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“Puede provocar trastornos neurológicos”: una especialista del Conicet alertó sobre la expansión de la Amanita muscaria

La investigadora del Conicet y especialista en micología Julieta Mallerman advirtió en AM550 que la especie invasora ya fue detectada en bosques nativos de la cordillera.

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La especie se volvió cada vez más visible durante el otoño en distintos sectores de la Patagonia andina, especialmente en áreas húmedas y boscosas.

El avance de la Amanita muscaria en los bosques de la Patagonia genera preocupación en investigadores y especialistas ambientales. El hongo rojo con manchas blancas, conocido popularmente por su apariencia asociada a cuentos infantiles y videojuegos, ya fue detectado en sectores de bosque nativo y preocupa por sus efectos sobre los ecosistemas y los riesgos que representa para personas y animales.

La advertencia fue realizada por Julieta Mallerman, doctora en Ciencias Biológicas, investigadora del Conicet y especialista en micología, en diálogo con Entretiempo por AM550. “Es un hongo muy vistoso, por eso cuando salimos, sobre todo en esta época de otoño, empezamos a verlo con más frecuencia”, explicó la especialista. “Las fructificaciones son muy llamativas y cada vez aparece de manera más abundante”, agregó.

Mallerman remarcó que la Amanita muscaria es tóxica y pidió directamente evitar su consumo. “Produce toxinas que pueden generar fallas gastrointestinales y también neurológicas. Por eso no es recomendable consumirlo”, señaló.

La investigadora también advirtió sobre el interés que genera por sus efectos psicoactivos. “Sabemos que hay cierto interés por sus características psicoactivas, y eso también preocupa. Desde acá recomendamos directamente no consumirlo”, insistió.

 

La Amanita muscaria apareció en bosques nativos

Durante años, este hongo estuvo asociado principalmente a plantaciones de pinos introducidos en la Patagonia. Sin embargo, el escenario cambió en los últimos años.

“Hace varios años que se reporta asociada a plantaciones de pino. Es un hongo originario de Norteamérica y apareció en estas zonas junto con las introducciones de pinos”, explicó Mallerman.

Pero lo que más inquieta a la comunidad científica es su aparición en especies autóctonas. “Lo novedoso ahora es encontrarla en bosque nativo, y eso sí es preocupante”, sostuvo. Según detalló, ya fue detectada en distintos sectores de los bosques andino-patagónicos. “Se confirmó su asociación con coihue y raulí, y también apareció en distintos parques nacionales de la región”, indicó.

 

Los científicos estudian el impacto sobre el suelo y la fauna

La especialista explicó que todavía no existe una conclusión definitiva sobre el alcance ambiental de esta expansión, aunque ya se analizan posibles alteraciones ecológicas. “Todavía no sabemos bien qué impacto puede tener. Pensamos que puede afectar las comunidades del suelo, los ciclos de nutrientes y distintas dinámicas ecológicas que todavía están en estudio”, señaló.

En paralelo, comenzaron a registrarse situaciones vinculadas a animales silvestres que consumieron el hongo. “Los animales pueden consumirlo. Algunas especies exóticas quizás ya estaban adaptadas, pero no sabemos qué puede pasar con la fauna nativa”, advirtió.

 

“Si hay dudas, mejor no levantarlo”

Mallerman también aprovechó la entrevista para diferenciar especies comestibles de las tóxicas y pidió extremar cuidados durante las salidas de recolección en otoño. “Acá en los bosques andinopatagónicos tenemos bastantes especies comestibles. El hongo de pino es uno de los más conocidos y en esta época mucha gente sale a recolectarlo”, explicó.

En distintos parques nacionales de la Patagonia ya se reportaron casos de pudúes y zorros con comportamientos alterados tras consumir Amanita muscaria.

Entre las variedades aptas para consumo mencionó “cortinarius magellanicus, lengua de vaca, boletus y pleurotus”. De todos modos, insistió en que nunca se deben consumir hongos silvestres sin identificación segura. “Siempre es importante estar completamente seguros de lo que se recolecta. Si hay dudas, mejor no levantarlo”, remarcó.

También recordó que existen otras especies altamente peligrosas. “Hay otras amanitas tóxicas y algunas incluso son fatales, como la Amanita phalloides”, alertó.

 

Piden no arrancarlos ni manipularlos

Aunque tocar el hongo no representa un riesgo grave para las personas, la especialista pidió evitar manipularlo innecesariamente. “Tocarlos no representa un riesgo importante para la salud, pero recomendamos no moverlos demasiado para no favorecer su dispersión”, explicó. Y volvió a reforzar el mensaje principal: “El principal mensaje es no consumirlos”.

La Amanita muscaria se volvió cada vez más visible en senderos, parques y bosques de la Patagonia durante este otoño. Su expansión ya forma parte de las investigaciones que llevan adelante especialistas del Conicet, universidades y organismos ambientales para entender cómo impacta sobre uno de los ecosistemas más sensibles de la región cordillerana.

 

La entrevista completa:

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