Nido Fiú Fiú

SACANDO PECHO

En el barrio Manuel Belgrano de la ciudad de Neuquén dos mujeres laboriosas dan forma a objetos pequeños llenos de simbolismo.
martes, 09 de julio de 2019 · 12:18

Por María Elena Baggio, periodista de moda.  

Se levanta tempranísimo, prepara el desayuno. Sube y baja las escaleras. Despierta a sus hijos, enchufa la planchita para su nena adolescente, prepara la ropa para el más chiquito, carga bolsas en el auto. Se toma un mate, le alisa el pelo a Agostina, vuelve a subir, se olvidó las telas que usa para trabajar. Pasa veloz por el espejo, se acomoda los lentes, recuerda que es fecha patria. Mete mano en la cajita del estante y prende escarapelas en el pecho de todos. Las mismas que en un rato surgirán de sus manos y las de su mamá, cuando por fin se siente en el comedor de su casa (la que nunca dejó de sentirla suya por más que hace años no viva ahí).

Fotos: Silvana Oyarzo armando escarapelas para @oliviaaccesorios12

ELLA, HILVANA
Silvana Oyarzo es una mujer emprendedora que, además de ocuparse de su hogar, sus hijos y su marido, tiene a Olivia: un proyecto de accesorios artesanales que nació cuando cerró su negocio y que la encontró deseosa de hacer trabajos manuales. Algo así como volver a su infancia en Tierra del Fuego, donde pasaba las tardes en la mesa del comedor y María, su madre, la entretenía con hilos y retazos.

“Mi mamá aprendió costura en la escuela y mi abuela le enseñó a tejer, por eso siempre nos puso a mi hermana y a mí a hacer manualidades cuando éramos chicas para que de a poco fuéramos aprendiendo”, empieza la charla.

Foto: las escarapelas "hechas a mano" por Silvana junto a su mamá son un éxito rotundo en la entrada de la escuela. 

“A mí siempre me gustó coser a mano, ella me enseñó todo, a elegir el hilo adecuado, la aguja correcta para cada tela, a hilvanar, coser y volver a empezar”, cuenta mientras enhebra agujas finísimas con las que termina de cerrar las rosas que serán parte del símbolo patrio argentino.

CREE Y CREA
Sus mañanas empiezan agitadas, casi todos los días, pero le espera un remanso en la casa materna, su lugar de trabajo. Allí encuentra un mate caliente, el silencio anhelado, la compañía justa y el cable a tierra. En ese contexto hace patria, cree y crea accesorios para bebes y niños, más una línea de escarapelas artesanales, hechas con minuciosa dedicación.

“Todo empezó con la visita de mi prima, entre charla y charla, se nos ocurrió probar cómo hacer flores para unos chuflines para el pelo. Cortamos una remera vieja, fruncimos, cosimos y así salió el primer modelo. A partir de ahí y junto a mamá buscamos modelos en internet, empezamos a probar ideas, distintas telas y logramos hacer una pequeña producción que rápidamente tuvo buena aceptación entre mi hija, sus amigas y conocidos”, relata con entusiasmo, el mismo con el que cada mañana se enfrenta a la caja de costura. 

Lo que siguió después fueron diseños de hebillas, vinchas y más modelos de colitas que llevaba a la puerta del colegio y se vendían solas. “Andaba con bolsas y cajas en el auto, igual que ahora, siempre lista para solucionarle el peinado a las nenas antes de que entraran al colegio”, recuerda entre risas.

Fotos: También hacen diseños de hebillas, vinchas y chuflines.

“Un día empecé a ver esa misma necesidad con las escarapelas. Llegaban a la puerta del cole y más de una se la había olvidado, o caído o roto. Entonces pensé, voy a probar hacer escarapelas lindas y que duren más de una puesta”, se propuso.

Probó formas circulares, geométricas y lineales usando acetato, vellón, cintas y perlas. Perfeccionó el gancho de cierre, su mamá se animó al crochet, y cosió y pegó según cada modelo. Prendió una en su pecho, hizo lo mismo con sus hijos y salió a la calle con una docena. El resultado no pudo ser más alentador, esa misma mañana las doce escarapelas fueron vendidas.

BROCHE DE ORO
Así arrancó y no paró. “Olivia Accesorios” fue el nombre elegido para abrir una cuenta de Instagram, en honor a la fiel compañía de sus inicios (hace cuatro años), la perrita de la casa que más de una vez mordió las telas y hurgueteó en las cajas de cintas buscando diversión.

A la red social suben fotos de las nuevas creaciones, anuncian las ferias en donde estarán presente y toman pedidos.

“Este es un proyecto familiar que hacemos con mucho amor y dedicación más allá del rédito económico. Todo es artesanal y cada pieza es diferente a la otra porque no hacemos producciones masivas. Cortamos cada tela, pegamos cada broche, damos las puntadas finales y nos enorgullece el producto final”, describe Silvana.

Y termina diciendo, “en definitiva, nuestra intención es seguir manteniendo viva una tradición, que la escarapela te guste usarla, que la conserves y que vuelvas al cajón a buscarla para llevarla siempre en tu pecho en cada fecha patria”.

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Escarapelas artesanales!!!!

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