Lenguaje animal

Así se comunican las diferentes especies

Los animales tienen su propia forma de comunicarse, voces, gestos, sonidos, movimientos y olores.
lunes, 25 de mayo de 2020 · 00:00

Quien diga que nunca habló con una animal está mintiendo, o acaso aquella vez que te cruzaste con un perro en la calle y te ladró, ¿no le gritaste  ¡fuera! O ¡juiiira!?

Así como nosotros utilizamos palabras, gestos, sonidos, movimientos y algunos silencios que hablan más que mil palabras para comunicarnos, cada especie animal tiene su propio lenguaje compuesto de voces, gestos, sonidos, movimientos y olores. Algunos hasta emplean colores, como el camaleón o los calamares.

El lenguaje sirve para conseguir o pedir alimento, reconocerse, cortejar a su pareja, llamar a las crías o dar una voz de alarma ante algún posible peligro.

Los monos y los humanos, ambos primates, utilizan para comunicarse una variada combinación de gestos, expresiones y señales sonoras.

Cada especie de ave tiene un canto diferente y la variedad y complejidad de los mismos, demuestra que tienen el sentido del oído muy desarrollado. Algunas aves nocturnas lo tienen tan afinado que pueden detectar el mínimo sonido que hace un ratón en la oscuridad y cazarlo fácilmente. Las lechuzas pueden girar su cabeza 180 grados cuando están atentas a algún sonido.

La ballenas jorobadas  y los delfines se comunican a través de cantos y sonidos que pueden escucharse  a mucsos kilómetros de distancia. Solo los machos de las ballenas cantan, cada canción puede durar hasta 30 minutos y repetirla varias veces. Algunos estudios científicos han descubierto que las ballenas recuerdan una misma canción año tras año, cambiándola a veces y creando partes nuevas.

Los adultos y las crías de algunas especies tienen un lenguaje elaborado a base de sonidos, que les permite reconocerse mutuamente en una multitud, avisar de algún peligro o pedir alimento. Algunos hablan con sus madres antes de nacer, los pollitos por ejemplo hacen ruidos estando dentro del cascarón y la gallina les contesta. Las crías de los cocodrilos producen sonidos cuando están listas para nacer avisando a su madre que desentierre los huevos para poder salir.

Los caballos son animales sociales que necesitan formar parte de una comunidad en la que puedan comunicarse y expresarse con un sistema de comunicación verbal y corporal. Para que éste sistema funcione, los equinos tienen diferentes formas de dar a conocer esa información tanto a los de su misma especie, como a otras, incluyéndonos a nosotros los humanos. Por la posición de las orejas podemos identificar el foco de atención del caballo. El cuello y la cabeza manifiestan sus intenciones. La cola levantada indica que el animal está emocionado,  pero cuidado si la mueve enérgicamente de un lado a otro, esto es señal de que está nervioso. Cuando están asustados, igual que los perros meten la cola entre las patas. Todo el cuerpo del caballo puede indicar un cuadro emocional, cuando tiembla es porque está nervioso o temeroso, igual que los humanos.

Pero tal vez,  con quienes compartimos más tiempo y espacios es con los gatos y perros, que por haber sido domesticados, han pasado a ocupar un lugar profundamente afectivo y a interactuar con nosotros cotidianamente.

Quién no ha dicho alguna vez, a este animal le falta hablar. Y si bien es cierto que ni gatos ni perros tienen la capacidad de hacerlo, es verdad que poseen,  más allá de ladridos y maullidos, una gran cantidad de expresiones. Con las orejas, la cola, los ojos o los bigotes, transmiten información y demuestran alegría, enojo, temor y dudas.

Todos quienes hemos tenido algún animal en casa, sabemos que entre ellos y nosotros  existen múltiple diálogos. Se manifiestan de una forma para pedir salir a hacer sus necesidades, de otra a la hora de comer  y es muy claro su pedido para salir al jardín o a pasear.

En el caso de los perros hay señales bastante claras para interpretar como el ladrido. Dicen que perro que ladra no muerde y tal vez sea cierto, los perros salvajes no suelen ladrar. Los perros que han sido domesticados  si ladran y lo hacen con el fin de asustar a extraños o para enfrentarse a  otro perro, también para cuidar su territorio y el hogar donde vive. Claramente el ladrido nos está avisando algo, pero sí de ladrido pasa a gruñido, atención es una clara amenaza.

También puede ladrar al humano para pedir su comida, darle la bienvenida o recordarle que es hora de paseo.

Las orejas y la cola son otra fuente de expresión. Un perro asustado o agresivo lleva sus orejas hacia atrás. Si las pone rígidas es que está atento o que es amistoso. La cola es muy expresiva, entre las patas claramente el animal está asustado. En alto, manifiesta su condición dominante o amistosa, si la mueve enérgicamente es señal de simpatía, aunque algunas veces, si no logra identificar nuestras intenciones, puede ser un signo de confusión.

Con los gatos, estas reglas cambian radicalmente

Algunas personas los tratan como si fueran perros pequeños, pero son animales muy diferentes.

El perro sigue al líder de la manada, en éste caso nosotros, por eso lo podemos retar o premiar. El gato no es jerárquico, por eso aunque lo retemos o le demos alguna orden, no nos va a obedecer.

El gato es territorial y cazador por naturaleza,  esto influye en su forma de comunicarse con el hombre. Para él, el humano es otro depredador que está en lo alto de la pirámide, de  ahí que su manera de dirigirse a él,  es distinta a la de cualquier otro animal.

Hay que prestar atención a sus pupilas, ellas pueden demostrar miedo o confianza. Si están muy dilatadas es señal de excitación, estado de alerta o enojo. Los párpados medio cerrados denotan calma y placer, pero ojos muy abiertos significan todo lo contrario.

Los bigotes también nos dan algunas pistas. Si van hacia atrás, el animal está agresivo o en posición de caza, si caen hacia abajo y adelante,  el gato está feliz.

La cola es lo que más los diferencia de los perros, si la mueve enérgicamente de un lado a otro,  sobre todo si lo estamos acariciando, es una clara señal de que se está enojando y es mejor dejarlo tranquilo, todo lo contrario a los “pichichos” que mueven su cola para demostrar alegría. 

Y aquí está la cereza de la torta, los maullidos son la imitación del  habla humana. Los gatos no maúllan entre ellos, salvo que se trate de algún enfrentamiento. El miau es probablemente lo más cerca que un gato puede estar del habla humana. Cuando se dan cuenta que con ese sonido consiguen una respuesta como comida o la puerta que se abre para que pasen, lo seguirán utilizando siempre, muchas veces enfáticamente para llamar nuestra atención.

El ronroneo es un contacto entre la madre y sus cachorros lactantes, es de muy baja frecuencia, entre 25 y 30 hercios. Como otros sonidos infantiles, se mantiene en el tiempo como signo de la domesticación, por eso los gatos adultos ronronean cuando están muy a gusto con nosotros.

¿Y qué pasa cuando se frota en los muebles o en nosotros?  Pues está practicando su lenguaje favorito, el olfativo, dejando sus señales. Si elige para hacerlo nuestra cabeza, está indicando que nos aprecia. Si araña los muebles no nos está castigando, sólo está marcando su territorio. Debajo de sus uñas tienen unas glándulas que depositan secreciones. Retarlos no sirve de nada y hasta puede ser contraproducente.

A prestar atención de ahora en adelante al lenguaje con que los animales se comunican entre ellos y con nosotros.

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