San Telmo es uno de los barrios con más historia y personalidad de la ciudad de Buenos Aires. Sus orígenes se remontan al siglo XVII, cuando la zona comenzó a poblarse gracias a su cercanía con el puerto. En aquellos años era conocida como el Alto de San Pedro y estaba habitada por comerciantes, artesanos y trabajadores vinculados a la actividad portuaria. Con el paso del tiempo, el barrio se convirtió en una de las zonas más importantes de la ciudad.
Hoy, recorrer San Telmo es recorrer parte de la historia argentina. Sus calles empedradas, las antiguas casonas y, especialmente, la Plaza Dorrego, invitan a detenerse en el tiempo. Conversamos con una bailarina de tango, quien lleva más de veinte años dedicada a esta pasión. "Hace más de veinte años que bailo. Empecé como milonguera, aprendiendo en las milongas de Buenos Aires, y con el tiempo participé en competencias. Incluso obtuve el segundo puesto en un campeonato. El tango forma parte de mi vida", explicó a Mejor Informado.
Cuando se le consultó qué es lo que más les piden los turistas, respondió: "generalmente nos piden clásicos como Por una cabeza, El día que me quieras o Cuartito Azul. Son canciones muy representativas para quienes visitan Buenos Aires. También disfrutan mucho de las milongas porque las encuentran muy divertidas. En el siglo XIX, muchas familias tradicionales construyeron en San Telmo grandes casonas de estilo colonial e italiano, muchas de las cuales aún forman parte de la identidad del barrio".
Un hecho clave en la historia del barrio ocurrió en 1871, cuando una epidemia de fiebre amarilla golpeó Buenos Aires. Las familias más acomodadas se trasladaron hacia el norte de la ciudad y muchas de las antiguas mansiones fueron transformadas en conventillos donde vivieron miles de inmigrantes, principalmente italianos y españoles. Esa mezcla de culturas marcó profundamente la identidad de San Telmo y también el desarrollo del tango.
Muy cerca de San Telmo también se encuentra el Parque Lezama, uno de los espacios verdes más emblemáticos de Buenos Aires. Se destaca por sus senderos arbolados, barrancas, esculturas, un anfiteatro y amplias áreas para descansar.
Muchos historiadores sostienen que en este lugar pudo haberse realizado la primera fundación de Buenos Aires por Pedro de Mendoza en 1536.
El parque fue originalmente la finca de José Gregorio Lezama y hoy constituye uno de los sitios históricos y culturales más representativos de la ciudad.
Bailarín Ramiro Gil Martínez: "Es emocionante ver cómo turistas de todo el mundo se conmueven con el tango"
¿Qué sentís cada vez que bailás en Plaza Dorrego frente a turistas de todo el mundo?
Es muy gratificante porque uno está mostrando su cultura. Es emocionante ver cómo la gente recibe el tango y cómo muchas veces se conmueve.
¿Tenés algún ritual antes de empezar a bailar?
Lo primero es vestirme. Cada detalle ayuda a construir el personaje. Después simplemente me dejo llevar por la música y disfruto del momento.
¿Qué tipo de turistas llegan hasta aquí?
De todas partes del mundo: europeos, estadounidenses, asiáticos, sudamericanos… Es muy variado.
¿Qué es lo que más te emociona de esa experiencia?
Muchas veces uno piensa que no hizo su mejor baile, pero después ve a la gente emocionada y entiende que el mensaje llegó. Eso es lo más lindo.
¿Qué pasa cuando invitan a las parejas a participar?
Siempre los invitamos a sacarse una foto en posición de tango. Les sorprende el abrazo, la cercanía y la pasión que transmite este baile.
Gustavo: "Tratamos de que cada persona se lleve una buena experiencia"
¿Cuál es tu función en el bar?
Principalmente la atención al cliente. Tratamos de que cada persona se lleve una buena experiencia. Hay un gran trabajo de todo el equipo.
¿Cómo fue reabrir este lugar después de tantos años cerrado?
Fue un desafío enorme y una gran expectativa. Estuvo mucho tiempo cerrado, pero hoy vuelve a tener vida y cada día recibimos más visitantes.
¿Con qué sensación ves que se van los turistas?
Se van muy conformes. Quien visita Plaza Dorrego prácticamente tiene que entrar al Bar Dorrego porque es parte de la historia del barrio.
¿Qué pueden encontrar aquí?
Desde un café tradicional hasta desayunos, meriendas, picadas y platos típicos argentinos. Hay opciones para todos los gustos.
¿Qué representa la bandeja para un mozo?
Es todo. En cada servicio también hay historias. Uno intenta que cada cliente se vaya feliz.