¿Quiere recibir notificaciones de alertas?

Logo Am2022
PUBLICIDAD

El Ruca Che es su segunda casa: Buca y una vida entre artistas, deportistas y herramientas

Oscar Bucarey ingresó en 2000, cuando los alrededores del estadio aún eran un descampado. Hoy trabaja en soldadura, recuerda los grandes eventos que presenció y se enorgullece de ver renovado uno de los escenarios más emblemáticos de la Patagonia.

Agregar Mejorinformado en
Agrega Mejorinformado a tus medios preferidos en Google
PUBLICIDAD
A los 51 años, Buca trabaja principalmente en soldadura y espera jubilarse en el estadio donde pasó gran parte de su vida laboral.

Oscar Bucarey, conocido por todos como Buca, lleva 26 años trabajando en el estadio Ruca Che. Entró en 2000, cuando alrededor del edificio todavía había calles de piedra y terrenos sin urbanizar. Desde entonces, acompañó el crecimiento del lugar, trabajó en su mantenimiento y vio pasar por la cancha a figuras del deporte y de la música.

Hoy se dedica principalmente a la soldadura, aunque sus primeros años estuvieron marcados por tareas muy variadas: cortaba el césped, limpiaba terrenos, pintaba y colaboraba en todo lo que hiciera falta. Con el paso del tiempo, el estadio también se convirtió en parte de su historia personal.

“Lo vimos crecer. Cuando empecé, era una calle de piedra y había un descampado. De a poco se fue formando, gestión tras gestión, hasta llegar a lo que estamos viendo ahora”, recordó en diálogo con Entretiempo por AM550.

Bucarey ingresó a trabajar cinco años después de la inauguración del Ruca Che, en 1995. Desde entonces, conoció a distintas autoridades, compañeros y equipos de trabajo. A sus 51 años, todavía le quedan cuatro para jubilarse, pero ya tiene claro qué desea para esa etapa: “Mi sueño es poder jubilarme ahí, en el estadio Ruca Che”.

 

Buca fue testigo de grandes noches del deporte y la música

Entre los recuerdos que guarda de sus primeros años aparece una pelea de Jorge “Roña” Castro contra Bruno Godoy. Fue el primer evento al que pudo asistir mientras trabajaba en el estadio y una de las experiencias que más lo marcaron. También tuvo la oportunidad de ver a Diego Maradona y de saludar a los jugadores que participaron del Premundial de básquet.

Después de 26 años en el Ruca Che, Bucarey destaca la recuperación del estadio y el orgullo de verlo renovado.

Algunos de aquellos deportistas hoy están retirados y otros llegaron a jugar en la NBA. Para Buca, esos encuentros forman parte de una colección de recuerdos que construyó desde un lugar distinto al del público: el de quien trabaja detrás de cada evento para que todo esté preparado.

La música también ocupa un lugar importante en su memoria. Por el Ruca Che pasaron artistas como Maná, La Renga y Marco Antonio Solís. Buca recuerda especialmente a los integrantes de La Renga, que compartían momentos en la cancha mientras se preparaba el escenario.

Aunque tuvo cerca a figuras reconocidas del deporte y el espectáculo, nunca se animó a pedirles una fotografía. Se define como una persona tímida y reconoce que hasta le costó aceptar la entrevista para contar su historia.

“Los vi de cerca y a algunos los saludé”, resumió sobre aquellos encuentros que forman parte de su recorrido en el estadio.

 

El trabajador destacó la renovación del Ruca Che

Uno de los momentos recientes que vivió con especial orgullo fue la preparación del estadio para la Copa Davis. La instalación de un piso especial para recibir el tenis planteó un desafío para el equipo, que debía cuidar especialmente el parqué de la cancha.

Bucarey recuerda como uno de sus primeros eventos una pelea entre Jorge “Roña” Castro y Bruno Godoy en el estadio neuquino.

“Lo que más nos preocupaba era cómo iba a quedar el piso, porque lo que más cuidamos ahora es el parqué”, explicó. Durante los preparativos, el personal del Ruca Che trabajó junto con equipos externos para acondicionar el espacio. La satisfacción llegó con los comentarios positivos de quienes vieron el resultado.

“Tener un estadio así, verlo como está ahora, me llena de orgullo”, aseguró.

Buca también recuerda una etapa en la que el piso estaba deteriorado y el lugar se veía descuidado. Por eso, observar su recuperación tiene un significado especial para alguien que pasó más de dos décadas dedicado a mantenerlo.

“Lo vi crecer, lo vi decaer durante un tiempo y después volver a levantarse. Ahora se ve muy bonito”, contó.

En su jornada habitual, comparte el turno de la mañana con Miguelito Rojas, su amigo y compañero, a quien considera uno de los trabajadores más veteranos del lugar. También suele ayudar a los empleados más jóvenes que se incorporaron en los últimos años. Aunque el personal se distribuye entre el estadio y otros espacios, Buca destaca el buen clima que se formó en el equipo.

Su historia también está ligada a Neuquén. Durante su infancia vivió con su familia en distintos sitios, hasta que se instalaron en la meseta, donde compartieron la vida con otras familias pioneras de esa zona. Hoy tiene cuatro hijos, esposa y nietos.

Después de 26 años, el Ruca Che es mucho más que su lugar de trabajo. Allí construyó amistades, acumuló recuerdos y encontró un espacio al que siente propio. Cuando llegue el momento de jubilarse, espera cerrar esa etapa en el mismo sitio donde vio crecer al estadio y donde él también dejó una parte de su vida.

Y aunque imagina que extrañará la rutina, ya tiene una idea para mantener el vínculo: volver de visita, compartir unos mates y reencontrarse con sus compañeros. Porque, para Buca, el Ruca Che no es solamente un estadio. Es su segunda casa.

La entrevista completa a Oscar "Buca" Bucarey:



PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD