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Guillermo Martínez presentó su nueva novela en Neuquén y advirtió sobre el futuro de los escritores frente a la IA

El autor de Crímenes imperceptibles llegó por primera vez a la Feria del Libro de Neuquén para presentar Un crimen dialéctico, una historia que cruza policial, filosofía, ciencia y política. En diálogo con Mejor Informado también habló sobre inteligencia artificial, verdad y libre albedrío.

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Un crimen dialéctico, una novela en la que Martínez vuelve a cruzar el policial con la filosofía, dos territorios que atraviesan buena parte de su obra.

Guillermo Martínez llegó por primera vez a la Feria Internacional del Libro de Neuquén y presentó Un crimen dialéctico, una novela en la que vuelve a cruzar el policial con la filosofía, dos territorios que atraviesan buena parte de su obra. La presentación se realizó este domingo y estuvo acompañada por una conversación con la periodista Eugenia Zicavo.

Antes de la presentación en el auditorio del Museo Nacional de Bellas Artes, Martínez dialogó con Mejor Informado y explicó que encuentra en el género policial un espacio especialmente fértil para plantear preguntas filosóficas. “Me gusta mucho esa combinación porque creo que encuentro el relato policial en una cantidad de elementos en los que intervienen ideas que también trata la filosofía”, sostuvo.

En Un crimen dialéctico, un joven doctor en ciencias con un pasado de militancia revolucionaria es convocado por antiguos compañeros para cumplir una “misión de sangre” que puede modificar el destino de una elección presidencial durante la transición de una dictadura militar a la democracia. Al mismo tiempo, debe interrumpir una investigación científica vinculada con el libre albedrío.

La novela, publicada por Seix Barral, fue presentada por su editorial como un “policial filosófico” centrado en los actos de elección humana y en los dilemas que enfrenta su protagonista.

Martínez reconoció que el relato dialoga con las transiciones latinoamericanas de las dictaduras hacia la democracia.

La verdad y la posibilidad de mentir con ella

Uno de los conceptos que atraviesan la novela es el de la verdad. Martínez contó que el libro comienza con una frase que funciona como una de sus claves: “mentir con la verdad”. “Depende de cómo se diga la verdad. También se puede mentir con la verdad”, sostuvo.

Para el escritor, la cuestión no pasa solamente por establecer si algo es verdadero o falso, sino también por la manera en que esa verdad es presentada. De allí surge una de las dimensiones filosóficas del relato. “Hay una cantidad de elementos para la reflexión filosófica”, explicó Martínez, quien recordó que esa búsqueda también estuvo presente en sus novelas anteriores.

En Crímenes imperceptibles, señaló, había trabajado sobre los límites y el atractivo de las teorías; en La muerte lenta de Luciana B., sobre la necesidad humana de establecer relaciones causales entre hechos que quizás responden al azar. En esta nueva novela, el centro de la discusión está puesto en el libre albedrío.

 

¿Se puede cometer un crimen sin ensuciarse las manos?

Esa pregunta aparece directamente en la construcción del protagonista. Martínez explicó que le interesaba imaginar “la posibilidad de crear una cadena causal que acabara con un crimen sin que el protagonista tuviera que ensuciarse las manos”.

El personaje central es un exmilitante revolucionario que ya no conserva el fervor de su juventud. Esa distancia entre quien fue y quien es constituye una de las tensiones principales de la novela. “Justamente no siente ya el fervor revolucionario de su juventud. Entonces tiene una cantidad de dudas y creo que eso es lo que le da carnadura a la novela”, explicó.

La duda, la culpa y la dimensión ética del crimen son también elementos que el autor ha señalado como centrales en esta novela.

 

Dictadura, democracia y la búsqueda de la verdad

Aunque la novela transcurre en un país que no es exactamente la Argentina y en una época que tampoco coincide literalmente con 1983, Martínez reconoció que el relato dialoga con las transiciones latinoamericanas de las dictaduras hacia la democracia.

En la historia aparecen los asesinatos, los desaparecidos y la discusión sobre cuánto puede llegar a conocerse de lo ocurrido durante una dictadura. “Ojalá que se sepa toda la verdad”, aparece planteado en uno de los pasajes de la novela, según explicó el escritor.

Pero allí vuelve a aparecer la pregunta central por la verdad. En este caso, vinculada con una búsqueda moral del protagonista y con una pregunta que dirige hacia su padre muerto durante un ritual alucinógeno: hasta dónde puede llegar con la misión que le fue encomendada.

La novela también permite recuperar una época en la que muchos jóvenes se incorporaban a proyectos revolucionarios y estaban dispuestos incluso a arriesgar la vida por una idea de transformación social.

Martínez planteó que los contextos históricos tienen la capacidad de llevar a las personas más allá de aquello que creen que constituye su libertad individual. “Hay algo evidentemente en los vientos de época que arrastran a las personas más allá de lo que creen que es su libertad privada”, reflexionó.

La comparación con el presente apareció inmediatamente después. Frente a aquella época de militancia y compromiso político, Martínez observó un presente atravesado por las pantallas y por otras formas de aspiración personal.

La pregunta, sin embargo, sigue siendo la misma: cuánto de nuestras decisiones responde realmente a nuestra voluntad y cuánto está condicionado por el contexto en el que vivimos.

 

La inteligencia artificial y el futuro de los escritores

La conversación con Mejor Informado también llegó a uno de los grandes debates actuales de la literatura: la irrupción de la inteligencia artificial.

Martínez aseguró que, al menos en su caso, la IA no modificará su forma de escribir. “Yo soy de la old school (vieja escuela), voy a seguir pensando en mis novelas y dedicándoles el tiempo y los detalles, buscándolos por mí mismo”, afirmó.

Pero su mirada sobre el futuro de la profesión es bastante más pesimista. “Va a haber una especie de museo de la literatura artesanal, que es la que hicimos hasta ahora”, advirtió.

Según explicó, los editores podrían llegar a tener en el futuro la posibilidad de elegir entre una novela escrita por un autor humano y otra generada por inteligencia artificial.

Y hay un dato que, para Martínez, resulta particularmente preocupante: algunos testeos muestran que los lectores no logran distinguir entre ambas y, cuando tienen que elegir, incluso pueden preferir las novelas producidas por IA. “Eso también es una gran nota de pesimismo para los escritores del futuro”, sostuvo.

Martínez, sin embargo, mantiene su método. Después de quince libros, asegura que seguirá confiando en la escritura artesanal. “Por suerte, probé ya que aunque sean 15 libros, los pude escribir de puño y letra”, dijo. Ante la pregunta de si seguirá haciéndolo, respondió con una frase breve pero contundente: “Voy a tratar de seguir en eso”.

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