Hay fotos que duran lo que tarda un dedo en pasar una historia de Instagram. Y hay otras que empiezan a escribir una campaña. La de Aníbal Tortoriello firmando su afiliación a La Libertad Avanza junto al senador Enzo Fullone pertenece a esa segunda categoría. No fue un trámite partidario ni una imagen de ocasión. Fue la señal más clara de que la carrera hacia la Gobernación de Río Negro ya empezó y de que el diputado decidió dejar de jugar como aliado para convertirse, formalmente, en libertario.
La escena también cerró una etapa. Durante meses, Tortoriello caminó cerca de La Libertad Avanza sin asumir el costo político de afiliarse, aunque respaldó los proyectos del presidente como la eliminación al subsidio de la tarifa de gas. Con la firma estampada en la ficha partidaria quedó definitivamente atado al destino del espacio de Javier Milei y, sobre todo, a la disputa que ya asoma por la candidatura a gobernador de 2027. Desde ahora, también dependerá de las definiciones que lleguen desde la Casa Rosada.
El recorrido político del exintendente de Cipolletti volvió a alimentar un debate que lo acompaña desde hace años. En poco más de una década pasó por el PRO, perdió la interna dentro del partido amarillo, creó su propio espacio, selló una alianza electoral con La Libertad Avanza en 2025 y ahora dio el paso hacia la afiliación plena. Un recorrido que para sus críticos refleja una forma personalista de construir poder y que sus seguidores interpretan como una adaptación al nuevo mapa político. Lo cierto es que la foto terminó de despejar cualquier duda sobre dónde necesita jugar.
Desde que perdió la elección frente a Alberto Weretilneck en 2023, Tortoriello nunca abandonó el discurso de candidato. Cambiaron los escenarios, cambiaron los partidos y cambiaron los aliados, pero el mensaje se mantuvo prácticamente intacto. Desde su rol de empresario exitoso, instala la necesidad de construir una alternativa para los rionegrinos.
El problema es que ahora esa aspiración dejó de depender únicamente de su voluntad. La afiliación abrió la puerta de una disputa mucho más compleja, porque dentro de La Libertad Avanza nadie parece dispuesto a regalarle el liderazgo provincial. El armado libertario tiene dos figuras de peso y un solo lugar para encabezar la boleta de 2027: Tortoriello o Fullone.
El roquense llegó al Senado tras la anunciada caída en desgracia de Lorena Villaverde y, desde entonces, se transformó en el principal ordenador político del espacio en Río Negro. Es quien suma dirigentes, negocia incorporaciones y marca el rumbo del partido en la provincia. Sin embargo, el sello formal continúa en manos de la cuestionada empresaria, que conserva la presidencia partidaria.
Fullone tampoco oculta sus aspiraciones. También quiere competir por la Gobernación. La fotografía de la afiliación mostró sonrisas, abrazos y gestos de unidad para acallar las versiones sobre un supuesto distanciamiento. Pero detrás de esa puesta en escena ya comenzó una disputa que no se resolverá en Río Negro. La última palabra llegará desde Buenos Aires. Karina Milei y Martín Menem serán quienes definan quién representará al espacio.
Pero llegar a esa definición no dependerá solamente de la política. Mientras busca consolidarse como el candidato libertario para 2027, Tortoriello sigue cargando con una causa que la Justicia se niega a cerrar. Esta semana el Superior Tribunal de Justicia (STJ) volvió a rechazar planteos de su defensa en el expediente Techo Digno, que investiga el pago de cinco mil millones de pesos por viviendas que nunca se terminaron.
El fallo no resolvió la cuestión de fondo. Pero volvió a dejar un mensaje político y judicial: una vez más, la estrategia defensiva no consiguió frenar el avance del proceso. Y sobre ese escenario aparece otro factor que puede resultar determinante: si hubiera una condena firme antes de las elecciones, la Ley de Ficha Limpia le impide competir por un cargo electivo.
Del otro lado del escenario político, aunque con una mirada puesta en el mismo tablero, Alberto Weretilneck volvió a hacer lo que mejor sabe: leer el momento y moverse con precisión.
Apenas oficializada la designación de Diego Santilli como jefe de Gabinete, el gobernador lo felicitó por X y el martes viajó a Buenos Aires para participar de la asunción. Hubo saludo, felicitación y foto. Pero el verdadero destinatario de ese gesto estaba algunos metros más allá del protocolo.
Weretilneck nunca logró construir un vínculo político sólido con Javier Milei y la relación con Karina es inexistente. Mientras tanto, el Gobierno nacional reorganizó buena parte de su estrategia territorial alrededor de Santilli. Por eso la presencia del mandatario rionegrino en ese acto tuvo una lectura que fue mucho más allá de la cortesía institucional.
Y Río Negro ocupa un lugar importante dentro de ese tablero con las inversiones energéticas más importantes del país en su costa, Weretilneck necesita mantener abiertos todos los canales posibles con el poder nacional. Una relación aceitada con la Casa Rosada puede convertirse en un activo político decisivo en los próximos meses.
A medida que se acerca 2027, las certezas empiezan a escasear y las necesidades políticas quedan cada vez más expuestas. Detrás de cada foto, cada afiliación, cada acto y cada declaración pública ya empezó una campaña que nadie reconoce formalmente, pero que todos juegan pensando en las candidaturas. Que en el partido libertario se definirán en Buenos Aires.