NEUQUÉN

MPN: dos miradas, a 61 años de la fundación

Donde Figueroa ve un cerramiento, los azules ven un sistema de autoprotección. ¿Se viene el portazo? Esa es la cuestión.
sábado, 4 de junio de 2022 · 21:37

Bien podría decirse que este nuevo aniversario encuentra al MPN -nacido el 4 de junio de 1961, en Zapala- como seguramente lo soñaron sus fundadores: con un protagonismo absoluto en la escena política neuquina, a punto tal que ha ganado todas y cada una las elecciones provinciales, desde entonces a la fecha.

Dueño de contrapuntos que generaron cambios sin resignar hegemonía (acaso, Felipe Sapag vs Jorge Sobisch o Jorge Sobisch vs Jorge Sapag), el partido ha evidenciado una innegable habilidad para renovar periódicamente su vigencia, sin resignar mandatos fundacionales como la defensa a ultranza del federalismo, que es oportuna y particularmente exacerbada cada cuatro años.

“El movimiento” logró instalar la sensación de que en cada interna por la candidatura (obligación auto impuesta) se definía al próximo gobernador, cosa que hasta aquí ha ocurrido. No obstante, los nuevos tiempos y la certeza de que quien conduce tiene la sartén por el mango, abrieron un nuevo escenario: el de los referentes que van por fuera, con los riesgos que ello implica.

Quien dio el primer paso fue Sobisch, tres veces gobernador por el MPN y luego candidato por la Democracia Cristiana (DC), sello al que rescató literalmente del ostracismo. Luego llegó el turno de Rolando Figueroa, quien amagó con ir por fuera luego de su derrota interna frente Omar Gutiérrez (en 2018 por la candidatura a gobernador 2019), pero lo evaluó y, como él mismo gusta decir, volvió al llano.

Primero tragó saliva y después sonrió. Figueroa derrotó a la candidata Azul María Eugenia Ferraresso en las Primarias (PASO) de 2021 y consolidó su camino rumbo a la banca que hoy ocupa y que es la única que tiene el partido provincial en la Cámara Baja del Congreso de la Nación.

Le ganó a la estructura, al aparato, pero sabe que una elección no es igual a la otra y se dice que ha comenzado a contemplar la posibilidad de esquivar la interna para ir directamente por fuera. Es decir, como lo hizo Sobisch, sin éxito; y como también lo hizo Horacio “Pechi” Quiroga cuando, tras perder la candidatura a gobernador con Martín Farizano, fue por fuera en busca de la Intendencia capitalina y ganó. Fundó su propio partido (Nuevo Compromiso Neuquino), con el que logró sortear a la UCR. Corría 2011 y todavía se daba por acreditado que quien conducía el municipio indefectiblemente ganaría la interna radical, cerrada y de escasa participación. Hoy la realidad es otra y no viene al caso repasarla; en todo caso, alcanzará con decir que aún no ha surgido, en el arco opositor, quien se muestre decidido o decidida a plantarle cara al proyecto reeleccionista del intendente Mariano Gaido, uno de los máximos referentes del MPN Azul.

En fin, se murmura -como lo anticipamos en exclusiva- que Figueroa analiza o analizaría la posibilidad de ir por fuera, porque ve que le resultaría complejo sortear las normas escritas y no escritas que rigen a la política interna. Entre las escritas, el diputado atacó a las limitaciones que la Convención impuso a los extra partidarios e independientes que busquen acceder a cargos electivos de envergadura. A partir de una resolución que remite a julio de 2021 se exige antigüedad en la afiliación o superar una instancia de evaluación que estará en manos de los convencionales, hoy azules.

Figueroa (y el sector Azul y Blanco, tercero en discordia que se referencia en la dirigencia del gremio petrolero) ven en esto un cierre hacia adentro, algo así como una introspección concebida para limitar cualquier apertura (importante). Lo que en cambio ven los Azules es una medida de autoprotección llamada a evitar que supuestos pícaros busquen ingresar, hacerse fuertes y horadar desde adentro. Obviamente, Figueroa no comulga con ello; y son precisamente estas las dos miradas que existen en este 61 aniversario que encuentra al partido parado, una vez más, en el centro del ring.

Se ha escuchado por ahí que si Figueroa decide ir por fuera se llevará poco y nada, pero quién sabe. Está claro que a Sobisch no le alcanzó, no obstante logró ingresar tres diputados provinciales cuando fue candidato a gobernador por la DC y una concejala cuando, a los pocos meses, fue candidato a intendente por el mismo partido; dos años después intentó reforzar el bloque, pero la DC y su hijo Gastón no alcanzaron el objetivo. Esa vez el ex gobernador no estuvo en la boleta.

Al igual que Sobisch (y más allá de un grupo de fieles) Figueroa se tiene a sí mismo con su imagen y las encuestas; entonces se impone una pregunta: ¿Qué posibilidades tiene de que aquellos que expresan disidencias internas lo sigan en buen número? Quién sabe, por ahora es un misterio. Lo que se sabe es que el diputado formalizó su reclamo con una presentación. Y que a las pocas horas el presidente del MPN, Gutiérrez, ensayó una respuesta. Destacó que desde el primero de abril se presentaron otras 10 mil fichas de afiliación producto, por supuesto, del intenso trabajo militante que no se agotó en la peregrinación a El Chocón, a la que le seguirá otra prevista para este viernes 10 a Zapala, el pago chico del precandidato a gobernador, Marcos Koopmann.

Como se dijo desde estas columnas, Koopmann está blindado por Gutiérrez (candidato a la reelección en la Junta de Gobierno del partido) por Jorge Sapag (candidato a la Convención) y por Gaido. Entonces no necesita, al menos por ahora, entrar en confrontaciones que puedan mellar su mensaje de unidad. Lo suyo es el contacto face to face destinado a instalar su imagen. En función de eso estuvo esta semana en Villa La Angostura, Piedra del Aguila, Picún Leufú, Centenario y por supuesto en distintos barrios de la capital neuquina como Islas Malvinas, Huiliches y Villa Ceferino.

Figueroa responde con afirmaciones como las que expresó hace una semana en la AM550, en el sentido de que primero están los proyectos para resolverles los problemas a la gente y luego las candidaturas. En paralelo, reniega del estado de campaña permanente, insiste con el reclamo por el regreso de la tarifa Comahue (que establecía precios diferenciados para la provincia como productora de energía eléctrica, pero que fue arrebatada en los ´90), se despacha contra el centralismo porteño y pide equidad en materia de subsidios al transporte. Ha dicho y ha repetido que más de mil técnicos (entre los que seguramente se encuentra la doctora Luciana Ortiz Luna) trabajan en la propuesta que expondrá ante los neuquinos y neuquinas. La premisa de una provincia diferente y de una clase política que no se mire su propio ombligo, son parte de los discursos que ensaya en sus recorridas, que por supuesto también son maratónicas.

En fin, luego del chocolate, las tortas fritas y la música del festejo sabatino (en la casa de Olascoaga) se irán acomodando las piezas y se verá si eso de la posibilidad de jugar por fuera es una maniobra destinada a inquietar o una posibilidad concreta que, llegado el caso, obligará a ciertos replanteos en la estrategia azul. Es política, ni más ni menos que eso; y todos estos actores saben muy bien cómo jugarla.

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