El referéndum que debía poner en manos de los vecinos de Allen el futuro político de Marcelo Román quedó en suspenso. La Junta Electoral Municipal advirtió que es "materialmente imposible" cumplir con la fecha del domingo 8 de noviembre y frenó la organización de la consulta, que ahora no tiene un nuevo día confirmado. La decisión vuelve a alterar un proceso que ya pasó por el Concejo Deliberante, los tribunales y una campaña de recolección de firmas que alcanzó el respaldo necesario para avanzar con la revocatoria del intendente.
La postergación llega apenas cinco días después de que el Concejo Deliberante aprobara la convocatoria al referéndum por seis votos contra tres. Con 4.771 firmas consideradas válidas, la iniciativa había superado el requisito establecido para que los vecinos pudieran pronunciarse sobre la continuidad del jefe comunal. El calendario parecía encaminado hacia una fecha concreta, pero la Junta Electoral puso ahora un freno y dejó sin certezas el momento en que se resolverá la consulta.
Las urnas quedaron en suspenso
El argumento de la Junta Electoral Municipal apunta a los preparativos que todavía faltan para organizar la votación. El organismo informó que solicitó al Tribunal Electoral Provincial la versión original del padrón que se utilizará en el referéndum, un documento que deberá ser requerido a la Cámara Nacional Electoral. Sin ese material, la organización de la consulta no puede completar una de las etapas centrales del proceso.
Pero el padrón no es el único problema. La Junta también pidió los elementos necesarios para llevar adelante la elección, entre ellos urnas, sobres, planillas y boletas. A eso se suma la designación de las escuelas, las autoridades de mesa y la elaboración del cronograma electoral. Según lo informado, se utilizarán los mismos establecimientos educativos que funcionaron durante las elecciones de 2023.
La recepción de esos recursos será determinante para establecer cuándo podrán abrirse las mesas. Por ahora, el organismo no fijó una nueva fecha y tampoco hay un plazo confirmado para completar los preparativos. Así, la votación que debía realizarse dentro de poco más de dos semanas quedó sin calendario, en una ciudad que lleva meses atravesada por una disputa política e institucional.
De las firmas a una nueva postergación
Para entender el alcance de la decisión hay que volver al origen del proceso. Los impulsores de la revocatoria consiguieron reunir las adhesiones necesarias para activar el mecanismo previsto en la Carta Orgánica Municipal. La cifra de 4.771 firmas válidas superó el piso requerido y obligó a avanzar con la convocatoria a una consulta popular.
El resultado fue un revés para la estrategia política de Román, que había cuestionado el procedimiento y buscado que la Justicia lo dejara sin efecto. La convocatoria aprobada por el Concejo Deliberante abrió una instancia diferente de la disputa: ya no se trataba solamente de una pelea entre el intendente y los concejales, sino de someter la continuidad del mandato a la decisión de los electores.
Sin embargo, alcanzar las firmas no significaba que el jefe comunal hubiera perdido la Intendencia. Para que la revocatoria avance deben cumplirse las etapas institucionales correspondientes y realizarse la consulta. Ahora, con la suspensión dispuesta por la Junta Electoral, ese paso quedó postergado y la definición vuelve a depender de que se resuelvan los obstáculos organizativos.
Román volvió al despacho, pero la crisis no terminó
La situación actual también tiene un antecedente judicial que explica la dimensión del conflicto. En agosto, el Superior Tribunal de Justicia de Río Negro anuló las ordenanzas con las que el Concejo Deliberante había dispuesto la suspensión preventiva de Román. El fallo permitió su regreso a la Intendencia y significó un revés para los concejales que habían intentado apartarlo del cargo por esa vía.
Pero la resolución no cerró la disputa. La revocatoria siguió su propio recorrido y los impulsores consiguieron las firmas necesarias para llevar la continuidad del intendente a las urnas. Román, por su parte, también cuestionó judicialmente el procedimiento, en una controversia cuyo desenlace no quedó definido por aquella sentencia del máximo tribunal.
En paralelo, el jefe comunal enfrenta una investigación penal por presuntos delitos de peculado y malversación de fondos. Esas actuaciones forman parte del contexto político que rodea la crisis municipal, aunque las acusaciones deben ser investigadas y no equivalen a una condena.
La tensión también tuvo una expresión pública cuando Román se mostró junto al diputado nacional de La Libertad Avanza, Aníbal Tortoriello, en medio del avance de la revocatoria. La imagen se conoció cuando el intendente atravesaba una etapa decisiva de su disputa política, pero no implicó por sí misma un respaldo formal del partido a su continuidad.
Allen sigue esperando una definición
La suspensión deja una pregunta central sin respuesta: cuándo podrán votar los vecinos. La Junta Electoral debe completar los preparativos y contar con los materiales necesarios, pero hasta el momento no informó una fecha alternativa. Tampoco se puede afirmar que la consulta haya sido cancelada definitivamente.
Lo concreto es que el 8 de noviembre dejó de ser una fecha segura para una votación que debía resolver una de las mayores disputas políticas recientes de Allen. La iniciativa ciudadana superó el requisito de firmas, el Concejo Deliberante aprobó la convocatoria y la Junta Electoral debía organizar el acto electoral. Ahora, el proceso quedó trabado por dificultades que el organismo considera imposibles de superar dentro del plazo previsto.
Mientras tanto, Román, que llegó a la intendencia de la mano de la UCR y apenas asumió saltó a La Libertad Avanza, continúa al frente del municipio y la revocatoria permanece pendiente. La crisis que comenzó con el enfrentamiento institucional y pasó por los tribunales suma ahora otro capítulo: una consulta popular que tenía fecha, pero que deberá esperar hasta que la organización electoral esté en condiciones de llevarla adelante.