CUARENTENA EN UN HOTEL

"El control médico en Ezeiza es una farsa, nos querían dar Clonazepam"

La odisea que vivió una mujer repatriada en el aeropuerto y en un hotel argentino.
lunes, 6 de abril de 2020 · 16:06

En tiempos de cuarentena obligatoria, las historias de los viajantes argentinos que se vieron sorprendidos por el coronavirus a miles de kilómetros de casa, no dejan de asombrar. Verónica, de Temperley, vivió una pesadilla al regresar de España, puntualmente de Madrid. Vivió 10 días de "terror" en un hotel de Capital Federal, junto a otros turistas. "Quédate tranquila que en 5 minutos te subo a un Clonazepam, por teléfono y sin saber nada de nosotros, nuestra historia clínica ni nuestro estado físico y psíquico. Hasta quisieron obligar a una persona a tomarlo porque si no lo tomaba la iban a internar en un psiquiátrico", contó a este diario. 

El 23 de marzo el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires decretó que todo pasajero que llegue al país de algún destino considerado de riesgo (Estados Unidos, Irán, China, Brasil, Chile o Europa) sería enviado a un hotel para cumplir con los protocolos de aislamiento obligatorio. La medida rige para todos los residentes en el área metropolitana que regresan a sus hogares vía aérea o marítima, ya sea al aeropuerto de Ezeiza o al puerto porteño. 

Este es su relato, exclusivo para Mejor Informado: 
"Soy Verónica Espíndola, y quiero que se conozca la situación de los que estuvimos encerrados en hoteles desde que llegamos del exterior. En mi caso llegué el domingo 22/3 a las 3:30 de la madrugada en el vuelo 1133, proveniente de Madrid. En Ezeiza nos separaron en dos grupos a medida que nos controlaban el DNI y el pasaporte, por un lado los que tenían domicilio en provincias (a quienes hicieron bajar primero del avión) y por el otro a los que tenían domicilio en CABA. A los de domicilio en la provincia los dejaron irse a sus casas, cada uno por sus propios medios. (¿Acaso ellos no tienen riesgo de contagiarse ni son un peligro para la población como nosotros?). A los de CABA, nos indicaron que no podíamos dirigirnos a nuestros domicilios, sino que nos iban a trasladar a un hotel para hacernos un exhaustivo chequeo médico ́ y que tendríamos revisiones médicas diarias. Si pasados los tres días estábamos sin síntomas, nos podíamos ir a casa. Al tercer día nadie nos daba ningún tipo de información y sólo pasó un médico del Hospital Fernández el primer día a tomarnos la temperatura. Nunca más volvió ningún médico, ni enfermero, ni hubo tal chequeo exhaustivo. Al cuarto día nos dijeron que debíamos esperar un día más. Y al quinto día nos indicaron que la cuarentena sería obligatoria en los hoteles. Desde entonces estamos sufriendo todo tipo de exposición a riesgos, no contamos con elementos de desinfección y tuvimos que ingresar al hotel con la misma ropa, valijas y calzado que trajimos desde el vuelo, sin posibilidad de desinfectarla. Allí nos sentimos 100% expuestos porque debíamos abrirle la puerta 4 veces por día a 5 personas (grupo de voluntarios) que vienen a entregar las comidas. No contamos con elementos de desinfección, recién al cuarto día nos entregaron un ́kit de higiene personal con bolsas de residuos, papel higiénico, jabones y una ballerina. Guantes de látex y 1 barbijo. Cada día nos sentimos expuestos, pedimos información que nadie no nos brindaron, nos mintieron. Muchas personas estaban con niños, otros con enfermedades previas del corazón, hipertensos o diabéticos y nadie tenía una dieta adecuada. Cuando pedimos respuestas siempre respondían: ́Lo consulto y cuando sepa te aviso. (Jamás llamaron a nadie con una respuesta). Por teléfono y sin conocer nuestras condiciones ni estado de salud físico y psíquico nos querían tranquilizar con pastillas.  A varias personas que padecían crisis de angustia y ansiedad, la única respuesta era: Quédate tranquila que en 5 minutos te subo un Clonazepam. Hasta quisieron obligar a una persona a tomarlo porque si no lo tomaba la iban a internar en un psiquiátrico. Y lo peor fue pedirte un Glovo. Se supone que este protocolo era para cuidarnos y proteger a la población del contagio, pero nada de esto sucedió. Nos enfermaron. En otros hoteles hicieron el hisopado y se fueron el mismo día. 


Yo viajé a la Expo Elearning, que es una expo del rubro en el que me especialicé en estos últimos 10 años. Es la expo más grande del mundo de esta temática y después de muchos años, con muchísimo esfuerzo y una vaquita que hicieron mis amigos y familia para ayudarme (me regalaron plata para mi cumple), pude ir. La expo se hizo en IFEMA, donde ahora montaron el hospital de campaña, los días 5 y 6 de marzo, en el marco de la semana de la educación, que fue del 4 al 8 de marzo. En esos días participamos MILES DE PERSONAS. El 8 de marzo, incluso en Madrid, se hizo la marcha del día de la mujer con miles de personas en todo el país. Todo seguía su curso normal, con toda la gente paseando, haciendo turismo, yendo a trabajar de forma habitual. En el medio se declaró la pandemia y la posterior cuarentena obligatoria. Fui al supermercado a hacer una compra grande y estuve aislada por 9 días. Después de la odisea de mi vuelo cancelado y conseguir que me asignaran otro vuelo. Mi pasaje original era con Aerolíneas Argentinas para volver el domingo 22/3 y lo cambiaron para el 21/3. 
Como trabajo de forma independiente, tengo mi emprendimiento y soy monotributista, tengo que trabajar para cobrar; no tengo un sueldo a fin de mes. Precisamente en mi caso, en mi rubro, estamos con muchísima demanda de trabajo porque tenemos que enseñar a muchas personas a teletrabajar y adaptarse a las herramientas digitales. Tenía algunos trabajos pendientes para entregar, que prometí a mis clientes entregar el lunes 23/3. Cuando llegué y me encontré con esta disposición de venir a un hotel por 3 días, volví a escribir a mis clientes para indicarles el protocolo y que lo entregaría con 3 días de retraso. Luego esos 3 días se convirtieron en 4, luego en 5... 10 días encerrada". 

El pasado miércoles, Verónica pudo regresar a su casa, sin embargo el trauma vivido, según comentó a este medio continúa: "Tengo pesadillas y no puedo descansar bien, tengo que trabajar, pero no puedo concentrarme bien. Cuando llegué a mi casa dormí un día entero, al otro día trabajé un rato y a después de unas horas sentía que se me apagaba el cerebro. Dormí como 6 horas más de ´siesta´, y así estoy, sin lograr acomodarme aún."

 

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