A dos años del asesinato del periodista Juan Caliani, una nueva movilización volvió a reunir a familiares, amigos y vecinos que salieron a las calles del barrio La Sirena para mantener vivo el reclamo de justicia y expresar su disconformidad con el fallo judicial.
La marcha estuvo atravesada por el dolor, pero también por la bronca. Con carteles y consignas, los presentes recordaron a Juan y apuntaron contra la resolución de los jueces, que redujo penas que la familia considera insuficientes.
En ese contexto, su padre, Jorge Caliani, tomó la palabra y dejó un mensaje cargado de indignación. "Estamos disconformes con el fallo”, expresó ante los presentes. Este martes, el Tribunal de Impugnación —integrado por Richard Trinchieri, Federico Sommer y Florencia Martini— resolvió reducir las penas a los asesinos del periodista. La pena para quien sujetó a la víctima pasó de 6 años a 5 años y 8 meses, mientras que el autor de las puñaladas fue condenado a 8 años y 6 meses, en lugar de 9. El tribunal argumentó una “doble valoración” del resultado muerte como agravante, lo que obligó a ajustar las condenas.
Jorge Caliani apuntó directamente contra los jueces que conforman el Tribunal de Impugnación y cuestionó los fundamentos de la sentencia: “Lo que han hecho es una sentencia que dice que sí, pero no. Bajaron un poco las penas y creo que no hacía falta”.
El reclamo fue más allá de lo jurídico y puso el foco en lo que, según la familia, ocurrió durante el proceso. “Además está probado que esos señores, mientras escribían la sentencia, (los asesinos de Caliani) estaban haciendo de las suyas otra vez”, denunció.
Uno de los puntos más duros de su discurso estuvo dirigido a la interpretación que hizo la Justicia sobre los agresores. “En la sentencia se justifica la baja de las penas porque los asesinos no sabían lo que estaban haciendo. Uno lo tenía de espaldas y el otro le clavaba las puñaladas a Juan. ¿Y me dicen que no sabían lo que hacían?”, cuestionó con dolor.
También hizo referencia a otro episodio que, según relató, pudo haber terminado en una tragedia mayor. “Al señor del perrito no lo mataron porque no encontró un cuchillo”, afirmó. Finalmente, dejó un mensaje dirigido a la comunidad: “Como vecinos tenemos que cuidarnos de esta gente”.
La movilización volvió a dejar en claro que, a dos años del crimen, el caso sigue abierto en la memoria colectiva y que el pedido de justicia continúa vigente, impulsado por una familia que no baja los brazos.
La concentración comenzó en la intersección de Fray Luis Beltrán y Saavedra, en la plazoleta que lleva el nombre de la víctima. Según informó el móvil de AM550 La Primera al programa “Entretiempo”, la convocatoria es multitudinaria y está acompañada por pancartas y remeras con el rostro de Caliani.
Desde el punto de encuentro, los manifestantes iniciaron un recorrido por Beltrán hasta la casa donde ocurrió el crimen, ubicada en esta calle y Cacique Purrán.
Un caso que marcó a Neuquén
El asesinato de Juan Caliani ocurrió durante la madrugada del 1 de abril de 2024, cuando dos adolescentes de 16 y 17 años ingresaron a robar a su vivienda y lo apuñalaron en el pecho.
El caso generó una fuerte conmoción en la comunidad y avanzó rápidamente en la Justicia. Ambos imputados fueron condenados en diciembre de 2025 bajo el régimen de la Ley Provincial 2302, que regula la responsabilidad penal juvenil.
El juez de Niñez y Adolescencia Dardo Bordón dictó penas de 6 y 9 años de prisión, según el grado de participación en el hecho.
Reducción de penas y nuevo reclamo
A casi dos años del crimen, el Tribunal de Impugnación —integrado por Richard Trinchieri, Federico Sommer y Florencia Martini— resolvió reducir las penas.
El joven que sujetó a la víctima pasó de 6 años a 5 años y 8 meses, mientras que el autor de las puñaladas fue condenado a 8 años y 6 meses, en lugar de 9.
El tribunal argumentó una “doble valoración” del resultado muerte como agravante, lo que obligó a ajustar las condenas.
La decisión generó rechazo en la familia de Juan Caliani y en la querella, que consideran que la reducción tiene un fuerte impacto simbólico.
En este contexto, la movilización de este 1 de abril se enmarca en un nuevo pedido de justicia y en la exigencia de que las condenas comiencen a cumplirse.