Manoseada hasta el hartazgo por los propios protagonistas que nunca estuvieron muy convencidos de jugarla a un par de meses del Mundial 2026, manchada por los bombardeos a Medio Oriente y en pausa desde hace un par de semanas, la Finalissima entre la Selección Argentina y la Selección de España sumó un nuevo capítulo, el pedido de los europeos por recibir al campeón del mundo en el Santiago Bernabéu.
Por supuesto que la idea era un deseo solitario desde el otro lado del Atlántico, pero que contaba con el aval de la UEFA. Por eso la chicana de Claudio Tapia para proponer al Monumental de Núñez como sede del partido previsto para el próximo 27 de marzo.
De ninguna manera, AFA iba a aceptar salir a la cancha del Real Madrid para cruzarse con los españoles. Hasta por un rol de estatus: campeón del mundo y de América versus el mejor de Europa dejan en ridículo semejante propuesta.
Lo de la RFEF parecía una puesta en escena previa a la suspensión por falta de acuerdos que a una salida coherente de la crisis que desató los bombardeos en Qatar, donde todo estaba listo para recibir el primer duelo entre Lionel Messi y Lamine Yamal. Incluso habían desembolsado una millonaria suma para asegurarse los derechos.
Finalmente, lo de Madrid quedó totalmente descartada y en la reunión por zoom que mantuvieron todas las partes se acordó respetar a Europa como destino del partido pero no en el país de uno de los protagonitas.
Alternativas
Los escenarios que surgen como alternativa son tres: ya se conocía el estadio del Benfica en la ciudad portuguesa de Lisboa, también el Olímpico italiano de Roma y ahora también se sumó Londres.
Wembley tiene problemas de agenda para el 27 de marzo, por eso es que no hay que quitar de escena al impresionante estadio del Tottenham para la Finalissima.
Interesados no faltan, tampoco espectadores. Resta el acuerdo definitivo de las partes y el verdadero interés de los protagonistas por medirse con los mejores antes de la máxima cita en Estados Unidos, México y Canadá.