Crisis petrolera

¿Ensalada petrolera o Ley de gallinero?

La totalidad de cámaras de servicios petroleros anunciaron que no podrán pagar los sueldos la proxima semana por incumplimiento de algunas operadoras.
viernes, 29 de mayo de 2020 · 20:40

En los momentos que se necesita compresión y solidaridad, la industria petrolera -al parecer- implementó la “ley del gallinero”. Por lo menos asi lo dejo entrever la CASEPE el pasado 26 de mayo cuando mencionó que “el poder de negociación se concentra en la parte superior…”
Tanto Río Negro como Neuquén comenzaron a levantar la voz en sintonía. La FECENE lanzó en vísperas del 25 de mayo un duro comunicado poniendo en evidencia que “la mayoría de las compañías que determinan precios y pagos han adoptado medidas que han hecho recaer una carga imposible de afrontar por la trama empresarial local”.
Ambas organizaciones apuntaron a las operadoras. No a todas, sino a unas pocas que no cumplieron con los acuerdos firmados. 
La Federación de Cámaras del Sector de Energía expuso claramente la estrategia de las operadoras mencionando las medidas que tomaron durante estos meses. El atraso en los pagos de manera desproporcionada, la demora en las certificaciones, las trabajas burocráticas, la habilitación de facturas arbitrariamente y hasta la petición de descuentos sobre trabajos realizados antes de la pandemia.
En este tiempo, el empresario regional sintió la soledad de los principales actores regionales y la clara señal del poder central en las entrañas de Neuquén. El silencio de algunos fue observado por muchos como parte de un lenguaje que pone en evidencia la estrategia post pandemia, o mejor dicho, la agenda electoral 2021-2022. 
Enfriar Vaca Muerta justificada por el Covid-19 y ganar posición en el entramado social y empresarial de Neuquén con vistas al 2022 es parte una lectura que muchos comenzaron a entender.
Bajo esta hipótesis, nadie preveía que la tibia FECENE fijara una posición en contra de los trabajadores dejando a los gremios en una situación sumamente incomoda “abonar $ 70.000,00 a los trabajadores activos; y $ 30.000,00 a los trabajadores en domicilio”.
La medida tuvo impacto directo. Desde el Sindicato de Camioneros de Río Negro, Ruben Belich, salió a fijar posición. La decisión de la FECENE fue considerada como “arbitraria e inadmisible”.
Por otro lado, Guillermo Pereyra, opinó que “plantear que no pueden pagar por que YPF nos les paga. Lo sabemos, pero que recaiga la crisis en los trabajadores es una barbaridad”. 
Es decir que hasta este momento tenemos una rica ensalada compuesta por la FECENE, el Sindicato de Camioneros, el Sindicato de Petroleros e YPF. Cabe señalar que la Federación tambien mencionó a Pluspetrol, pero al no tener el condimento necesario para esta ensalada, los sindicalistas decidieron dejarla en la mesa auxiliar.
Pero quien se sumó a última hora fue la Cámara de Empresas de Operaciones de petroleras Especiales (CEOPE). Una entidad intermedia entre la CEPH y la FECENE que agrupa a las empresas como Pecom, San Antonio Internacional, Schlumberger, Halliburton, entre otras.
En la nota dirigida a Manuel Garcia Mansilla de la Cámara de Exploración y Producción de Hidrocarburos (CEPH), el apoderado de la CEOPE, Julian de Diego, mencionó que el 70% de los trabajadores involucrados en los convenios son dependientes de las empresas que esa camara representa, y que los acuerdos vigentes hasta el 31 de mayo evidencian “una inconsistencia entre su objetivo y su resultado final, resultando distorsivo desde el ángulo estrictamente laboral.”
A su vez, la CEOPE advierte que se ha visto reducida la facturación “a niveles mínimos o nulos a partir del 20 de marzo, cuadro de situación que aun continua y se agrava con el correr el tiempo”. Y denuncia que “tampoco se ha advertido durante éste periodo … que las Empresas Operadoras hayan procedido a reconocer la totalidad de los importes contenidos en tales acuerdos”
Con todas las cartas sobre la mesa, las empresas de servicios especiales cierran no nota informando a las operadoras que “se encuentran económicamente impedidas de prorrogar y/o mantener las condiciones de los acuerdos”.
La crónica de hechos evidencia que los acuerdos fueron atados con alambre y no se han respetado íntegramente. El voluntarismo terminó imponiéndose frente a la real dimensión del gasto que significaba mantener los puestos de trabajo en las mismas condiciones que el año anterior.
La conducta irresponsable de la primera linea de las operadoras terminó generando -en plena pandemia- el fantasma de la crisis social en la tierra prometida de Vaca Muerta. Algo caro para los neuquinos, y especialmente, para las operadoras que cumplieron con el compromiso asumidos en los acuerdos. Una estrategia que mira más allá del Covid-19 y el dominio de los recursos provinciales.

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