PLAN GAS

¿Renace Vaca Muerta? Un momento clave

El Plan Gas 4.0 generó incertidumbre en el sector. Existe el riesgo de compensar en vez de incentivar. Señales que aportan confusion a un mercado inestable.
sábado, 21 de noviembre de 2020 · 22:00

A ocho meses del histórico lunes negro para la industria petrolera, el analista internacional Jay Hatfield, director ejecutivo de InfraCap (New York) expresó que estamos frente a “la calma que precede la tormenta” y consideró que el valor del barril continuará volátil y la demanda crecerá a un ritmo mucho más lento de lo esperado.

Estas declaraciones responden a la caída en esta semana del 1,8% del crudo, producto de las crecientes restricciones implementadas por los países europeos y la desaceleración del mercado laboral en Estados Unidos ante la segunda ola de Covid-19.

Este panorama inestable plantea un desafío para la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) en la lucha por administrar el mercado. Desde que comenzó la pandemia la OPEP aplicó mayores restricciones a la producción de los países miembros; sin embargo, naciones como Libia incrementaron su producción en 1,25 millones de barriles y la empresa Total de Francia inició conversaciones para aumentar la inversión en el Norte de África.

Las señales de los productores van en contra de las decisiones del cartel. Salvando las distancias, algo parecido sucede en Argentina con las nuevas normativas del gobierno de Alberto Fernández y las opiniones de los representantes de las operadoras privadas.

La estrategia de anunciar los objetivos a los nuevos incentivos a la producción de gas en Vaca Muerta, sin la presencia del sector privado y con la metodología de publicar las normativas en forma escalonada con un retraso promedio mayor a treinta días del acto oficial, fue considerado por las empresas como parte de un globo de ensayo que sirvió para medir la interna dentro de la propia coalición de gobierno.

Esta imagen debilitó la iniciativa frente a los inversores que terminaron reafirmando el fantasma de la “grieta” dentro de la propia administración federal. Al parecer, las nuevas medidas tomadas por la administración de Alberto Fernández son estudiadas minuciosamente por los abogados de las petroleras debido a las incertidumbres que genera cada acto del propio gobierno.

Hasta el viernes, la normativa resultó confusa. Los empresarios aseguraron que faltaba mayores definiciones sobre los instrumentos que publicaron en el Boletín Oficial. “Al decreto le falta la reglamentación” explicó José Luis Sureda en Plus Energético.

“No se sabe si es una licitación o una subasta… no existen modelos de contrato… no se sabe a qué valor del dólar tomarán las liquidaciones… no se sabe cuándo ni cómo estará constituido el fondo de garantías… ” entre otros temas que generó mayor incertidumbre a las productoras.

Desde el acto de lanzamiento en el yacimiento emblemático de YPF, pasando por la publicación en el Boletín Oficial del DNU 892/20, el Gobierno Nacional fue emitiendo en forma escalonada los instrumentos jurídicos que dan soporte al Plan Gas 4.0.

Al parecer, esta metodología motivó a Marco Bulgheroni, CEO de Pan American Energy, a decir el pasado jueves en el seminario virtual “Argentina: Oportunidades de inversión y reactivación económica” que para invertir se necesita acceso a divisas y saber que las reglas no van a cambiar.

Ese mismo día, el Directorio del Banco Central de la República Argentina (BCRA) aprobó las condiciones para el acceso libre al mercado de cambios de las empresas que participen del Plan de Promoción de la Producción del Gas 2020-2024. Un ejemplo para comprender que a este rompecabezas le faltan varias piezas para terminarlo de construir.

Sobre las debilidades que muestra el actual gobierno y un análisis sin rigurosidad técnica, la consultora Rystad Energy basó un informe sobre la necesidad de GNL que tendrá la región para el 2025.

Para los especialistas en el mercado gasífero, Argentina podría suministrar gas de Vaca Muerta al sur de Brasil, Uruguay y Chile. En la actualidad, el país trasandino cuenta con siete plantas de generación de energía eléctrica a base de carbón que podría ser reemplazado con gas argentino. La demanda estimada rondaría los 15 Millones de metros cúbicos día.

Brasil es una incógnita para la oferta argentina. El país carioca está desregularizando el mercado gasífero, construyendo gasoductos para inyectar la producción de sus cuencas al sistema de transporte y en forma paralela está desarrollando una planta de gas natural licuado para abastecer de Río de Janeiro hacia el Norte. Este escenario impone el desafío de conocer el volumen necesario que tendrán los estados del sur de Brasil, bajo una variable de multiplicidad de compradores que justifiquen la construcción de un gasoducto entre el país vecino y Argentina.

Como se observa, luego del primer año de gestión, la administración de Alberto Fernández consumió un valioso tiempo para solo lanzar un plan que ignora la potencialidad exportadora de Vaca Muerta. Lamentablemente la nueva normativa apunta a “compensar la declinación” y no en incentivar la producción.

La incógnita que se presenta, más allá de la posición que adopte YPF, es saber cuántas operadoras privadas estarán dispuestas a incrementar la producción, además de compensar la declinación que solicita la normativa.

Bajo este análisis, la diferencia para desarrollar Vaca Muerta no se encuentra en las condiciones macroeconómicas que podrían afectar la tasa de retorno de una inversión, sino en el uso del tiempo de las autoridades gubernamentales para implementar las políticas que generen inversión, incentiven la producción, fortalezcan la posición de Argentina como productor regional y posibiliten la apertura de nuevos mercados. Una radiografía tan inestable como el desafío que tiene la OPEP por administrar el mercado global.

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