Mientras Neuquén atraviesa uno de los momentos de mayor expansión económica de su historia impulsado por Vaca Muerta, el principal desafío ya no pasa solamente por crecer, sino por lograr que ese desarrollo llegue de manera equilibrada a todas las regiones de la provincia. Ese fue el eje que planteó el gobernador Rolando Figueroa durante su participación en el ciclo Construyamos Puentes, organizado por la Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO) en Buenos Aires.
Desde el predio ferial de La Rural, Figueroa sostuvo que la infraestructura es una herramienta fundamental para reducir brechas históricas y generar igualdad de oportunidades entre las distintas localidades neuquinas. "Desarrollar la infraestructura es generar igualdad, es comunicarse, es eliminar injusticias", afirmó el mandatario al exponer sobre los desafíos que enfrenta una provincia que crece a un ritmo acelerado y necesita acompañar ese proceso con inversiones estratégicas.
Rutas, escuelas y hospitales para integrar el territorio
La estrategia provincial contempla una inversión cercana a los 1000 millones de dólares anuales en obras destinadas a fortalecer la conectividad y los servicios esenciales.
Entre los proyectos más importantes se encuentran la repavimentación de rutas existentes, la construcción de mil kilómetros nuevos de pavimento, la ejecución de hospitales y la ampliación de infraestructura educativa mediante nueve escuelas técnicas que sumarán 85.000 metros cuadrados.
Para el gobierno de la provincia de Neuquén, estas obras no sólo representan mejoras materiales, sino también herramientas para garantizar derechos y generar arraigo. Una ruta pavimentada facilita el acceso a la salud, a la educación y al trabajo. Una escuela técnica acerca oportunidades de formación. Un hospital reduce distancias y mejora la atención de miles de familias.
La importancia de la calidad para construir igualdad
El desafío, sin embargo, no se limita a construir más infraestructura. También implica garantizar calidad en cada proyecto para que las obras tengan un impacto duradero en las comunidades.
La importancia de la calidad en la infraestructura pública resulta clave para asegurar que escuelas, hospitales y redes de servicios puedan responder a las necesidades actuales y futuras de la población. En ese sentido, el crecimiento territorial no se mide únicamente por la cantidad de obras ejecutadas, sino también por la capacidad de esas inversiones para mejorar la vida cotidiana de las personas.
Figueroa destacó que la educación constituye uno de los pilares centrales de esa estrategia y recordó el alcance del programa de becas Gregorio Álvarez, que beneficia a más de 20.000 estudiantes en toda la provincia.
El desafío de llegar donde antes no llegaba el desarrollo
Uno de los ejemplos que mencionó el gobernador refleja una de las paradojas históricas de Neuquén: localidades productoras de gas que durante años no contaron con acceso a ese servicio en sus propios hogares.
La expansión de las redes de gas hacia distintas localidades cordilleranas busca revertir esa situación y garantizar que los beneficios del crecimiento energético también se traduzcan en mejoras concretas para los habitantes. La mirada oficial apunta a construir una provincia más integrada, donde el lugar de residencia no determine las posibilidades de acceder a servicios básicos, educación o empleo.
Una oportunidad histórica para las próximas generaciones
Durante su exposición, Figueroa definió el momento actual como una oportunidad histórica para Neuquén y para el país. Consideró que el desafío no es únicamente económico ni político, sino también generacional.
Bajo esa premisa, la infraestructura aparece como el puente entre el crecimiento productivo y el desarrollo humano. La meta es que los recursos que genera la provincia permitan construir un territorio más conectado, con mejores servicios y con oportunidades distribuidas de manera más equitativa entre sus distintas regiones.
En esa visión, cada ruta, cada escuela, cada hospital y cada extensión de red de gas forman parte de una misma política: transformar el crecimiento económico en igualdad territorial.