COLUMNA DE OPINION

Repensar el cuidado del ambiente y la movilidad sustentable

Lo que vendrá: el uso creciente de vehículos eléctricos, el acrecentamiento de tecnologías limpias.
sábado, 18 de abril de 2020 · 16:08

La declaración de emergencia nacional sanitaria por el covid 19 y las medidas de aislamiento obligatorio dispuestas por el gobierno a través del DNU 297/20 y normas complementarias, nos obligó a desarrollar nuevos hábitos y conductas que cambiaron nuestra perspectiva y manera de relacionarnos en el plano personal, social, económico, laboral y ambiental.

La tecnología y la creatividad se convirtieron en aliados estratégicos para sostener vínculos familiares y laborales, para aprender e incorporar nuevas herramientas en un sinfín de actividades de la vida cotidiana.

El ambiente que nos rodea, entre otras cosas, se vio beneficiado directamente con la reducción de efluentes industriales y gases producidos por la quema de combustibles fósiles de la gran masa que integra el parque automotor. 

A punto de cumplirse el primer mes del aislamiento social y parate económico que modifico nuestra realidad y vida en general, en este artículo nos proponemos reflexionar donde estamos, que podemos hacer y hacia dónde vamos a corto, mediano y largo plazo.

Como punto de partida, podemos decir que la crisis no cambió el mundo. Lo que produjo es la aceleración rápida de tendencias que ya se venían gestando en el tejido de la sociedad. Por ejemplo, la educación online, el trabajo remoto, teletrabajo o home working, utilización de datos, big data, aplicaciones inteligentes para medicina, ciencia, logística, consumo responsable, conciencia ambiental y distintas formas de desplazamiento.

Esta toma de conciencia y aceleración de tendencias tiene de base un cambio cultural de la vida privada con respecto del uso de lo público y la concepción del interés general. Los más jóvenes son quienes naturalizan fácilmente practicas más amigables con la naturaleza, el ambiente y la adaptación a las nuevas reglas de juego.

La crisis nos trae una gran incertidumbre sobre la inflación, daños y pérdidas económicas, recesión, niveles de endeudamiento y sobre todo el tiempo y costo que nos llevara recomponernos.

Sin embargo, lo positivo es que la pandemia no va a parar la incipiente tendencia de protección ambiental, la electrificación vehicular y desarrollo de la movilidad sustentable como forma de desplazamiento. Todo lo contrario, existe una evolución en el nuevo inconsciente colectivo que no tiene marcha atrás.

Lo dicho no se modifica por el hecho que en lo inmediato la mayoría de las personas no estén comprando ni pensando en adquirir vehículos de ningún tipo debido a la contracción económica. Pero no es menos cierto que el mercado global vehicular se vea afectado.

Ante esta circunstancia, el uso de la bicicleta y motos eléctricas son alternativas de transición hacia una movilidad sustentable y una mejor calidad de vida. Es fundamental la planificación de la movilidad.

A continuación, analizaremos brevemente los beneficios y que decisiones deberían tomarse para integrar y potenciar este cambio de conciencia y tendencia colectiva de los ciudadanos con políticas públicas y privadas que impulsen la incorporación racional, progresiva, masiva y exponencial sobre la base de la sustentabilidad, eficiencia energética, tecnología, planificación y seguridad.

La bicicleta es un medio de movilidad con beneficios en la salud respiratoria, cardiovascular, psíquica. Alivia el uso del espacio público y ayuda a resolver el problema de los estacionamientos. En argentina, grandes ciudades vienen trabajando para introducirla como una forma de desplazamiento habitual, generando infraestructura y educación.

En estos momentos, es una gran oportunidad para promover su uso masivo para mantener el distanciamiento y para repotenciar su utilización de manera permanente. Se necesita que la planificación urbana se adapte a las nuevas necesidades y sea acompañada de políticas públicas alineadas, generando infraestructura, aumento de ciclovías para recorrer las ciudades desde los puntos periféricos hacia zonas céntricas y de mayor concentración de personas y la puesta de bicicleteros seguros y gratuitos en espacios públicos y privados.

Por su parte, los vehículos eléctricos tienen beneficios ambientales, consumen menos energía, los motores tienen poco mantenimiento, no producen polución acústica y no emiten CO2 generador de gases de efecto invernadero (GEI) que afectan el cambio climático. Generan un gran ahorro debido a su autonomía y el rendimiento de la carga eléctrica.

El nuestro país la iniciativa de promoción ha sido muy tibia, aislada y sin escala. La ciudad de Buenos Aires Aires, Córdoba, Mendoza, Rosario, Santa Fe lanzaron planes pilotos incorporando colectivos, buses o trolebuses eléctricos. Lamentablemente desde su lanzamiento, estas decisiones se hicieron sin una decisión política nacional y de forma no integrada.  

Lo positivo es que de alguna manera permitieron hacer visible la electromovilidad y un camino recorrido por muchos emprenderos y esto lo puede volver un protagonista principal.  

Argentina posee todas las condiciones para el desarrollo de la movilidad sustentable, al igual que los recursos privilegiados para la generación de energía de fuentes renovables. Las grandes reservas de litio, recurso necesario para la fabricación de baterías, es un potencial que podría aprovecharse.

El uso de la bicicleta, motos y vehículos eléctricos como puntapié inicial requiere ser tema prioritario en la agenda política y que se tomen decisiones en consecuencia. En segundo lugar, es indispensable una Ley Nacional de presupuesto mínimo, que luego sea complementada por leyes provinciales y ordenanzas municipales, que fije las condiciones para la fabricación, importación, comercialización, desarrollo, condiciones de facilidades, financiamiento, beneficios de exenciones en tasas, impuestos y aranceles para la compra e implementación de colectivos, buses, taxis, remises, motos, bicis, utilitarios eléctricos, y al mismo tiempo para la infraestructura de recarga, promoviendo la utilización discriminada de energías renovables regionales o cercanos a los puntos de carga. Generar educación y concientización en los consumidores y usuarios iniciando campañas que alienten a la población a utilizar cualquier tipo de movilidad limpia y sustentable.

Si hay algo que esta pandemia nos está enseñando es que por alguna razón llegamos hasta acá como llegamos, que estamos a tiempo de actuar y tomar nuevos desafíos individuales y colectivos para podamos vivir en un mejor país, con salud, calidad de vida y amigables con la naturaleza y el ambiente.

*Fernando Zubillaga. Es Abogado egresado de la Universidad de Buenos Aires en el año 2001. Especialista en Derecho Ambiental. Miembro del Colegio de Abogados de Entre Ríos (CAER), Colegio de Abogados y Procuradores de Neuquén (CAyPN) y del Colegio Público de Abogados de la Capital Federal (CPACF).

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