Mientras Alberto Weretilneck integraba la comitiva presidencial en la Argentina Week de París, junto a Javier Milei y otros doce gobernadores, el diputado Aníbal Tortoriello reapareció en Bariloche. Recorrió medios locales, mantuvo una reunión de varias horas con el exintendente Gustavo Gennuso y publicó una foto en sus redes en un bar. La movida le permite mantenerse en carrera dentro del universo libertario, atravesado por la interna con el senador Enzo Fullone, y apunta al mismo electorado que el gobernador necesitaría absorber para retener la Gobernación en 2027.
La escena tuvo dos actos. El primero fue el conclave de la noche anterior, que se extendió durante largas horas y dejó sobre la mesa temas como la educación, un gobierno austero y la transparencia. El segundo fue más distendido, el café, que sí tuvo foto. Pero hay un dato que le quita todo rastro de casualidad: los dos ya se habían visto meses atrás, en persona, para abrir el diálogo, y en esa oportunidad no hubo imagen. Nada oficial, es cierto. Pero tampoco nada improvisado.
Para entender por qué esa foto pesa, hay que mirar quién es Gennuso hoy. Fue intendente de Bariloche entre 2015 y 2023 bajo el sello de Juntos Somos Río Negro, hasta que su vínculo con el gobernador se deterioró y hoy ya no dialogan. Después, el propio presidente Javier Milei lo designó vicepresidente de la CNEA mediante el Decreto 673/2026. En el medio, María Emilia Soria también se reunió con él en su armado peronista. Es una pieza codiciada y reparte sonrisas con todos los opositores al gobernador sin casarse con nadie. Y hay un detalle que no es menor: su llegada fue leída como parte del "reclutamiento" que La Libertad Avanza lleva adelante de la mano del senador Fullone.
Ahí está la clave de la jugada. Tortoriello se sienta con un dirigente de Bariloche, la ciudad con más electores, antes de que lo capitalice su rival interno. Es cierto que en el ecosistema libertario todavía falta calibrar el ascenso de Gennuso, y esa duda deja una ventana. Además, tanto Tortoriello como Fullone (como el resto del abanico político rionegrino) coinciden en que el candidato a vicegobernador debería ser de Bariloche.
La reaparición también tiene fecha de origen. Hace dos semanas, Fullone volvió a insinuar que, si la mesa chica presidencial se lo pide, está dispuesto a competir por la Gobernación. Pocos días después, Tortoriello salió a responder: "Voy a ser candidato a gobernador". Incluso llegó a decir que el joven dirigente no va a ser candidato y que, técnicamente, él es el mejor. La decisión, sin embargo, no se tomará en Río Negro. El roquense tiene la estructura y los dirigentes que va sumando, como Claudio Doctorovich y Martina Lacour. Tortoriello tiene los votos: en las legislativas de 2025 fue el candidato más votado de Río Negro para Diputados, con más de 130 mil sufragios. Uno tiene el armado y el otro, ya está instalado.
Y ahí entra Weretilneck, que mientras tanto estaba en París intentando traer inversiones. El viaje no es un dato menor: le sirve para mostrar gestión y para mantener abierto el canal con la Casa Rosada. En las mediciones que circulan aparece competitivo, pero con un escenario todavía abierto y un volumen importante de electores que no definió su voto.
En Viedma analizan. Si el voto libertario se parte, o si se alinea detrás de un candidato fuerte, el gobernador puede quedarse sin el caudal que necesita para ganar. Es lo que explica por qué especulaba con un acuerdo con Casa Rosada, mientras los violetas locales rechazan pactar con él. En ese contexto, cada foto de Tortoriello es una advertencia para el oficialismo.
La disputa ya se juega en lo concreto. El 1 de noviembre se vota convencionales en Bariloche, donde Weretilneck tuvo que ir a buscar al intendente Walter Cortés para armar una alianza, con Gennuso expulsado del partido. En Cipolletti, el intendente Rodrigo Buteler cruzó a Tortoriello y a sus legisladores por votar en contra de la compensación financiera a municipios que le esa ciudad unos 4 mil millones al año, que la Legislatura aprobó por 35 a 8. Ninguno de los dos se queda quieto.
Pero la bandera de la transparencia que aparece en esas reuniones también tiene un costado incómodo. Tortoriello continúa involucrado en la causa Techo Digno, mientras que Gennuso, aunque fue absuelto en las instancias anteriores de ese expediente, ahora enfrenta la revisión de esa decisión ante el STJ y, además, permanece bajo investigación por las contrataciones de maquinaria a la quebrada empresa de servicios petroleros cipoleña, OPS. Los rivales no van a dejar pasar un discurso de transparencia que se apoya en dos nombres con causas judiciales.
Weretilneck se llevó a París la búsqueda de inversiones. Tortoriello se quedó en Bariloche buscando algo menos sofisticado y bastante más importante para una elección: votos.