Una técnica centenaria que tiene auge en el siglo XXI

Fracking… la historia no contada

Con lo bueno y lo malo de cada decisión, los actores debieron asumir los riesgos inherentes las medidas adoptadas para llevar adelante este desarrollo. Cual es el motivo del auge de los No Convencionales. El modelo es sostenible independientemente de las variables económicas.
jueves, 17 de octubre de 2019 · 11:05

En los últimos años el desarrollo más importante de la economía argentina estuvo centrado en los No Convencionales. Desde el problemático y controvertido acuerdo YPF-Chevron, gestionado en el gobierno de Cristina F. Kirchner y Jorge Sapag; hasta la implementación del blindaje sindical acordado entre Mauricio Macri y Guillermo Pereyra.

Con lo bueno y lo malo de cada decisión, los actores -sin juicio de valor- debieron asumir los riesgos inherentes las medidas adoptadas para llevar adelante este desarrollo.

La sociedad argentina comenzó a escuchar de “fracking” hace apenas una década. La técnica lleva invertido millones de dólares en investigación y desarrollo con el objetivo de mejorar lo que hoy se conoce como “fractura hidráulica”.

Para los ingenieros en petróleo o los profesionales de la industria, entender la técnica de fracking o explotación de esquito bituminoso es como conversar sobre el sabor de la manzana en el mercadito del barrio. Una comparación poco científica, pero ilustrativa, para demostrar el conocimiento que tiene la industria del tema. La manzana se remonta a los relatos bíblicos y el fracking, a más de 100 años.

Los datos históricos ubican a esta técnica centenaria durante la batalla de Frederiksburg (Virginia-1862). La controvertida técnica fue utilizada y patentada por el Coronel Edwad Al Robert con el nombre de “apisonamiento de fluido” o “torpedo explosivo”.

Con la implementación de un explosivo en un canal estrecho que pudiera liberar el apisonamiento, la producción de petróleo (en EEUU) aumentó considerablemente en esos años.  A partir de este modelo, la industria realizó varias pruebas y ensayos hasta llegara a sustituir la nitroglicerina por un líquido no explosivo.

En síntesis, el fracking nació en 1862 y la fractura hidráulica comenzó en 1930. Aún así, durante tres décadas la industria norteamericana continuó con pruebas y ensayos hasta alcanzar un método de perforación eficiente.

Para ese entonces, el uso intensivo de la fractura hidráulica en Estados Unidos despertó la ilusión del presidente Geral Ford; que se atrevió a promover en el discurso del Estado de la Unión el desarrollo del esquito bituminoso (1975). Algo muy similar a los discursos de los políticos argentinos en la presente década.

La realidad es que la idea del presidente Ford tardó 40 años en llevarse a cabo. Reducir las importaciones de petróleo en Estados Unidos y convertir a esa nación en un nuevo jugador mundial se alcanzó en la administración de Donald Trump.

El "sueño americano" tardó cuatro décadas en desarrollar e implementar una técnica que lleva más de 100 años. Algo poco lógico para el pensamiento occidental.

Política de estado o estrategia comercial 

Este interrogante desvela una situación que, hasta el momento, ninguno de los políticos son capaces de exponer socialmente. La respuesta deja lo técnico o tecnológico de lado, para centrarse en lo político y económico.

Al analizar la linea de tiempo se observa la poca oferta mundial y los conflictos geopolíticos que influyeron directamente en el precio internacional del barril. Estas medidas intervinieron directamente en la decisión estratégica de las inversiones de petroleras.

Un barril a U$D 100 posibilitó a varios países (o estados) exportadores aumentar el gasto público y también, explotar el petróleo de esquito con la técnica de fractura hidráulica

 

En síntesis, los precios altos incentivaron la inyección de capital en la industria hidrocarburífera de los Estados Unidos; y paralelamente, el incremento en la producción en ese país. Salvando las distancias (geográficas, económicas, políticas y gremiales) es caso norteamericano es muy similar a la realidad Argentina de la última década.

El modelo de Vaca Muerta instalado por los gobiernos tiene más 40 años en los Estados Unidos. Su desarrollo e implementación no fue producto de una política de estado o un acuerdo empresa-gremio. El desarrollo se basó en un modelo económico donde los inversionistas estudian las variables y deciden invertir -a riesgo- en una u otra actividad industrial, sin miramientos sociales.

Los síntomas actuales de la economía mundial pronostican un camino recesivo para los próximos años. Este escenario mundial conlleva retracción del consumo y mayor oferta en los mercado globales. La simple deducción implica, un precio del barril por debajo de los U$D 55, y la necesidad de redefinir el desarrollo de Vaca Muerta.

Un escenario diferente para "el sueño argentino/neuquino" de la última década. Un gran desafío para las nuevas gestiones gubernamentales, para los empresarios y los gremios. Pero, especialmente, para la sociedad que deberá saber esperar el momento de crecer.

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