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Lunes 23 de Marzo, Neuquén, Argentina
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Los perros no se enamoran pero crean vínculos que pueden ser igual de fuertes que el de los seres humanos

La adiestradora Adriana Martinelli explicó cómo funcionan los vínculos caninos y por qué pueden parecer similares al enamoramiento humano. 

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La adiestradora canina Adriana Martinelli explicó cómo funcionan los vínculos en los perros y por qué, aunque muchas veces sus conductas pueden parecer similares al enamoramiento humano, en realidad responden a otro tipo de relaciones.

Según detalló, en el mundo animal existen los llamados lazos afiliativos, que se construyen a partir de la convivencia, la afinidad y las experiencias compartidas. Estos vínculos pueden ser muy fuertes y duraderos, pero no siguen la lógica emocional de las personas. “No se enamoran como los humanos, pero sí generan relaciones significativas”, señaló.

Al observar el comportamiento entre perros, se pueden identificar distintos tipos de vínculos. Algunos animales eligen compañeros específicos para jugar, mientras que con otros prefieren interactuar de forma más tranquila o simplemente compartir espacios. También es común ver conductas de cuidado, como el acicalamiento o el contacto físico, que funcionan como formas de brindar seguridad.

Esta diversidad también se replica en la relación con las personas. Un mismo perro puede vincularse de manera distinta con cada integrante de una familia: buscar a uno para jugar, a otro para recibir afecto o a otro para sentirse protegido. Lejos de significar preferencias absolutas, estas diferencias responden a las experiencias compartidas con cada individuo.

En cuanto a los conflictos entre perros, Martinelli advirtió que muchas veces intervienen factores humanos. Presentaciones inadecuadas, tensiones en la correa o el nerviosismo de los dueños pueden generar situaciones que los animales, en condiciones naturales tenderían a evitar.

Otro aspecto relevante es el duelo. Cuando un perro pierde a un compañero, puede manifestar cambios en su comportamiento como tristeza o apatía. En estos casos, la especialista recomienda permitir que el animal comprenda la pérdida, ya que el contacto con el cuerpo del compañero fallecido puede ayudar a procesar la ausencia.

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