Anabel De Sosa es la primera mujer en ocupar operativamente la conducción de un grupo de Bomberos de la Policía del Neuquén. Actualmente se desempeña como Oficial Ayudante, Oficial de Servicio y Jefa de Dotación, una función que implica conducir equipos durante emergencias y tomar decisiones en situaciones de alta exigencia.
Su llegada a ese lugar comenzó hace apenas cuatro años, cuando dejó Leandro N. Alem, Misiones, y viajó durante tres días en micro hacia Neuquén. Sus padres tuvieron que vender parte del ganado familiar para ayudarla a emprender el viaje.
Al llegar, se presentó para reclutarse en la Policía del Neuquén y le ofrecieron ingresar a la Escuela de Cadetes. Aceptó. Tras dos años de formación bajo régimen de internado, encontró en la especialidad Bomberos una vocación que no estaba en sus planes originales.
Una llegada a Neuquén que cambió todos sus planes
Anabel tenía 26 años cuando llegó a la provincia. Su vínculo familiar con la región estaba relacionado con su padre, que había trabajado durante años en la actividad frutícola de Neuquén y Río Negro.
El viaje desde Misiones duró tres días. “Llegué con las dos manos atrás”, recuerda al hablar de aquel momento.
En la Escuela de Cadetes se encontró además con compañeros que conocían desde chicos el mundo de los Bomberos porque provenían de familias vinculadas a la actividad.
“Me sentía en desventaja”, cuenta. Pero esa sensación cambió durante el segundo año, cuando apareció la posibilidad de ingresar a la especialidad bomberil.
Cómo llegó Anabel a la especialidad Bomberos
Para ingresar tuvo que atravesar un proceso de selección. Quedó elegida y comenzó una etapa que terminaría modificando por completo su trayectoria dentro de la Policía del Neuquén.
Lo que inicialmente era una nueva especialidad se transformó en una vocación.
“Me enamoré de la carrera”, resume.
En ese recorrido también aparecieron dudas sobre cómo sería recibida por sus compañeros por el hecho de ser mujer. La conducción operativa de una dotación había estado históricamente asociada a los hombres.
Algunas personas incluso le anticiparon que podía tener dificultades para dar órdenes dentro de un equipo masculino.
La experiencia terminó siendo diferente.
Anabel asegura que sus compañeros la cuidaron y que la incorporación de una mujer a esa función también fue positiva para el grupo.
La conducción de una dotación no distingue entre géneros
Actualmente, una dotación puede estar conformada por entre 12 y 16 integrantes, dependiendo de la jornada. La mayoría de sus integrantes continúa siendo masculina, aunque Anabel observa que cada vez hay más mujeres que ingresan a la actividad.
Incluso, actualmente se desarrolla un curso con una mayor presencia femenina.
Pero cuando llega una emergencia, las diferencias quedan relegadas frente a una necesidad básica: funcionar como equipo.
“Cuando estamos con el equipo, no se distingue entre géneros”, sostiene.
Su función como jefa de dotación implica mucho más que ordenar el ataque contra un incendio. También debe conocer las capacidades de cada integrante, organizar el trabajo, controlar los recursos disponibles y tomar decisiones cuando las condiciones de una emergencia cambian en cuestión de segundos.
Qué hace una jefa de dotación antes de una emergencia
La jornada comienza a las 7 de la mañana. Anabel procura llegar antes para conocer cómo terminó el turno anterior y revisar el estado de la unidad.
Pero hay una revisión que va más allá de los móviles y los equipos.
También necesita saber cómo están las personas que integran la dotación.
El responsable del turno anterior entrega un informe sobre las situaciones ocurridas durante la jornada. A partir de allí comienza una nueva etapa de control, preparación y capacitación.
Para Anabel, conocer el estado emocional de sus compañeros también forma parte de la prevención.
“Muchas veces tenemos que ser psicólogos de la gente”, explica.
En una profesión que expone a sus integrantes a situaciones extremas, detectar que un bombero no está en condiciones de afrontar una emergencia puede ser tan importante como comprobar que funciona correctamente un equipo.
La rutina puede cambiar en segundos
La capacitación forma parte de la actividad cotidiana. Dependiendo de la jornada, los integrantes pueden trabajar sobre distintas especialidades, como trabajo en altura o buceo.
El cuartel también dispone de espacios de ocio y un gimnasio que los bomberos utilizan habitualmente. Sin embargo, toda planificación queda subordinada a las emergencias.
Un ejemplo fue el incendio del depósito de Sakura, ocurrido el 9 de julio de 2026 en Neuquén. El operativo involucró a numerosas dotaciones y se extendió durante horas debido a la magnitud del siniestro.
En jornadas como esa, la capacitación programada, el gimnasio o cualquier otra actividad dejan de tener prioridad.
La emergencia pasa a ocupar todo el día.
“Ser bombero no era para mí”
Durante su formación, Anabel también escuchó una frase que podría haber funcionado como una barrera. “Ser bombero no era para mí”.
A eso se sumaron advertencias sobre cómo reaccionarían los hombres ante las directivas de una mujer. Pero decidió convertir esas dudas en motivación.
“Se transformaron en combustible. Lejos de hacerme abandonar, hicieron que quisiera demostrarme, primero a mí misma y después a todos los demás, que una mujer también podía hacerlo”, recuerda.
Hoy lleva casi dos años en la función operativa y está a cargo de una dotación de incendio como Oficial de Servicio y Jefa de Dotación.
Su responsabilidad comienza mucho antes de que suene una alarma y continúa después de que las llamas se apagan.
De cadete a instructora policial
La evolución de Anabel no terminó con su llegada a Bomberos.
La joven que llegó a Neuquén para formarse ahora también es instructora policial. Ese nuevo rol le permite transmitir a los futuros efectivos parte de los conocimientos que recibió durante su propia formación.
“Ser instructora no es simplemente transmitir conocimientos. Para mí significa devolver un poco de todo aquello que alguna vez recibí”, explica.
Su objetivo no pasa solamente por enseñar procedimientos técnicos.
También intenta transmitir disciplina, compromiso, perseverancia y confianza.
En ese sentido, su propia historia funciona como parte de la enseñanza: una persona que llegó desde otra provincia, sin una red familiar vinculada a Bomberos y sintiéndose en desventaja, terminó ocupando una función que antes parecía reservada para otros.
El crecimiento de las mujeres dentro de Bomberos
La experiencia de Anabel se inscribe en una transformación que también puede observarse en otros cuerpos de Bomberos de la región.
Un caso reciente es el de Ximena Larriestra, bombera voluntaria de Centenario que integró una misión internacional de rescate en Venezuela después de los terremotos. Larriestra participó de una operación de más de 40 horas para rescatar a un joven que había quedado atrapado bajo los escombros.
Son experiencias diferentes —una dentro de la Policía del Neuquén y otra en el ámbito del voluntariado—, pero permiten observar una mayor presencia femenina en tareas que durante décadas estuvieron asociadas principalmente a hombres.
En el caso de Anabel, el desafío adicional fue llegar a ocupar la conducción operativa de una dotación.