¿Quiere recibir notificaciones de alertas?

Logo Am2022
PUBLICIDAD

440 kilómetros con Charly García: la historia del músico neuquino que fue su chofer durante 48 horas

Antes de convertirse en el bajista de La Estafa Dub, Luis Ferri trabajó en la productora que trajo al ex Sui Generis a la ciudad de Neuquén en 2004. Las anécdotas, detrás del volante contadas a Mejor Informado.

Domingo, 17 de mayo de 2026 a las 11:02
PUBLICIDAD
Charly García tocó en el estadio Ruca Che de Neuquén el viernes 5 de noviembre de 2004 - Foto: Fedorco Producciones

En el marco de la gira de su 11° álbum de estudio como solista, Charly García se presentó el viernes 5 de noviembre de 2004 en el Estadio Ruca Che del barrio San Lorenzo. A casi 22 años de aquel show, Mejor Informado conversó con quien hizo las veces de chofer del ex Sui Generis desde San Carlos de Bariloche hasta la ciudad de Neuquén. 440 kilómetros, música, peripecias, imprevistos y anécdotas contadas de primera mano por alguien que compartió 48 horas con el ídolo del rock nacional.

Una esquina de Nueva York lleva su nombre (sí, la de la foto de tapa de Clics Modernos de 1983) y, recientemente, la inauguración del mural sobre una mítica disquería de la avenida Corrientes, en el centro de Buenos Aires, o la puerta de su casa convertida en un santuario son noticias que enorgullecen a los melómanos. Pero, el pasado 21 de abril, cuando ingresó al Instituto Argentino de Diagnóstico y Tratamiento (IADT) para que le extirparan parte de un riñón, una nube de preocupación cubrió la atmósfera. Es que Charly García (74 años), junto con Lionel Messi, es uno de los ídolos vivos más grandes de la Argentina.

 

2004, Argentina, Patagonia y Charly

Promediaba el segundo año de Néstor Kirchner como presidente de la Nación, Jorge Sobisch gobernaba la provincia y Horacio “Pechi” Quiroga era el intendente de esta capital. Y en el marco de la gira de presentación del  disco Rock and Roll Yo, lanzado el 30 de octubre de 2003, Charly García desembarcó en la región.

Uno de los afiches que promocionaban la llegada de Charly García a Neuquén en 2004 - Foto: Luis Ferri

De la mano de Fedorco Producciones, el paso de Charly por la Norpatagonia de 2004 tuvo dos capítulos: el de San Carlos de Bariloche y el de la ciudad de Neuquén. En cada una de las ciudades, el padre del rock nacional -tal como él se autodefinió alguna vez- hizo de las suyas. Mejor Informado entrevistó a la persona que durante esa gira tuvo la responsabilidad de trasladar  al ex Serú Girán desde la ciudad rionegrina hasta esta capital.

Plomo, músico y chofer exclusivo de Charly por 48 horas

Para noviembre de 2004, Luis Ferri tenía apenas 26 años y tocaba en la banda Another Freak. En la travesía que lo llevó a convertirse en el bajista de La Estafa Dub, entre finales de 2007 y principios de 2008, 'Lucho' trabajó tanto arriba como abajo del escenario. Y de la mano de un sonidista amigo comenzó a trabajar en la productora que trajo a Charly a Neuquén. 

“Nosotros estamos en la música hace mucho, Neuquén es chico y nos conocemos todos. Tengo un amigo que es sonidista y laburando con él nos empezamos a meter en las producciones. Fedorco fue el primer productor que traía bandas nacionales acá y necesitaban gente para carga, descarga y armado. Así empezamos”, describe Ferri (48) a Mejor Informado.

Luis Ferri (bajo), Héctor "Chakal" Navarro (batería) y Juan Fort, la última formación de Another Freak - Foto: Luis Ferri

Entre todas las tareas que desarrolló mientras trabajaba en la producción técnica de los  espectáculos, Ferri tuvo la responsabilidad de ser el chofer de Charly García en Bariloche y traerlo hasta Neuquén. Toda una experiencia que involucró estadiosbares, anécdotas y, sobre todo, mucho rock and roll.

Charly y su banda de ‘chilenos’, en Bariloche

“Primero fuimos a laburar a Bariloche. A mí me tocó manejar la combi, una Hyundai H1 azul petróleo, nueva, estilo ejecutivo. Tenía cuatro asientos atrás que se giraban. Ahí viajaba Charly junto a un asistente personal, es decir, la persona que pagaba todo lo que él rompía”, describió el bajista de La Estafa Dub.

Tres de los músicos que acompañaron a Charly a Bariloche en 2004 eran sesionistas oriundos de Chile y trabajan junto al ídolo desde el disco Influencia (2002). Sus nombres, Toño Silva, en batería; Carlos González, en bajo; y Kiuge Hayashida Soiza, en guitarra. Popularmente se los conoce como ‘Los Chilenos de Charly’ y el ex Sui Generis los descubrió luego de escucharlos hacer versiones de sus propios temas.

Toño Silva (baterria), Carlos González (bajo) y Kiuge Hayashida (guitarra) los Chilenos de Charly García - Foto La Cuarta

En Bariloche, Charly García tenía programada su fecha en el Gimnasio Pedro Estremador del club Bomberos Voluntarios, en el centro de la ciudad. Pero la noche se extendió un poco más allá. “Termina el show y el asistente nos dice que había conseguido un pub para ir a tocar (una suerte de after o tercer tiempo). Los chilenos estaban en Disney y fueron directamente a ese lugar, Wilkenny. Y yo llevé a Charly. Tocaron y a las 5 de la mañana se fueron: los músicos, por un lado; Charly y el asistente, por otro”, recordó Ferri.

A las 9 debían partir para Neuquén, pero Lucho tenía una misión más urgente: ubicar a los artistas que debía llevar. “Los encontré por ahí, los cargué en la camioneta y los llevé al hotel”, sintetizó sin mayor lujo de detalles. Como dicen por ahí… menos averigua Dios y perdona.

Bariloche-Neuquén: 12 sándwiches de miga, un whisky y una Coca

“Llego al hotel y el asistente me dice: ‘Comparte doce triples de miga, una botella de whisky y una Coca-Cola'. Lo subimos a Charly a la camioneta y el tipo se quedó pagando un televisor que había roto, un almohadón y alguna otra cosa. Después, arrancamos para Neuquén”, enumeró el bajista de La Estafa Dub.

Dejando atrás las deudas saldadas en el lobby del hotel. Lejos de cualquier sobresalto, en el viaje por la Ruta 237 reinó la paz “Pensé que iba a ser una locura, un quilombo, pero nada que ver. El tipo estaba súper consciente de que estaba montando un personaje. ‘La gente quiere rock, yo les voy a dar rock’. La chata tenía un sistema de audio y él agarró un control remoto y fue haciendo zapping todo el camino”.

Charly García en la comodidad de su habitación junto a un disco de The Rolling Stones - Foto - CharlyGarcia.com.ar

Es de público conocimiento la admiración de Charly García para con artistas como Prince, The Rolling Stones o David Bowie, sin embargo, en ese viaje que lo llevó de Bariloche a Neuquén, sonó otra cosa. “Nos hizo escuchar mucha música de él, de la época de La Máquina de Hacer Pájaros. Me decía que hasta esa edad él se había dedicado a componer mucho, que después optó por darle a la gente lo que quería escuchar. Ese era el discurso que tenía. Después eligió muchos temas de soul de los 70”, puntualizó.

En el camino evitaron detenerse en Piedra del Águila, parada casi obligada para los que hacen ese trayecto, por lo concurrido del lugar. En cambio, eligieron hacer una parada técnica en Picún Leufú. “(Charly) se bajó solo y fue al baño. No había nadie porque era una estación de servicio que ya no vendía combustible, sólo le quedaba el mercadito. Entró y saludó a todas las chicas, se sacó fotos con todos. Un capo”, expresó.

De músico a músico

En los 440 kilómetros que separan Bariloche de Neuquén, hablaron de todo un poco. De músico a músico, Ferri le contó que tenía una banda (Another Freak, previo a La Estafa Dub) en la que fusionaba reggae con otros estilos y, sin anestesia, el ex Serú Girán le dio su más sincera opinión. “'A mí el reggae me gusta, pero no es lo mío. Es como que no arranca nunca y yo necesite que explote'”, citó a Charly.

Chau, limo; hola, Fiat salvador

Para su corta estadía en Neuquén, Charly se hospedó en el Hotel Comahue (hoy Gran Brizo Comauhue). Y para movilizarse por la ciudad eligió un vehículo mencionado en su clásico Yendo de la cama al living: “Se ve que había estado leyendo los clasificados y nos pidió una limousine. Se la alquilamos a un gitano, pero no funcionaba muy bien”.

En contacto con la producción técnica de García, Ferri supo de un detalle que hacía que la puesta en escena fuese lo más rockera posible. “Tenían un equipo que no estaba enchufado, el sonido de la guitarra de Charly salía por otro lado, para que él lo pateara en determinada parte del show”, reveló. 

Después del recital en el Ruca Che, la misma dinámica que en Bariloche, sólo que un poco más accidentada. El asistente de García  había conseguido que tocara en el Bar 32 (que funcionaba frente al Monumento a San Martín). Lo llevamos. El bar explotaba de gente, pero en un momento me dijo que se quería ir. Lo subimos a la limousine, pero no arrancó más”, sintetizó.

Fans y curiosos se agolparon sobre ese otrora majestuoso vehículo y el ídolo del rock nacional permanecía en el interior, como en las películas. Con la ayuda de Héctor “Chakal” Navarro, baterista de La Estafa Dub, Ferri detuvo a un vehículo y le pidieron que llevara a Charly hasta el hotel. Una maniobra efectiva: “Apareció ese Fiat Uno y lo subimos. Nosotros fuimos a la puerta del Comahue a esperarlo, en medio de la gente que corría y hacía un escándalo terrible. Fue una jugada arriesgada, porque el tipo pudo haber arrancado para otro lado, pero salió todo bien”, concluyó.

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD