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Turismo en Centenario: una antigua chacra se transformó en una posada para descansar cerca de Neuquén

La Posada Los Nogales de Tatash recuperó una antigua construcción de casi un siglo y la transformó en un complejo turístico con habitaciones, cabañas y restaurante. Ubicada sobre la Ruta 7, combina naturaleza, historia y una ubicación estratégica para turistas y trabajadores que llegan a Neuquén.

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La antigua vivienda, construida hace cerca de nueve décadas, fue restaurada y adaptada para conservar su identidad mientras incorporó nuevos espacios destinados al alojamiento y la recreación.

Una chacra que durante años estuvo dedicada exclusivamente a la actividad rural encontró un nuevo destino en Centenario. La Posada Los Nogales de Tatash abrió sus puertas como un emprendimiento turístico que recuperó una construcción histórica y la transformó en un espacio pensado para quienes buscan tranquilidad, naturaleza y un punto estratégico de acceso a la ciudad de Neuquén.

El complejo se ubica sobre la Ruta Provincial 7, en el límite entre Centenario y Vista Alegre Sur. La ubicación, sobre uno de los principales corredores hacia Vaca Muerta y el norte neuquino, hizo que el proyecto encontrara un perfil de huéspedes muy diverso, desde turistas hasta trabajadores vinculados a la industria hidrocarburífera.

La propuesta incluye actividades para todo el año.

Gustavo Amman, propietario de la Posada Los Nogales de Tatash, contó a Nos Vamos por 24/7 Canal de Noticias que el predio fue adquirido en 2006 con la idea inicial de conservar su esencia productiva. Sin embargo, con el paso del tiempo apareció la posibilidad de darle un nuevo uso, aprovechando la experiencia familiar en el rubro hotelero.

"Compramos la chacra con la intención de mantenerla como establecimiento rural, pero después entendimos que necesitábamos desarrollar otra actividad. Nuestra relación con la hotelería nos llevó a imaginar un lugar cálido y tranquilo donde la gente pudiera descansar", explicó.

 

La restauración preservó la historia del lugar

El proyecto comenzó con la recuperación de una antigua vivienda que, según recordó Amman, habría sido construida entre 1930 y 1935. La referencia más visible es un enorme eucalipto que todavía permanece en el predio y cuya antigüedad acompaña la historia del casco original.

Las obras demandaron una importante intervención estructural. "Cuando empezamos a remodelar descubrimos que el techo prácticamente se venía abajo. Hubo que hacer una estructura metálica completa para sostener la construcción y recién desde ahí pudimos desarrollar la recepción, el salón con hogar y el desayunador", relató.

El quincho tiene capacidad para 35 personas.

A partir de esa base se levantaron veinte habitaciones distribuidas en dos plantas. Todas fueron diseñadas para brindar comodidad a quienes permanecen una o varias noches en la región.

Con el crecimiento del proyecto también llegaron tres cabañas independientes, inauguradas a mediados de 2024. Cada una cuenta con capacidad para entre cuatro y seis personas, amplios ambientes y desayuno incluido.

Amman definió ese servicio como un sello distintivo del establecimiento. "Nos gusta llamarlo desayuno de chacra porque recupera la esencia de las comidas caseras que muchos conocieron en el campo. Es una experiencia que nuestros huéspedes valoran mucho", señaló.

 

El complejo apuesta al descanso en plena chacra

La propuesta no se limita al alojamiento. El predio también ofrece un quincho con capacidad para unas 35 personas, galerías, parrales, parrillas, una piscina de 10 metros por 4 y un amplio solárium pensado para la temporada estival.

El restaurante propio surgió como respuesta a las necesidades de los huéspedes.

El empresario aseguró que el entorno natural forma parte del atractivo principal. "Cuidamos mucho la vegetación y los animales. Una de las cosas más lindas que tiene este lugar es despertarse con el canto de los pájaros", afirmó.

El restaurante propio surgió como respuesta a otra necesidad detectada por el emprendimiento. Al encontrarse a unos cinco kilómetros del centro de Centenario y sin opciones gastronómicas cercanas, muchos visitantes preferían no volver a salir después de un largo viaje.

"No buscamos una cocina sofisticada. Apostamos a comidas caseras, de olla y minutas. La mayoría llega desde Córdoba, Buenos Aires u otras provincias después de recorrer más de mil kilómetros y quiere descansar sin volver a tomar el auto", explicó.

Amman también reconoció que el movimiento económico que vive Neuquén impulsó la demanda de alojamiento. Según indicó, una parte importante de los huéspedes pertenece a empresas constructoras y del sector energético, aunque también reciben familias y turistas que recorren la Patagonia.

"Siempre tuve el deseo de volver a estar en contacto con el campo. Cada vez que vengo a la chacra me convierto otra vez en chacarero. Este lugar también representa un cable a tierra para mí", concluyó el propietario, convencido de que el turismo rural encuentra cada vez más espacio en la región del Alto Valle.

 

El programa completo:

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