Tras haber celebrado una multitudinaria misa en Paysandú, el papa León XIV a Montevideo centró la actividad de este sábado en Montevideo con una fuerte impronta social y pastoral. En sus encuentros con vecinos de Casavalle, docentes y estudiantes de la Universidad Católica del Uruguay (UCU), y miles de fieles reunidos en el Estadio Centenario, el Pontífice insistió en una idea que atravesó toda la jornada: la fe no puede permanecer al margen de los problemas concretos de las personas. La pobreza, la inseguridad, la falta de oportunidades educativas, la violencia y los desafíos que plantea el desarrollo tecnológico fueron algunos de los temas centrales de sus intervenciones.
En cada escenario, León XIV buscó vincular el mensaje del Evangelio con las responsabilidades de la sociedad contemporánea. La agenda montevideana comenzó en el barrio Casavalle, continuó en la Universidad Católica y tuvo su cierre multitudinario en el Estadio Centenario, donde el Papa participó de una vigilia de oración con una importante presencia de jóvenes.
Casavalle: el Papa llamó a no mirar hacia otro lado frente a la pobreza y la violencia
La primera actividad de la tarde fue en la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, en Casavalle, donde León XIV tomó contacto con una comunidad que enfrenta problemas de inseguridad, vulnerabilidad económica y dificultades sociales. Allí escuchó los testimonios de Angélica, Alan y Katherine, tres personas que compartieron experiencias vinculadas con el trabajo comunitario, la solidaridad y las dificultades cotidianas de las familias del barrio.
El Pontífice agradeció especialmente que hubieran abierto sus corazones para compartir lo que definió como el triunfo de la vida, la fe y la esperanza.
Para desarrollar su mensaje, León XIV recurrió a la parábola del buen samaritano, relatada en el Evangelio de Lucas. La historia de un hombre que es asaltado y abandonado en el camino le permitió establecer una comparación con las situaciones de violencia y exclusión que atraviesan muchas comunidades.
El Papa cuestionó especialmente la indiferencia de quienes observan el sufrimiento ajeno, pero eligen continuar su camino. "No podemos pasar de largo cuando sabemos que hay niños en Uruguay que no van a la escuela por miedo a no volver", expresó.
También puso el foco en las dificultades que atraviesan las familias para garantizar la alimentación de sus hijos: "No podemos acallar nuestra conciencia cuando constatamos que una madre no tiene los medios para alimentar a sus hijos".
El Papa fue todavía más contundente al referirse a las condiciones de vida que deberían estar garantizadas para cualquier niño o adolescente. "Un hijo de este país (por Uruguay), tan rico en recursos, no debería irse a dormir sin comer, ni debería renunciar a recibir una educación y un futuro dignos debido a la inseguridad que reina en las calles", sostuvo.
León XIV utilizó los testimonios para insistir en que la respuesta a los problemas sociales no puede quedar exclusivamente en manos de las organizaciones religiosas. "Tenemos que trabajar unidos: la Iglesia, la comunidad civil y el Estado", afirmó.
La propuesta estuvo acompañada por una referencia a Fratelli tutti, la encíclica de su antecesor Francisco sobre la fraternidad y la amistad social. Allí se plantea que la manera en que una sociedad trata a las personas que sufren revela el sentido de sus proyectos económicos, políticos, sociales y religiosos.
Durante la visita también se destacó el proyecto de construcción de viviendas para familias de bajos recursos impulsado desde la parroquia y acompañado por benefactores de The Papal Foundation. León XIV pidió que esos espacios sean mucho más que un techo: que se conviertan en hogares donde las familias puedan crecer con dignidad, paz y esperanza.
Su mensaje terminó con una consigna tomada de la propia parábola: "Ve, y haz tú lo mismo".
León XIV explicó por qué la educación debe poner a la persona antes que la inteligencia artificial
El segundo encuentro tuvo lugar en la Universidad Católica del Uruguay, donde el Papa se reunió con docentes, autoridades académicas y estudiantes. La visita tuvo también un significado histórico: habían transcurrido poco más de 38 años desde que Juan Pablo II había visitado esa misma casa de estudios.
Ante la comunidad universitaria, León XIV desarrolló una reflexión sobre la misión educativa a partir de los cinco sentidos humanos: la vista, el tacto, el gusto, el olfato y el oído.
Su planteo fue que la educación no puede reducirse a transmitir información o acumular conocimientos. Debe contribuir a formar personas capaces de contemplar, discernir, relacionarse, construir vínculos y reconocer la dignidad de los demás.
Uno de los pasajes más relevantes estuvo relacionado con la inteligencia artificial y el avance de las nuevas tecnologías.
"Es urgente, entonces, que nuestra educación escolar y universitaria contribuya al uso sabio de las tecnologías y la IA, colocando a la persona antes que al algoritmo", expresó.
La frase sintetizó una preocupación central de su discurso: que el desarrollo tecnológico no termine desplazando la capacidad humana de pensar, sentir, discernir y establecer relaciones.
El Papa planteó que es necesario armonizar las inteligencias técnica, emocional, social, espiritual y ecológica. No cuestionó el conocimiento tecnológico en sí mismo, sino su utilización sin criterios éticos ni una perspectiva centrada en las personas.
En ese sentido, León XIV recuperó también la idea de que el ser humano es una unidad de cuerpo y alma y que reducirlo a un objeto disponible para cualquier utilización constituye una negación de su dignidad.
El Estadio Centenario: una vigilia multitudinaria para cerrar la jornada
El último escenario de la jornada fue el Estadio Centenario, uno de los lugares más emblemáticos de Uruguay, construido para el Mundial de fútbol de 1930.
Miles de personas se congregaron para participar de la vigilia de oración y recibir al Pontífice. La convocatoria reunió a jóvenes, familias y comunidades religiosas de Uruguay y de otros países de la región.
La recepción estuvo atravesada por expresiones de entusiasmo y cantos como "Papa León, te queremos un montón", mientras el Sumo Pontífice recorría el estadio a bordo del papamóvil.
El cardenal Daniel Sturla, arzobispo de Montevideo, destacó el significado del lugar elegido para el encuentro. Recordó que el Centenario es un espacio de identidad nacional, donde Uruguay se reconoce como pueblo. Con una referencia futbolera, resumió el sentimiento de la jornada: "Tener al Papa entre nosotros es un golazo".
Sturla también invitó a los cristianos a no permanecer como espectadores de su propia fe, sino a llevarla a la vida cotidiana, en el barrio, la familia y el trabajo. La música, las oraciones y la participación juvenil formaron parte de la vigilia, que cerró una jornada en la que León XIV buscó acercar el mensaje de la Iglesia a distintas realidades de la sociedad uruguaya.