 261, con la que realizan actividades de lectura, escritura y talleres.
Montes describió a la institución como una biblioteca joven, que todavía atraviesa distintas etapas de organización, pero que busca dar respuesta a los habitantes de la localidad. La cuota mensual de socios permite retirar ejemplares durante los fines de semana, con un plazo de 15 días para devolverlos. La colección incluye cuentos infantiles, literatura escolar, juegos, novelas y relatos para adultos.
Para la referente, el valor de la iniciativa también está en que alguien se haya interesado por conocer qué necesitaba realmente la comunidad. La selección de los libros permitió sumar materiales nuevos y actualizar el acervo de la institución, en lugar de recibir ejemplares sin relación con las demandas de sus lectores.
La biblioteca quiere extender el gesto a otros pueblos
El vínculo con Páez también despertó en Montes el deseo de replicar la iniciativa. La biblioteca ya compartió actividades y materiales con escuelas y espacios de Ruca Choroy. Ahora, la referente busca que parte de los recursos disponibles puedan llegar a comunidades que no cuentan con una biblioteca propia.
"Así como hizo Fito Páez con nosotros, que vio cuál era nuestra necesidad, también queremos poder brindarles libros a esos lugares donde no hay bibliotecas", expresó. La intención es que la solidaridad que conectó al músico con Moquehue pueda convertirse en una oportunidad para otros habitantes de la zona.
La historia todavía podría sumar otro capítulo. Montes contó que intenta mantener el contacto con las personas que hicieron de puente para saber si existe la posibilidad de que Páez visite la localidad. "Sería realmente un gran sueño por cumplir, no solamente por mi persona, sino por todos los habitantes", afirmó.
Mientras tanto, la fundadora destacó el acompañamiento de su familia y de los vecinos que sostienen el proyecto. También asumió el compromiso de lograr que los materiales lleguen a los lectores y tengan un uso cotidiano. "Ahora el compromiso es mayor para que realmente estos libros puedan ser utilizados, leídos y disfrutados", señaló.
La conexión que empezó con una conversación entre personas cercanas terminó acercando a un músico reconocido y a una pequeña comunidad de la cordillera neuquina. Para Montes, el sentido de esa historia está en que la iniciativa no se detenga en la donación, sino que ayude a fortalecer la lectura y el trabajo comunitario en Moquehue y sus alrededores.