ENTREVISTA

“Según el territorio, las clases online pueden extenderse meses”

Aragón-Correa, autor del estudio de la Universidad de Granada que advierte sobre la cantidad de contagios en un aula como si fuera una burbuja.
domingo, 2 de agosto de 2020 · 00:00

Juan Alberto Aragón-Correa (*) junto a otros investigadores de la Universidad de Granada, acaba de publicar un estudio que pone el acento en la necesaria organización que se debe tener para el regreso a las aulas. “Meter a 20 niños en un aula, supone 808 contactos cruzados en dos días”, sostuvieron.

Hace muchos años Aragón-Correa visitó Neuquén, convocado por la Universidad Nacional del Comahue y hoy a la distancia, analizó el desafío que se presenta a nivel global, para retomar la escolaridad en los diferentes niveles, pero en particular en la primaria. A primera vista se podría inferir que las diferencias dependerán de los recursos disponibles, sin embargo, él pone el acento en la planificación.

El estudio de la Universidad de Granada (UGR) se sumó días atrás a la polémica ya generada, por el anuncio del gobierno español de retomar las clases de manera presencial, sin uso de elementos de seguridad, como tapabocas ni distancia en cursos de los grados iniciales o primer ciclo. Los investigadores destacaron que una clase de 20 niños podría ser letal en la reproducción del coronavirus, pues se convierte en una burbuja que contacta con más de 800 personas en sólo dos días. El mencionado estudio toma como base una familia tipo, compuesta por dos adultos y un hijo y medio (es decir, en algunos casos la familia tiene dos hijos y en otros, hijo único). El resultado es: cada uno de los 20 alumnos estará expuesto a 74 personas en su primer día de clase y de más de 800 el segundo día, sumando la clase de los hermanos.

A propósito de esta investigación, la siguiente es parte de charla que mantuvo en exclusiva con Mejorinformado.com:

Periodista: Recientemente se conocieron cálculos matemáticos que analizan las propuestas políticas del retorno a la escuela en España, en pleno escenario Covid. ¿Como uno de los investigadores de ese trabajo, cuáles son las principales conclusiones?

J.A. Aragón-Correa: Las principales conclusiones de nuestro trabajo se refieren a las precauciones que será necesario tomar en la planificación de la vuelta a las clases de los estudiantes en el escenario de la pandemia de la covid-19. Es importante entender que los niños y las niñas pueden contagiar y ser contagiados y que los centros educativos tienen características que podrían convertirlos en focos de contagios si no se toman las precauciones adecuadas. En las aulas hay un importante número de personas que pasan un tiempo prolongado en un espacio cerrado, con bastante interacción entre ellos (especialmente cuando nos referimos a los estudiantes de menor edad). Esas condiciones hacen necesario planificar especialmente bien para, en lo posible, tratar de reducir riesgos de contagios.

P: En Argentina, con diferentes grises según las provincias, el lugar geográfico y su incidencia climática, se consensuó un regreso a las aulas de manera gradual, mixto, escalonado y con más énfasis en la seguridad que en los contenidos para pasar de curso. ¿Cuánto hay de distanciamiento entre la teoría y la realidad en este tipo de planificaciones?

J.A. Aragón-Correa: Los centros educativos no están aislados de su entorno social. En aquellas provincias y ciudades donde la Covid-19 se mantenga relativamente controlada, la vuelta a las clases debería poder realizarse manteniendo las suficientes precauciones. Si el territorio cuenta con una situación general poco controlada, puede ocurrir que la presencialidad sea complicada. Las autoridades educativas deben estar preparadas para mantener escenarios presenciales o mixtos siempre que sea necesario, pero también contar con protocolos detallados para una actividad online cuando esa pueda ser la opción más prudente. Según el territorio, algunos colegios pueden tener la oportunidad de desarrollar un escenario mixto y otros quizás tengan que permanecer online la mayor parte del tiempo durante todavía bastantes meses.

P: ¿Cómo imagina que se puede transitar este proceso? ¿Cuánto depende de inversión vrs. planificación?

J.A. Aragón-Correa: La vuelta a las aulas en un escenario de pandemia necesita de unas muy importantes dosis de planificación. Idealmente, la planificación deberá venir acompañada de recursos económicos que permitan su desarrollo. Por ejemplo, es muy útil contar con recursos económicos para poder contar con profesores de refuerzo para reducir el tamaño de los grupos, desarrollar espacios educativos adicionales que permitan mantener mejor las distancias, facilitar mascarillas a todos los estudiantes y personal, o contar con recursos electrónicos para los estudiantes o profesores que no dispongan de ellos.

Sin embargo, quiero subrayar que la planificación puede incluso llegar a suplir parcialmente esa necesidad de recursos y convertirse sin duda en el recurso fundamental. Por ejemplo, no siempre es factible contar con los recursos para tener clases más reducidas como sería lo ideal, pero es siempre útil y factible organizar las clases de forma que los estudiantes trabajen dentro de la clase siempre con el mismo grupo reducido de compañeros y que el colegio e instituto tome las medidas para que los estudiantes de un aula eviten en todo momento el contacto con los de otras aulas en tiempos de recreo o actividades compartidas. Esas medidas de planificación son complicadas porque suponen cambios en la forma habitual de desarrollar la actividad escolar, pero son factibles y muy útiles para poder frenar una posible infección. Igualmente, sería muy interesante planificar un mayor número de actividades al aire libre para reducir las posibilidades de contagio. Finalmente, ayudaría introducir en el horario de clases los momentos para el lavado de manos que debería ser más frecuente e importante de lo que ya era anteriormente.

P: ¿Se puede aprender de esta pandemia?

J.A. Aragón-Correa: Desde luego esta pandemia nos deja muchas lecciones en el plano social y personal. En el plano social destacaría dos factores. Por un parte, hemos entendido mejor que nuestros recursos tecnológicos no son todo poderosos. Por ejemplo, creo que entendemos mejor que el calentamiento global será pronto una amenaza que no podremos controlar una vez esté con nosotros y en donde, además, “la cura” será muy complicada. Adicionalmente, hemos entendido mejor la importancia de ciertos servicios colectivos como la sanidad o la posibilidad de tomar medidas coordinadas y autosuficientes dentro de un país. En el plano personal, las enseñanzas variarán para cada persona y su experiencia. No obstante, en general, creo que hemos aprendido a valorar más ciertas actividades que considerábamos como normales tales como un abrazo, un apretón de manos o un encuentro informal con nuestras amistades y familias.

(*) Catedrático de Organización de Empresas. Director del Máster U. en Economía y Organización de Empresas. Universidad de Granada (Spain)/Affiliate Research Scholar, Rutgers Business School (USA)/Editor of the Cambridge University Press's Book series on Organizations and the Natural Environment/Consulting Editor of Organization & Environment, a SAGE leading journal on sustainability.

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