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Sietecase y la historia detrás de “Cabrón”: “Me di cuenta de que me había olvidado de la voz de mi padre”

El escritor y periodista presentará su nueva novela este sábado 19 de septiembre en la Feria del Libro de Neuquén. En diálogo con Entretiempo por AM550, contó cómo un ejercicio de escritura sobre la guitarra de su padre terminó convirtiéndose en un libro sobre la memoria, los vínculos familiares y el deseo de encontrar un camino propio.

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La novela no se limita a reconstruir la vida de su padre. También recorre una historia familiar, una época y, finalmente, una parte de la historia argentina.

Reynaldo Sietecase llegará por primera vez a la XIII Feria Internacional del Libro de Neuquén para presentar "Cabrón", una novela que nació de un lugar inesperado: la memoria de su padre. El escritor y periodista estará este sábado 19 de septiembre, a las 19, en el Auditorio del Museo Nacional de Bellas Artes, donde dialogará con la periodista Eugenia Zicavo.

En una entrevista con Entretiempo por AM550, Sietecase contó que el libro apareció casi por accidente. Después de 25 años dedicado a escribir novelas criminales, decidió cursar una maestría en escritura creativa en la Universidad Nacional de las Artes, dirigida por María Negroni. Para uno de los ejercicios le pidieron trabajar a partir de un recuerdo. Pensó en una guitarra. Era la guitarra de su padre. Y a partir de ese objeto comenzó un recorrido que terminó llevándolo mucho más lejos de lo que imaginaba.

 

De una guitarra a la historia de un padre

“Empecé a escribir sobre los objetos que me habían quedado de mi padre y terminé construyendo primero la tesis en base a su figura y después terminó siendo un libro”, contó Sietecase.

La novela no se limita a reconstruir la vida de su padre. También recorre una historia familiar, una época y, finalmente, una parte de la historia argentina.

El proceso tuvo además un punto de partida particularmente íntimo. Sietecase descubrió que, aunque conservaba objetos de su padre desde su muerte, había algo que no podía recuperar: su voz. “Me di cuenta de que me había olvidado de su voz”, relató.

Ese descubrimiento lo llevó a buscar antiguas filmaciones. Encontró un video en el que su padre aparecía comprando una cámara y, a partir de allí, comenzó una suerte de investigación sobre los objetos que había conservado durante años. El reloj, una lapicera, una brocha, una radio. Cada objeto tenía marcas, pequeñas huellas. “Me puse a hacer una especie de trabajo de arqueología sobre sus cosas, armar desde sus cosas el todo”, explicó.

Ese procedimiento terminó siendo, justamente, una de las particularidades de Cabrón: reconstruir a una persona ausente a partir de aquello que dejó atrás.

 

La mirada sobre los padres cambia con los años

Durante la entrevista apareció una pregunta que excede la novela: cuánto conocemos realmente a nuestros padres. Para Sietecase, la respuesta es que probablemente nunca se los conoce por completo. La mirada también cambia con el tiempo.

No se ve igual a un padre durante la infancia que durante la adolescencia. Tampoco cuando uno se convierte en adulto. Y existe una última transformación: cuando ese padre ya no está. “¿Y cómo lo vemos cuando no lo tenemos? Cuando la presencia es la ausencia”, reflexionó.

La historia de su padre tuvo además una particularidad que marcó profundamente la relación entre ambos. Había atravesado una infancia difícil y había sido abandonado por su propio padre junto con sus hermanos. Después consiguió reconstruir su vida, ingresó al Banco de Santa Fe y trabajó allí durante alrededor de tres décadas. Esa experiencia explica, en parte, una de sus principales preocupaciones: que sus hijos no atravesaran las privaciones que él había sufrido.

Por eso insistía en que había que elegir caminos prácticos y seguros. Y ahí apareció el conflicto con su hijo escritor. “¿Qué sos, poeta?” Sietecase estudió Ciencias Económicas, una carrera que, según contó, eligió fundamentalmente por presión paterna y que finalmente nunca ejerció. Su verdadero camino terminó siendo otro: el periodismo y la literatura.

Cuando le contó a su padre que quería ser poeta, la respuesta no fue precisamente entusiasta. “¿Qué sos, poeta?”, recordó Sietecase entre risas.

Su padre había vivido demasiadas dificultades como para entender fácilmente que su hijo quisiera dedicarse a la literatura. Su preocupación era que pudiera tener una profesión que le permitiera vivir.

Con el tiempo, sin embargo, alcanzó a verlo trabajando de periodista, algo que para Sietecase fue importante porque representaba, de alguna manera, la comprobación de que ese camino podía funcionar.

La tensión entre las expectativas de los padres y los deseos de los hijos atraviesa buena parte de Cabrón. “En nombre de ‘te protejo, te cuido’, muchas veces los padres inhiben el deseo de los hijos”, sostuvo. Y planteó una pregunta que excede su propia historia: “¿Cómo defiendo mi propio deseo?”.

 

Entre el periodismo y la literatura

Sietecase lleva 25 años escribiendo novelas y reconoce una convivencia permanente entre sus dos oficios. “En mí están la Bella y la Bestia: literatura y periodismo”, definió.

Su objetivo, explicó, es que esa relación deje de ser una distribución desigual en la que el periodismo ocupa casi todo el espacio. Busca un equilibrio entre ambos mundos.

Aunque es conocido fundamentalmente por su trabajo periodístico y por su vínculo con la actualidad política, su producción literaria tiene una larga trayectoria. Publicó novelas criminales durante décadas y considera que ese género permite contar historias de una manera particularmente cercana a la realidad. “Me gustan más que policiales, criminales”, explicó, porque los crímenes reales de esta parte del mundo muchas veces no se resuelven como ocurre en las novelas policiales europeas o norteamericanas.

Cabrón representa, en ese sentido, un desvío dentro de su propia trayectoria. Es una novela familiar, atravesada por la memoria y por la relación con su padre. También incorpora poesía. El vínculo con la poesía vuelve a aparecer en la novela como parte de aquella vieja discusión familiar. Sietecase incluyó cinco poemas en distintos momentos del libro.

 

Su primera vez en la Feria del Libro de Neuquén

La presentación tendrá además un significado especial para el escritor: será su primera participación en la Feria del Libro de Neuquén. Sietecase destacó el crecimiento que tuvo la feria y aseguró que se ha convertido en uno de los encuentros literarios más importantes del país. “Me tiene muy entusiasmado”, reconoció.

Pero su visita tendrá también otro componente. Su interés periodístico lo llevará a conocer Vaca Muerta y acercarse personalmente a una realidad que hasta ahora observó principalmente desde la distancia. Consideró que el desarrollo de la formación neuquina representa “una oportunidad muy grande para la Argentina en términos económicos”, aunque también señaló los desafíos vinculados con el ambiente, la infraestructura y las transformaciones que genera sobre la vida cotidiana.

Para Sietecase, estos viajes tienen además un valor profesional: le permiten conversar con colegas y habitantes del lugar y construir una mirada propia sobre las realidades que después analiza desde el periodismo.

 

Una conversación que puede ir más allá del libro

La presentación de Cabrón estará atravesada por la literatura, pero Sietecase anticipó que no tiene problemas en hablar también de actualidad. “No tengo problema. Yo soy la misma persona. Soy el escritor y el periodista. Van juntos”, afirmó. La frase resume buena parte de su recorrido: dos oficios que conviven y se alimentan mutuamente.

Este sábado 19 de septiembre, Sietecase hablará de Cabrón, pero también de la memoria, de los padres, de los deseos que se construyen —y a veces se enfrentan— dentro de una familia y de ese extraño proceso por el cual un objeto tan sencillo como una guitarra puede terminar abriendo la puerta a toda una historia. Esa, quizás, sea la clave de la novela: a veces para escribir sobre alguien que ya no está hay que empezar por las cosas que dejó.

 

La entrevista a Reynaldo Sietecase

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