TASA A LOS COMBUSTIBLES

El día que aumentó la nafta sólo en Neuquén

Pasará a la historia este 22 de febrero de 2024, por la tasa a los combustibles que avaló el Concejo Deliberante.
jueves, 22 de febrero de 2024 · 20:44

En mayo de 1968, la convulsión política, social, cultural y bélica del siglo XX tuvo un capítulo especial, en Francia. Se recuerda los acontecimientos provocados por una rebelión estudiantil, como "El Mayo Francés". Quedó, para este siglo XXI, más escéptico e hiper tecnológico, una colección de consignas, que suelen ser consultadas en Google, para estampar en alguna remera demodé o jugar al intelectual en las redes. Entre esas consignas, estuvo la que decía "La imaginación al poder". Nunca se cumplió, y, mucho menos, en Neuquén, donde el poder tiene de todo, menos imaginación.

No es imaginación el hecho de justificar medidas que se meten con el funcionamiento de la dificultosa economía, en una presunta resistencia contra el ajuste del Estado nacional. La historia de buenos federales y malos unitarios le pertenece, por completo, al siglo pasado. Ya agonizaba de vejez antes de inaugurarse este milenio. Puede descartarse de la sensatez, tranquilamente, toda consigna que justifique acciones echando culpas al otro. Y, mucho más, si esa actitud es promovida en un Concejo Deliberante, una institución de representación ciudadana, creado específicamente para defender los derechos de la gente, y buscar soluciones a sus dificultades de pago chico, de comunidad acotada a los límites de una ciudad.

Lo concreto es que el Ejecutivo municipal planteó una emergencia en el transporte, justificada por el razonamiento político acerca de la injusticia del recorte a los subsidios nacionales que recibía el sistema de transporte urbano de pasajeros, en Neuquén, el Cole, un servicio recién licitado y puesta en marcha, tempranamente aquejado por la crisis económica y el ajuste de los gastos públicos. Para resolver lo que se dejó de percibir de Nación, se inventó dentro de esa emergencia una tasa aplicada al consumo de combustibles. Esa recaudación, 4,5 % del precio, irá a las arcas municipales, y de allí, como por un oleoducto, a las empresas de colectivos del Cole.

Para explicarlo de manera simple aunque ordinaria, el Municipio, con el voto de la mayoría (se votó este jueves 22 de febrero) del Concejo Deliberante, aplicará un IVA local, acotado a los combustibles. En las estaciones de servicio que funcionan en el ejido urbano de la capital neuquina, la nafta será 4,5 por ciento más cara, con esa tasa que se agrega a la larga ristra de impuestos que se le cargan, para recaudar fácil, a los surtidores. Curiosamente, el precio de los combustibles aquí recibe un beneficio por zona patagónica, conseguido en el Congreso Nacional a partir de un proyecto de Ley presentado, y ganado, en su momento, por el entonces senador nacional Guillermo Pereyra.

Esto quiere decir que la nafta, que en la Patagonia era más barata que en el resto del país, ahora será un poco más onerosa, aunque solamente en la capital neuquina. Será así por la aplicación de la tasa municipal, justificada en su destino, el subsidio a la tarifa del transporte público. Quienes viajen en el Cole, serán beneficiados por quienes no viajan en el Cole, pues aportarán a ese boleto cada vez que carguen nafta, o gasoil, o lo que sea usen para hacer funcionar a sus automóviles.

No hay imaginación, sino pragmatismo y, tal vez, uso perverso de las intrincadas leyes argentinas. En la ensalada de la economía vale cualquier aliño, y a nadie parece preocuparle la distorsión que después provoque en los intestinos plurales de la comunidad. Queda claro que el Estado, en este caso municipal, tiene un sistema de transporte urbano de pasajeros inviable desde el costo, pues ha sido necesario aplicarle un impuesto municipal a la gente que consume combustibles para sostenerlo.  Y todo se hace porque el presidente Milei es el cuco encarnado en un presidente.

Alrededor de esta medida, todo era prudencia, casi lindante con un inusitado miedo. Las cámaras empresarias, los estacioneros, esquivaron el bulto. Lo quieren pensar bien, evidentemente. Quieren consultar un poco más allá de los límites neuquinos. Y esperar, a ver si efectivamente se mantiene el no subsidio nacional al transporte, o hay algún cambio, provocado por la Justicia (muchas demandas ya se presentaron) o por la misma política. Hay, sí, preocupación local, pues los surtidores de Neuquén tendrán la nafta un poquito más cara que los de Plottier, o Centenario, o Cipolletti, cuyo intendente, Rodrigo Buteler, avisó que evalúa el tema, pero para más adelante, pues primero tiene que resolver la concesión del servicio de transporte.

Es, tal vez, el momento de plantar una advertencia: aumentar impuestos y cobrarlos vinculados a servicios o insumos imprescindibles, y hacer eso en presunto beneficio de la comunidad a la que se representa, no se había visto nunca en la ciudad de Neuquén. Se lo ve ahora, y marca un camino que amerita el debate, y, también, la amplitud necesaria para que ese debate sea vinculante. Porque, de otra manera, el pueblo quedará preso de otro tipo de autoritarismo, de nueva cepa, muy siglo XXI, muy alejado de aquel Mayo Francés que hablaba del prohibido prohibir y de la imaginación al poder.

 

 

 

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