En Indonesia, el pasado domingo y durante unos minutos, el cielo se transformó en un enorme lienzo. Y en la era de la viralización, rápidamente comenzaron a circular imágenes difíciles de creer: nubes teñidas de colores brillantes, con tonos verdes, rosas, violetas y azules que parecían pintados sobre el aire.
Las redes sociales explotaron casi de inmediato, llenas de comentarios. Algunos pensaron en auroras boreales fuera de lugar. Otros hablaron de fenómenos sobrenaturales. Y muchos opinaron que las imágenes eran creadas por alguien aburrido, con inteligencia artificial.
De Indonesia, al mundo: de qué se trata el fenómeno que enloqueció a todos
Pero no. La explicación existe y tiene nombre. Se llaman nubes iridiscentes, uno de los fenómenos ópticos más raros y llamativos que suceden muy de vez en cuando y en determinadas circunstancias en la atmósfera terrestre.
Pero, ¿a qué llamamos nubes iridiscentes?
Las nubes iridiscentes adquieren colores similares a los del arcoíris cuando la luz del sol interactúa de una manera muy particular con minúsculas gotas de agua o pequeños cristales de hielo suspendidos en la atmósfera. El resultado parece artificial: nubes que brillan con reflejos metálicos y colores tornasolados, como si estuvieran iluminadas desde adentro.
A diferencia del arcoíris, que todos hemos visto alguna vez y que aparece frente a la lluvia, la iridiscencia ocurre generalmente cerca del sol y suele verse en fragmentos pequeños de nubes altas y finitas. Por eso muchas veces el fenómeno dura apenas unos minutos.
La clave está en el tamaño de las partículas. Cuando las gotas de agua o los cristales de hielo dentro de una nube son extremadamente pequeños y tienen tamaños muy similares entre sí, la luz solar no atraviesa la nube de forma uniforme. En cambio, se difracta. Es decir: la luz se separa en diferentes colores. Es exactamente igual que cuando un CD le refleja una luz y salen tonos arcoíris o cuando una burbuja de detergente cambia de color al moverla.
Para que esto ocurra deben combinarse varias condiciones muy específicas: nubes finas y altas, partículas muy chiquitas y uniformes, una posición determinada del sol y una atmósfera o aire relativamente limpia. Por eso no es un fenómeno frecuente y, cuando aparece, suele generar impacto inmediato.
Imposible no tomarle fotos
En varios casos, las fotografías se viralizaron porque los colores parecían demasiado intensos para ser reales. En varias ciudades de Indonesia, miles de personas salieron a balcones, terrazas y calles para filmar un cielo que parecía intervenido digitalmente.
No es la primera vez que estas nubes se generan. Ya ha sucedido y se han registrado en Costa Rica el pasado febrero, en Miami en agosto del 2025, en Guanajuato en septiembre 2025, incluso en La Pampa en noviembre de 2025 y en Buenos Aires allá por octubre del 2023, con menos estridencia.
Lo más difícil de entender del fenómeno es que la iridiscencia suele aparecer de forma inesperada y desaparecer rápidamente, lo que aumenta todavía más la sensación de rareza.
Los especialistas explican que las regiones montañosas o de temperaturas muy bajas suelen favorecer este tipo de formaciones, porque allí abundan pequeños cristales de hielo capaces de producir la difracción de la luz.