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Sábado 18 de Abril, Neuquén, Argentina
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Alberto Weretilneck dominó la agenda y opacó el paro docente

Weretilneck volvió a marcar el ritmo en Río Negro: con anuncios millonarios, reordenamiento político y control de la agenda, desplazó del centro el paro de UnTER. Pero el conflicto sigue vivo y la inflación amenaza con reavivar una tensión que está lejos de cerrarse.

Sabado, 18 de abril de 2026 a las 13:33
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La escena política de Río Negro volvió a tener a Alberto Weretilneck como un protagonista indiscutido. El gobernador reafirmó, una vez más, por qué es desde hace casi 15 años el dirigente más influyente de la provincia. Cuando desde la oposición apuntan a un ciclo agotado, el cipoleño responde con pragmatismo y reordena el tablero, impone agenda y obliga a todos a jugar a su ritmo. En pocos días, firmó una inversión histórica de 15.000 millones de dólares para exportar GNL desde el Golfo San Matías, avanzó en el traspaso de rutas nacionales clave como la Ruta Nacional 22 y la Ruta Nacional 151, y reconfiguró el poder dentro de Juntos Somos Río Negro para encumbrar a Rodrigo Buteler. Todo, mientras un paro docente de 48 horas con cortes de ruta y alta tensión quedaba relegado en la agenda, pero no resuelto.

Porque si algo volvió a demostrar Weretilneck es que entiende el pulso del poder. Mientras UnTER paralizaba las escuelas y llevaba el conflicto a las rutas, la agenda pública giraba hacia otro lado. La imagen dominante no fue la protesta, sino la de un gobernador activo, con anuncios de alto impacto. Lectura política, manejo de tiempos y capacidad para decidir qué entra en foco y qué queda relegado.

En ese esquema, la jugada más ruidosa fue la del GNL. Apalancado en el potencial de Vaca Muerta, Río Negro se consolida como la puerta de salida del gas argentino al mundo. La cifra es contundente 15 mil millones de dólares. Pero más fuerte aún es el mensaje: desarrollo, empleo y dólares en un contexto económico que no da respiro. Weretilneck apuesta a futuro mientras administra un presente cargado de tensiones.

Sin embargo, ese pragmatismo también lo obliga a transitar zonas incómodas. El traspaso de las destruídas e inconclusas Ruta 22 y 151. Acordó con el ministro del Interiore Diego Santilli algunos párrafos del decreto que se conoció el viernes. El presidente Javier Milei entrega las rutas para que las provincias resulevan. Una realidad compleja porque es sin recursos. Son vías clave para la producción y la energía que requieren inversiones millonarias. El propio gobernador lo admite: la provincia no puede hacerse cargo sola. El proyecto guardado desde hace un par de años, plantea el regreso del peaje, luego de que un consorcio de empresas ligadas al Oil&Gas se hagan cargo de las obras, en definitiva ellos transportan millones de dólares por ese asfalto poseado y peligroso.

En paralelo, la jugada interna en Juntos Somos Río Negro terminó de cerrar el círculo político. Weretilneck dejó la presidencia, ordenó la sucesión en manos de Rodrigo Buteler y dejó en el camino a figuras de peso como Pedro Pesatti. Hacia afuera, renovación. Hacia adentro, control. Un movimiento fino para evitar que las tensiones internas escalen en un momento social delicado.

Ahora bien, nada de eso borra el conflicto docente. Si bien el porcentaje de acatamiento fue limitado por la incidencia en el sueldo docente de los días descontados, el paro de UnTER no fue un dato menor. El corte de la ruta del petróleo en Cmapo Grande y las denuncias por salarios que pierden contra la inflación siguen presentes. Lo que cambió fue la centralidad, no la profundidad del problema. Y ese es el límite de cualquier estrategia de agenda.

Ahí aparece el verdadero desafío. La dura situación económica condiciona todo. Hasta ahora, el último acuerdo ata los aumentos al índice inflacionario, pero las cuentas públicas no aguantan esa tensión. Si los sueldos acompañan la inflación, el costo fiscal se dispara; si se desacoplan, el conflicto gremial se profundiza. No hay salida limpia, solo decisiones con costo político.

Por eso, lo que dejó este movimiento no es solo una acumulación de anuncios: es una demostración de vigencia. Sin embargo, el conflicto sigue vivo. La inflación también. Los salarios y el malestar social siguen ahí, latentes. Weretilneck ganó la agenda, otra vez. Pero en Río Negro, la disputa de fondo, la que se juega en las aulas, en los bolsillos y en las rutas, todavía está abierta. Y ahí, ningún movimiento táctico alcanza por sí solo.

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